Nueva matriz energética
El primer país del G7 que le dio de baja al carbón
El Reino Unido puso fin a 142 años de energía eléctrica producida en base a este combustible fósil con el cierre de su última central en Nottinghamshire
El Reino Unido puso fin a 142 años de producción de energía eléctrica en base a carbón al cerrar la última central de este tipo, la de Ratcliffe-on-Soar, en Nottinghamshire, que abasteció a ese país durante 57 años. De esta manera, este país dio un paso trascendental en su camino hacia la descarbonización y las energías limpias.
Esta decisión concluye con la dependencia británica del carbón durante 142 años, que se remonta a 1882, cuando se inauguró en Londres la primera central eléctrica del mundo basada en este combustible fósil y marcó el inicio de la Revolución Industrial. Además, el país se convertirá así en el primero integrante del G7 en eliminar la producción de electricidad con una matriz carbonífera.
El cierre de la central Ratcliffe-on-Soar forma parte de la política británica de eliminar progresivamente el uso del carbón, que viene llevando adelante desde hace una década. El carbón llegó a ser el principal componente de la matriz energética del Reino Unido y hasta el año 2012 representaba cerca del 39% de la electricidad producida en el país.
Sin embargo, las políticas públicas orientadas a promover las fuentes de energía renovables generaron que esa cuota se redujera al mínimo y hoy el carbón tiene una contribución inferior al 2% desde 2019.
Un informe elaborado por la consultora especializada en energía Ember, llamado “El camino del Reino Unido hacia la eliminación progresiva del carbón como fuente de energía”, destacó cinco factores clave detrás de la rápida salida del carbón del Reino Unido: el anuncio temprano de una eliminación gradual del carbón en 2025, la fijación de precios del carbono, el apoyo a la energía eólica marina, las reformas del mercado para impulsar las energías renovables y la inversión en la red.
Según cifras publicadas por el períodico inglés The Guardian, en la actualidad, más de la mitad de la electricidad del Reino Unido procede de fuentes renovables, como la eólica y la solar, y el resto procede del gas natural y la energía nuclear. Este rápido cambio ha situado al Reino Unido a la vanguardia de las economías desarrolladas en la transición hacia energías más limpias.
La energía eólica y la solar fueron las principales sustitutas del carbón, y el Reino Unido consiguió evitar un aumento significativo de la dependencia del gas natural. Ahora, el país aspira a un sistema eléctrico totalmente descarbonizado para 2030, un objetivo bastante ambicioso pero que impulsa con firmeza su programa de energías limpias.
El director de políticas de Greenpeace UK, Doug Parr, opinó este lunes que la eliminación del carbón ha sido posible “gracias al rápido avance de las energías renovables”.