Campo
10.08.2026

Biomasa agrícola

Empezó haciendo energía con la poda de viñedos y ahora va por los biofertilizantes

Es un proyecto de Rivadavia (Mendoza) que junto al asesoramiento de Inti y Conicet, se diversifica. Aquí los detalles

Por: Eugenia Langone mail

En Rivadavia, a poco más de 49 kilómetros de Mendoza, la apuesta de EcoPellets & Chips Group de convertir la poda de viñedos en bioenergía para hornos y calderas no sólo avanza sino que además se diversifica: de la mano del el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) y del Conicet ahora buscan utilizar también los restos de la rosa mosqueta como fuente de energía y además, fabricar biofertilizantes.

“En unos meses tendremos los resultados del laboratorio del Inti con la caracterización del producto terminado a partir de las podas de este año, pero además estamos explorando la posibilidad de sumar el chipeado de rosa mosqueta como fuente de energía y de la mano del Conicet exploramos la fabricación de biofertilizantes a base de desechos agroindustriales de la zona”, explicó Joaquín Cáceres, el joven emprendedor que encabeza los proyectos cuya fase inicial contó en una nota con Ecobiz

Lo primero que Joaquín vio en la zona en la que creció y vive es que sobraba materia prima para hacer de la poda biomasa de uso térmico. Al mismo tiempo, la mayoría de las fincas y bodegas de la zona, incluso las medianas y grandes, se abastecen de gas natural, y ante eso lo que propone el proyecto con el uso del pellet es un cambio que reduce en un 90% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y soluciona el problema de los residuos de la poda del sector. 

Para avanzar en ese sentido, la iniciativa está en etapa de certificación de procesos con la evaluación del Inti. En pocos meses más, el instituto tendrá terminadas las evaluaciones que darán cuenta, según explicó Cáceres, “del diagnóstico de biomasa, la caracterización en laboratorio, el saldo del producto final terminado y un diseño de planta para comenzar a trabajar”.

La ficha técnica les permitirá justamente saber cómo reacciona el producto teniendo en cuenta factores clave para la producción de energía como son la densidad, la humedad del pellet y el potencial calorífico de acuerdo a las normas ISO 17225. 

La empresa ya realiza un chipeo con restos de poda de viñedos y busca sumar otros cultivos.

Un paso más del proyecto es la exploración para sumar una segunda fuente de biomasa, que es la rosa mosqueta, una especie exótica que avanza en la zona de montaña y piedemonte mendocino desplazando la flora nativa. 

“Vamos a trabajar con esa especie chipeada a ver cómo funciona, ya que se trata de una especie que no sólo desplaza a las nativas, sino que además afecta la disponibilidad de agua”, explicó. “El objetivo es cumplir con una doble función: sumar una fuente de energía y ayudar en el control de una especie invasora que está siendo un problema para la zona”, dijo. 

Otra fuente de fertilización

En paralelo, mientras continúa el mapeo de productores que aportarán el producto de la poda para la generación de energía, el proyecto se propone diversificarse de la mano de una propuesta planteada por una bodega de la zona y en la cual el Conicet hará su parte. 

Se trata de abrir una segunda línea de producción de biofertilizantes peletizados que se obtienen a través de los residuos agroindustriales vitivinícolas

Allí no hay poda, sino que se mezclan el orujo, formado por la piel, la pulpa residual, las semillas y los tallos de las uvas, además de la borra, el escobajo, que es el esqueleto vegetal del racimo que sostiene a los granos, y por último el compost orgánico. 

El nuevo paso de EcoPellets es sumar como otra fuente de biomasa a la rosa mosqueta, especie exótica que está desplazando la flora nativa.

“Este es un proceso que tiene un tiempo de secado de unas dos semanas a partir del cual se elabora el producto a través de la densificación para que quede compacto”, explicó el joven empresario.
 
Si bien ya cuentan con estudios previos con resultados positivos en relación a la presencia de nitrógeno, potasio y fósforo, la propuesta se encuentra todavía en “etapa exploratoria”. 

“Hay una gran diferencia en los tipos de suelo de Mendoza, por lo cual una vez avanzada la investigación tendremos más claridad para buscar un rol y el valor final que tendrá el producto de acuerdo a los tipos de suelo”, concluyó.
 

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