Otra madera
Es argentina y exporta durmientes sintéticos para renovar la red ferroviaria de Chile
Una empresa cordobesa enfocó su negocio en la economía circular y hoy es proveedora de la industria de ferrocarriles con un producto único en el mercado
Por: Rosana Guerra mail
Una empresa cordobesa, nacida en Monte Cristo, adoptó la economía circular como foco de su negocio y les fue bien: no sólo creció en el mercado interno sino que ya cruzaron las fronteras y empezaron a exportar.
Este es el recorrido que realizó Circularis, una firma que arrancó en 2013 y se dedica a transformar residuos plásticos en productos destinados a distintos sectores. La estrella de su portfolio son los durmientes sintéticos, comercializados bajo la marca TWood, fabricados a partir de polietileno y polipropileno reciclado, que buscan reemplazar a los tradicionales de madera existentes en las líneas ferroviarias.
La compañía familiar que factura alrededor de u$s 2,5 millones anuales, desde el inicio de su actividad demostró que se puede abordar el problema de los residuos industriales en una oportunidad de desarrollo sustentable, con un impacto económico y social positivo para el ambiente.
Ahora redoblaron su apuesta y lograron un nuevo hito en su proceso de expansión: desembarcar en Chile, abrir una nueva filial y concretar su primera exportación de durmientes al país vecino.
“La economía circular implica un cambio profundo en la manera de producir y de consumir donde tienen que trabajar en conjunto el sector productivo y el consumidor”, señala Franco Frola, uno de los CEOs de Circularis.
De lo que se trata es de cambiar de un modelo de economía lineal a uno de economía circular, donde se transforma el modelo de negocios no solo rediseñando productos sino alargándoles la vida útil a los mismos, desde un enfoque donde la circularidad es el eje.
Una historia familiar
Circularis nació hace trece años en el garage de la casa del ingeniero agrónomo Raúl Frola, de la mano de su esposa Mónica y sus hijos Franco y Giuliano. Por aquellos años el paradigma de la economía circular era desconocido, así como la posibilidad de utilizar residuos como materia prima industrial para un nuevo proceso productivo.
Durante un viaje a una feria internacional en Moscú en 2017, Frola conoció diferentes aplicaciones industriales para el plástico reciclado. Una de ellas fue la que se transformaría en uno de los principales productos de la compañía: los durmientes ferroviarios.
Como todo proyecto incipiente requería capital para desarrollarse y en 2021 encontró a Sergio Lavagna, ingeniero industrial e hijo del ex ministro de economía Roberto Lavagna, como socio director. El emprendimiento ya estaba instalado en su planta industrial de Monte Cristo y actualmente se asienta sobre una red de 60 cooperativas y otros 60 municipios, que participan en la recuperación y clasificación de los residuos.
El proceso de producción
Los materiales llegan separados y entre ellos se encuentran plásticos rígidos, como envases de lavandina o champú y plásticos blandos, como bolsas y distintos envoltorios. Luego son triturados y procesados.
La transformación del residuo en un producto industrial requirió investigación y desarrollo. Para lograr la mayor eficiencia y calidad el producto se trabajó junto con la Universidad Nacional de Córdoba, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
El aporte de la CNEA consistió en la implementación de aceleradores lineales, a través de las cuales una pequeña parte del plástico reciclado es irradiada. La radiación penetra el material y el efecto se expande al resto, mejorando sus propiedades físicas. Así surgieron los durmientes sintéticos, que la empresa fabrica en distintos tamaños. Los bloques tienen 24 centímetros de ancho, 20 centímetros de alto y entre 2 y 4,5 metros de longitud, con un peso que oscila entre 70 y 150 kilos.
Comparado con los durmientes tradicionales de madera, los sintéticos presentan una mayor resistencia y durabilidad. Mientras que la vida útil de los primeros es de 5 y 10 años, los fabricados por Circularis pueden alcanzar hasta 50 años. Además el plástico tarda unos 1000 años en descomponerse, contaminando el ambiente si no se prevén métodos de reutilización en nuevos procesos productivos.
“Para evaluar la durabilidad de los durmientes se realizaron diversos ensayos en función de las toneladas por eje que circulan en las vías férreas de los ferrocarriles y se estimó que tienen una vida útil de unos 50 años”, agrega Frola. El dato más relevante es que el durmiente sintético es compatible con el durmiente tradicional de madera y no lo afectan las cuestiones climáticas, por ello es más resistente en entornos que se mantienen muy húmedos ya sea por lluvias excesivas o problemas de drenaje de las vías férreas.
Otra de las ventajas es que los durmientes sintéticos son más resistentes al fuego que los de madera, no propagan la llama como la madera creosotada, resiste el clima y la humedad, no absorbe agua ni humedad y su desempeño no cambia con la lluvia ni el suelo saturado. Además, está libre de descomposición orgánica, no está sujeto al proceso de pudrición por hongos ni ataques de insectos a lo largo de su vida útil. De esta manera, esta tecnología tienen un menor impacto ambiental que la madera, pues es plástico recuperado el lugar de material proveniente de árboles del bosque nativo.
La firma asegura que es la única empresa argentina que fabrica este tipo de durmientes en el país, aunque hay otros antecedentes de fabricación de este tipo de tecnologías a nivel internacional.
La tecnología desarrollada en Córdoba comenzó a probarse en el sistema ferroviario argentino. En 2023 mediante una licitación internacional, Circularis fue elegida por la empresa Belgrano Cargas para abastecerla de durmientes. Ese contrato está próximo a vencer y la Administración de Infraestructura Ferroviaria acaba de convocar a una nueva licitación internacional. Este antecedente fue clave para validar el producto y, ahora, la empresa busca aprovechar esa experiencia para ampliar su mercado.
“Nuestro objetivo es transformarnos en una opción sustentable dentro del sistema ferroviario regional, brindando productos alternativos al durmiente tradicional de madera. De esta manera ofrecemos una nueva tecnología que no solo reduce la tala de árboles sino también la contaminación con plásticos”, señala Franco Frola.
La primera exportación a Chile
Circularis abrió una filial en Chile y concretó su primera exportación de durmientes. La primera entrega consiste en unas 350 unidades para usuarios que están conociendo la tecnología.
La apuesta combina una necesidad concreta de infraestructura con un argumento ambiental: reutilizar plástico descartado y, al mismo tiempo, reducir la utilización de madera. Para la empresa, la propuesta también ofrece una ventaja vinculada al mantenimiento de las vías. La mayor vida útil del material permitiría reducir la frecuencia de reemplazo de los durmientes. “El desafío es consolidarnos como una empresa que brinda una alternativa sustentable a los durmientes de madera en las líneas férreas. Y también que tengamos un proceso industrial donde podamos abastecer de materiales en forma sostenible en el trabajo de mantenimiento y actualización de las vías férreas”, dice entusiasmado el empresario.
Actualmente las líneas férreas en Argentina pueden tener durmientes de madera o de hormigón, pero no se pueden combinar los dos materiales al mismo tiempo. “Lo interesante es que el durmiente sintético se puede colocar en reemplazo del durmiente de madera en forma indistinta, son 100% compatibles, lo que hace que podamos tener un producto industrial para abastecer un segmento de mantenimiento de las líneas férreas”, distingue Frola.
Es la única empresa argentina que los produce con resistencia estructural homologada y una de las pocas en el mundo. La tecnología de los durmientes se prueba en laboratorio, ensayando características como extracción de tirafondos, módulo de ruptura, módulo de flexión, compresión longitudinal, comprensión lateral, oquedades, densidad, resistencia a hidrocarburos y espumado. Cabe señalar que se ensayaron probetas en laboratorio y probetas en tamaño real, y se realizó la medición dinámica de los durmientes en ensayos de vía férrea.
Los durmientes sintéticos de Circularis tienen el respaldo del Inti, Arema, el Centro Nacional de Desarrollo e Innovación Ferroviaria (Cenadif), CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) e Iram.
Circularis, además, es cofundadora del Clúster de Economía Circular de Córdoba, una iniciativa que articula al sector privado, el Estado, universidades y centros científicos. Ejemplo de esa sinergia es el desarrollo de los durmientes con la participación de la UNC, Inti y Cenadif.



