Negocios
22.10.2026

Triple impacto

Producen alimentos en base a soja orgánica y ahora le sacan jugo a la lluvia

Una empresa cordobesa, nacida con un concepto sostenible, avanzó en nuevas acciones para reducir el impacto ambiental de sus operaciones. Aquí, su historia

Por: Rosana Guerra mail

Gliestore es una empresa cordobesa de triple impacto que se dedica a la producción de alimentos saludables a base de soja orgánica de alta calidad y ahora aceleró en su camino hacia la sostenibilidad: amplió el compostaje a los residuos orgánicos de su proceso productivo, avanzó en un sistema para captar y reutilizar agua de lluvia de los techos de la planta y sistematizó su proceso para que cualquier consumidor pueda verificar online la trazabilidad completa de cada producto, desde la siembra de la semilla.

Dedicada a la producción de hamburguesas, masas para tacos y pizzas y snacks y con planta en Elena - un pueblo del interior de la provincia de Córdoba de 3.000 habitantes - Gliestore nació en 2010 con el objetivo de agregar valor a la producción agrícola. 

María Eugenia Martina y Germán Darico son los dos emprendedores que iniciaron esta industria alimenticia con la idea de que la calidad y la eficiencia atraviesen todos los procesos productivos. 

“Nuestro nombre nos define y nos describe, el nombre Glie se conforma uniendo las iniciales del nombre de los integrantes de esta familia, Germán, Lautaro, Ignacio, y Eugenia; y Store simboliza el concepto de agrupamiento, de un espacio que reúne a todos los que hacemos de este lugar una industria con trabajo serio y con desarrollo sustentable”, cuenta Martina, CEO de la empresa. 

En sintonía con el foco de su negocio que es brindar alimentos saludables también tienen una estrategia de sustentabilidad orientada a sus procesos productivos, donde se destaca la puesta en marcha del reciclado de nutrientes mediante el compostaje de residuos orgánicos industriales.

La empresa produce hamburguesas, masas para tacos y pizzas y snacks en su planta ubicada en Elena, un pueblo cordobés de 3.000 habitantes.

En 2026 la empresa amplió el alcance del compostaje, que hasta 2025 se aplicaba principalmente a los residuos orgánicos de oficinas, para incorporar los generados en el proceso productivo. El objetivo es que los nutrientes contenidos en estos desechos (nitrógeno, fósforo y potasio) retornen al suelo en forma de compost. De este modo, el compostaje se convirtió en una operación más de la operación de la firma cordobesa.

De esta manera, se incorporaron al compostaje recortes y scrap de masa de soja, tratamiento formado de milanesas y hamburguesas, restos de rebozador y harinas de barrido, pero también cartón corrugado sin tinta y papel, insumos de oficinas, restos de poda como césped y hojas y además los orgánicos proveniente de cocina y otras áreas administrativas.

De este proceso quedan excluidos envases, films, aceites y grasas en exceso, y residuos con restos de productos de limpieza o sanitizantes. Al tratarse de productos a base de soja, sin ingredientes de origen animal y con certificación orgánica, los residuos de proceso presentan un alto contenido de proteína (nitrógeno) y están libres de los contaminantes que dificultan el compostaje. 

El compost generado se destina a las áreas verdes y cerco perimetral del predio y el compost maduro se utiliza como enmienda orgánica en los espacios verdes del predio.

Corre pero no se pierde
 
En la empresa también implementaron un sistema de captación y aprovechamiento de agua de lluvia en los techos de la planta este año que luego se reutiliza para usos no potables, usando la infraestructura existente, mejorando los indicadores ambientales, reduciendo costos operativos y fortaleciendo el posicionamiento de Gliestore en los estándares de sostenibilidad.

El sistema fue concebido con un criterio de simplicidad y bajo costo. La captación se efectúa en los techos de la planta productiva y del sector de oficinas (1.035 m2). La conducción se realiza a través de desagües pluviales existentes redirigidos hacia el tanque, sin modificar la estructura principal. El almacenamiento consiste en un tanque plástico a nivel del suelo, con tapa cerrada y salida inferior. Luego, la extracción se efectúa mediante una válvula manual (canilla) en la base del tanque, por gravedad, sin bomba ni red de distribución.  

Los usos del agua de lluvia son variados y van desde el riego de áreas verdes, humectación controlada del compostaje y limpieza de exteriores. Una limitación de este sistema es que todavía el agua no se filtra, por lo que no es apta para consumo humano y su uso queda restringido a actividades no críticas.

El sistema de captación de agua de lluvia permite reducir la dependencia del agua de red; disminuir la exposición a eventos externos; optimizar costos operativos; mejorar la estabilidad del indicador de consumo no productivo; y contribuir a los ODS 6 (Agua limpia y saneamiento), 12 (Producción y consumo responsables) y 13 (Acción por el clima).

Sin agroquímicos 

Uno de los diferenciales de la empresa es el agregado de valor a la producción. Hacer soja orgánica y otros cultivos los posiciona como una compañía que protege el ambiente, porque hace un manejo estratégico del recurso suelo a través de rotaciones, cobertura, variedad y biodiversidad. También le da un uso responsable a los recursos agua y aire para favorecer el ciclo de la biología benéfica en los lotes.

La empresa produce su propia soja orgánica con la que elabora los alimentos, totalmente libre de agroquímicos.

Por otra parte, en Gliestore integran a los animales al sistema productivo agrícola, y esto les permite equilibrar y lograr una sintonía que genere resultados positivos. “En nuestro proceso productivo no aplicamos químicos, trabajamos 100% sin estos productos, porque queremos proteger a los consumidores de las alteraciones genéticas en las semillas, y porque es vital la presencia del ser humano en la producción”, dice orgullosa la empresaria.

Una empresa B en plena expansión 

Gliestore además es una Empresa B y esta certificación le permite crecer en su misión de negocios, que es la de crear un buen alimento que no destruya al ambiente para su obtención. “Nos permite además interactuar socialmente para hacer sinergia con nuestro ecosistema local y desarrollar ideas con impacto en nuestro metro cuadrado”, señaló Eugenia. “Ser B no nos hace la mejor empresa, pero si nos hace una mejor empresa para el mundo”, agrega convencida.

La empresa comercializa en Córdoba y en Buenos Aires. “En el primer caso hacemos la distribución y en el segundo lugar vendemos al mercado Kosher en negocios especializados a camión completo”, relata. “Los negocios pequeños que se comprometen con nuestra calidad, como también las cadenas de alimentos saludables que revalorizan nuestros productos, son nuestro principal canal de comercialización”, describe.

De los productos más emblemáticos que comercializan se destaca la milanesa de soja orgánica congelada con espinaca y queso, es el producto con más rotación. Luego le sigue la milanesa de soja orgánica congelada sabor queso, junto a los snacks congelados de soja orgánica sabor queso. 

En tanto, la nueva línea de alfajores rompe todas las estadísticas, las galletitas de soja orgánica sin TACC sabor menta, y las que tienen cáscara caramelizada de naranja bañadas en chocolate son las estrellas.

Para lograr trazabilidad manteniendo la calidad en todo el proceso, avanzaron en la obtención de la certificación en HACCP, certificaron también ISO 22000 que es una norma internacional de inocuidad. “Esto hizo que protocolicemos todos los procesos, y de esta manera que cada aspecto de la organización se pudiera medir. La certificación orgánica en la producción primaria e industrial, también es un gran logro para nuestra empresa”, menciona la CEO de Gliestore.

La compañía invirtió también en la sistematización del proceso a los fines de que cualquier consumidor de sus productos pueda al ingresar a la página web donde puede verificar la trazabilidad 100% colocando la fecha de elaboración conociendo por ejemplo, la historia de esa milanesa desde que fue sembrada la semilla en el lote.
 

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