Campo
09.09.2026

Historias en primera persona

Ganadería regenerativa: "Trabajamos a favor de la naturaleza y ella nos devuelve mucho"

Ivana Diruscio, veterinaria, ganadera e integrante de Ovis 21 explica cómo llegó a la producción holística y las ventajas económicas y ambientales de esta práctica

Por: Sandra Cicaré mail

"Para que la naturaleza termine trabajando a nuestro favor, nosotros trabajamos a favor de la naturaleza y nos devuelve mucho más." Ivana Diruscio, veterinaria y productora resumen en pocas palabras la experiencia que viene desarrollando hace años en ganadería holística o regenerativa en dos campos ubicados en Uranga y Coronel Bogado (Santa Fe), uno familiar y otro alquilado, que comenzaron a recibir el pago por los créditos de carbono generados en esos establecimientos en el marco del programa Sara desarrollado por Ruuts y Ovis 21.

Con ese silencio de fondo que sólo entrega el campo, e interrumpida de a ratos por el sonido de algunos pájaros, Diruscio mantuvo una larga charla telefónica con Ecobiz en la que describió no sólo cómo se acercó a la ganadería regenerativa, sino los beneficios concretos de esta práctica en términos productivos, ambientales y económicos.

“Tratamos de pensar el lugar donde producimos como un todo, con lo cual cada decisión que tomamos afecta a ese todo", dijo. "Dejamos de trabajar en forma lineal y contra algo, para hacerlo con el sistema”, describió.

Para ella el pago de los créditos de carbono nunca fue el objetivo sino una consecuencia. "Cuando surgió lo del carbono nos sumamos, porque no era nada distinto a lo que ya estábamos haciendo", explicó y aunque el reconocimiento económico que representa es bienvenido, insistió en no confundir el objetivo: “Es un plus, no te vas a salvar por eso, pero es un reconocimiento a lo que venís haciendo", aclaró.

La primera visita que realizó Ruuts al campo donde Diruscio realiza ganadería regenerativa.

Diruscio pasó buena parte de su carrera en el Inta, siempre ligada a la ganadería y a los pastizales naturales del centro-norte de Santa Fe. A fines de 2018 tomó una decisión que le cambió el rumbo: dejar el organismo para sumarse a la empresa familiar. La idea original era llevar adelante un sistema de pastoreo rotativo (PRV). Pero en el camino conoció el manejo holístico o ganadería regenerativa, que terminó de convencerla después de visitar un campo que ya aplicaba esta práctica. 

En 2019 hizo la especialización en el Instituto Savory, cuyo fundador, Allan Savory hoy de 91 años, sigue al frente de la fundación. “Sentía que tenía mucho sentido común lo que proponían”, recordó la veterinaria que venía de un perfil más ligado a la ganadería intensiva, y en ese proceso identificó que la producción, en general, se había ido alejando de los procesos naturales y no habia razones para no volver a ese paradigma.

Leer más: El carbono empezó a engordar el bolsillo de los ganaderos

Arrancó la práctica en el campo propio de 60 hectáreas en Uranga (distrito La Vanguardia) y en 2023 en el que hoy arriendan en Coronel Bogado, ambos muy cerca de Rosario.

Hoy es una de las que impulsa la ganadería regenerativa en la provincia a través del nodo Perennia de la red Ovis 21, empresa que promueve la regeneración de los suelos a través del manejo holístico en ganadería y agricultura.

 "Cuando surgió lo del carbono nos sumamos, porque no era nada distinto a lo que ya estábamos haciendo"

Actualmente hacen manejo holístico o ganadería regenerativa cerca de 100 productores en Santa Fe y el nodo también incluye a algunos campos en Córdoba y Entre Ríos, que en total suman al alrededor de 80.000 hectáreas.

“Los primeros productores que entramos al programa Sara somos cerca de 20 en Santa Fe y cerca de 100 en todo el país”, confirmó Diruscio en referencia a la iniciativa que promueve Ruuts, la plataforma de regeneración que desde hace más de 15 años trabaja con productores ganaderos en Sudamérica y dio un paso clave en la consolidación del mercado de carbono al comenzar a pagarles a los productores por los créditos de carbono generados en sus campos. 

Lo que se ve en el balance

La productora santafesina puso en números los beneficios de esta práctica y explicó que pensarlo de esta manera es clave porque "el productor, como cualquier empresario, es lo primero que mira”, dijo. 

"Tenemos muchos mejores márgenes. Primero, porque disminuimos el uso de insumos, al manejar mejor la pastura y el pastizal natural". En varios de los campos que siguen este manejo bajó la compra o la elaboración de rollos - incluso los de campo propio, que también tienen un costo -  y eso se tradujo directamente en menores gastos.

Animales pastoreando en los establecimientos santafesino. 

El otro número que destacó es la carga animal, que en algunos campos se duplicó. "A veces uno piensa que ir a favor del ambiente es ir en contra de la producción, y este manejo no es así: el productor tiene que vivir, le tiene que ir bien y lo holístico va en este sentido”, dijo.

La ecuación, tal como la plantea, es sencilla: menos compra de insumos, más pasto producido por el propio campo, más animales por hectárea y, además, decisiones tomadas con anticipación. Explicó al respecto que este modelo también incluye una planificación financiera, donde lo primero que se define es cuánto quiere ganar el productor, y una planificación de la tierra - caminos, potreros, reservas de agua -  pensada para sostener ese resultado económico en el tiempo.

Esa anticipación tiene, a su vez, un valor económico concreto: al planificar el descanso de los potreros con meses de anticipación - el doble de descanso en verano que en primavera, por ejemplo - , un productor sabe en otoño si el pasto le va a alcanzar para el invierno o no, y puede vender animales o comprar rollos con tiempo, en lugar de salir a comprar caro cuando ya se quedó sin forraje.

De la vaca a los bonos

Para llegar a cobrar los servicios ambientales que generaron mediante estas prácticas regenerativas - expresados en créditos de carbono - fue necesario no sólo un cambio de paradigma productivo, sino además un proceso preciso de monitoreo que incluyó monitoreo ambiental, mediciones de suelo, de infiltración de agua y de biodiversidad, y también auditorías que según dijo Diruscio, “son muy exigentes”.

 "A veces uno piensa que ir a favor del ambiente es ir en contra de la producción, y este manejo no es así: el productor tiene que vivir, le tiene que ir bien y lo holístico va en este sentido”

“Nos costó muchísimo que lo aprueben, porque te hacen un montón de auditorías, y está bien que así sea, porque en realidad el que compra el bono de carbono está comprando un certificado de que otra persona hizo bien las cosas", aclaró.

Para la veterinaria este es un elemento clave. “Mucha gente puede decir que hace ganadería regenerativa pero si el suelo no mejora o si no mide, en realidad no lo está haciendo, sino que es sólo un discurso”, dijo.

La medición permite conocer los avances y los beneficios de la práctica. Al respecto recordó que el clima influye mucho en los resultados y puso como ejemplo el largo período de sequía que atravesó la Argentina hace un par de años. “En ese momento muchos indicadores no mejoraban mucho, pero hubiese sido peor sin esta práctica”, explicó. En el otro extremo, en caso de inundaciones, “estos campos responden mucho mejor”, agregó.

Representantes de la empresa Microsoft visitaron el establecimiento de Diruscio.

Una mirada holística

Diruscio buscó explicar en palabras simples la complejidad del manejo holístico, al señalar que se trata de imitar lo que hacían los herbívoros y sus depredadores antes de que el hombre los encerrara con alambrados. En la naturaleza, las manadas se movían juntas, pastoreaban intensamente un lugar y no volvían hasta que el pasto se había recuperado del todo. Hoy, sin depredadores, ese movimiento se reproduce con boyeros eléctricos: se pastorea fuerte y se descansa el tiempo que cada pastura necesita para recuperarse, no un tiempo fijo. Por eso, muchas veces siembran pasturas de varias especies y esperan a que todas, no solo la de crecimiento más rápido como la alfalfa, estén en condiciones óptimas antes de volver a pastorear.

“El manejo holístico busca mejorar todos los procesos naturales, por ejemplo, el ciclo del agua, para que donde cae se infiltre y no se escurra; el ciclo de los minerales, para que ciclen y nutran la tierra mediante los microorganismos”, explicó y agregó: “Tratamos de que la dinámica de las comunidades se exprese, que haya biodiversidad de especies naturales y exóticas también, porque no excluimos nada, y buscamos abundancia de canopeo, es decir, que el flujo de energía (todas las hojitas de las plantas) se exprese a su máxima expresión, y eso genera más pasto”, dijo.

El proceso incluye, también, una herramienta menos técnica y más personal que es el contexto holístico, donde el productor y también su familia, define cómo quiere vivir, cómo quiere que se vea su producción y el paisaje de su campo, un ejercicio que rara vez se hace en el campo tradicional.

“En la academia nos fuimos hacia la intensificación y hacia lo antinatural, por eso cuesta tanto a veces producir de esta manera, aunque tiene mucha lógica”, reflexionó la productora santafesina.
 

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