Agtech argentina
Le hacen un electroshock a la semilla para despertar su potencial
El desarrollo, que está en etapa de validación con semilleros y productores, mejora el proceso del tratamiento de semillas. Conocé el caso
Por: Sandra Cicaré mail
Una startup argentina desarrolló una tecnología que promete dar un salto de calidad en el tratamiento de semillas. Mediante el uso de plasma y usando descargas eléctricas, logra reducir el uso de agroquímicos y, al mismo tiempo, aumentar la calidad y el vigor de los granos.
Se trata de Sylvarum, una empresa que nació hace 15 años a partir de desarrollos académicos, que viene realizando pruebas piloto hace cinco años en diferentes semilleros y está en etapa de validación de su tecnología. La startup fue una de las dos argentinas ganadoras del programa Legado de Bayer y Endeavor.
"Solamente usamos descargas eléctricas y de esa manera mejoramos el vigor y la germinación de la semilla", resumió Guadalupe Murga, ingeniera de formación, CEO y fundadora de la compañía en diálogo con Ecobiz.
Como se trata de un tratamiento físico de la semilla y no involucra su genética, la tecnología no está sujeta a ningún tipo de regulación. “Solo la validación que necesitamos es del productor o el semillero”, agregó Murga.
El procedimiento es sencillo. “Se incorpora plasma en la semilla, algo similar a lo que se hace en cosmética”, explicó en forma simple Murga para dar cuenta del resultado de una investigación.
El origen del desarrollo tiene más de una década y media de historia y nace, como suele pasar en biotecnología, lejos de cualquier plan de negocios. Karina Balestresse y Leandro Prevosto, los socios fundadores junto a Murga, empezaron como investigadores del Conicet en disciplinas que a simple vista no dialogaban entre sí: ella, bioquímica especializada en estrés oxidativo vegetal, con base en la Facultad de Agronomía de la UBA; él, especialista en descargas eléctricas de alta tensión, al frente del grupo de investigación en esta área de la UTN Venado Tuerto.
La empresa, que tiene laboratorios en Venado Tuerto (Santa Fe) y Buenos Aires, quiere ampliar la red de productores interesados en probar la tecnología. Para eso participó del Agtech Forum y del Congreso de Aapresid.
Resultados que ya se pueden medir
El foco de Sylvarum son los cultivos extensivos: soja, maíz, girasol, cebada y trigo, además de otros de nicho con los que trabajan a nivel regional. Los ensayos, que combinan pruebas de calidad de semilla y validaciones a campo, muestran resultados en dos frentes.
El primero es el control de patógenos, que impacta directamente en la calidad de la semilla y, en consecuencia, en el vigor. Se trata de un dato que el productor rara vez percibe porque llega garantizado por el semillero, pero que representa un desafío central puertas adentro de la industria porque define qué porcentaje de la producción cumple con los estándares comerciales. "Lo que nosotros ayudamos es a reducir el descarte de las las semillas que están fuera estándar", explicó Murga.
El segundo resultado, más reciente y con mayor peso para el productor final, aparece después de varios años de validación a campo y es un incremento en el rendimiento sin necesidad de usar más agroquímicos. "Vemos un incremento en la producción sin la necesidad de aumentar la intensidad del uso productos químicos”, dijo la CEO.
De la planta piloto a la escala industrial
La tecnología no reemplaza ningún eslabón del proceso actual en la industria semillera sino que se inserta en él. La semilla llega hoy a una planta industrial donde se clasifica, se limpia y se trata. En el medio de ese proceso, justo antes del tratamiento profesional, se aplica el plasma. “Es sólo una máquina más que se incorpora en todo el proceso, como una secadora de semillas”, detalló Murga para dar cuenta de un proceso que, por esas características, no exige ningún proceso regulatorio ni aprobaciones específicas de organismos nacionales o internacionales para su adopción.

Según la fundadora, eso traslada la decisión de adopción a un terreno exclusivamente comercial: la validación que falta no es regulatoria, sino de mercado. "La validación que necesitamos es que el productor o el semillero entienda realmente el valor que estamos generando y tome la decisión de si quiere sumar este tipo de procesos a su proceso actual", cierra Murga.
“El interés principal de los productores es reducir la cantidad de agroquímicos que están aplicando a sus semillas y nosotros venimos a ofrecer una solución completamente física, sin químicos y sin modificación genética, con lo cual es una alternativa mucho más sustentable”, concluyó.



