Movilidad
25.08.2026

Un subte de superficie

Acelera el TramBus, la apuesta eléctrica que cambia las calles de Caba

Comenzará a funcionar a fin de año. Reducirá un 40% el tiempo de viaje y se integrará con líneas de subterráneos y ferrocarriles. Avanzan las obras 

Un usuario que hoy demora casi dos horas para llegar en transporte público desde Nueva Pompeya en el sur de la Ciudad de Buenos Aires (Caba) al aeropuerto Jorge Newbery, ahora podrá hacer ese trayecto en poco más de una hora y reducir un 40% el tiempo de viaje, tras la implementación del TramBus, el nuevo sistema de movilidad urbana eléctrica que prevén poner en marcha a fines de este año.

“Es un proyecto que tiene una escala muy importante. La primera traza (T1) son 20 kilómetros de extensión con 52 vehículos 100% eléctricos -  22 articulados de 18 metros y 30 de 12 metros - y una vez implementado tendrá un servicio cada 4 minutos y se verán beneficiados 50 mil usuarios, con una frecuencia de cuatro minutos”, explicó Matías Caldera, gerente operativo de Nuevas Tecnologías y Cambio Energético del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien explicó el avance de las obras en la Jornada Internacional en Gestión de Riesgos en Movilidad Eléctrica que realizó Aavea en Buenos Aires.

La primera línea del nuevo sistema (T1) ya está en ejecución y el gobierno porteño está trabajando la adecuación de la traza, la preparación de los vehículos y el desarrollo de la infraestructura necesaria para cargarlos, todas obras especialmente diseñadas para sostener un proyecto que apunta a sumar una nueva pieza al ecosistema de electromovilidad urbano.

“Estamos ahora en fase de implementación”, explicó Caldera y detalló que la iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de electrificación urbana. El antecedente inmediato es el sistema EBus de minibuses eléctricos, que comenzó a operar en 2025 en el área central de la Ciudad con 12 unidades y que, según Caldera, marcó “el camino hacia la descarbonización del transporte público”.

Un subte que circula por la calle

La lógica del TramBus es combinar características de distintos sistemas. No tendrá rieles, pero sí vehículos eléctricos de gran porte; no será un subte, pero se integrará con buena parte de su red; y circulará por carriles exclusivos o preferenciales, con prioridad semafórica y tecnologías inteligentes para agilizar los recorridos.

“Es una opción innovadora dentro del sistema de transporte de la ciudad, caracterizada por el uso de energías limpias, que es un complemento en superficie de las redes de subterráneos”, definió Caldera. El objetivo, agregó, es conectar distintos subcentros porteños entre sí y con el área central.

La T1 recorrerá el eje sur-norte y permitirá combinar con las líneas A, B, D, E y H (a excepción de la C) de subte, además de conectar con estaciones de los ferrocarriles Mitre, San Martín, Sarmiento y Belgrano Sur. El recorrido irá desde Sáenz, en Nueva Pompeya, hasta Aeroparque, atravesando avenidas y corredores estratégicos como La Plata, Rivadavia, Acoyte, Ángel Gallardo, Juan B. Justo y la Costanera.

El TramBus transitará por carriles exclusivos y tendrá paradas conectadas con el resto del transporte.

El cambio más tangible ya se ve en la calle. Las obras avanzaron sobre distintos tramos de la futura traza, con repavimentaciones y reemplazo de asfalto por hormigón de mayor resistencia en sectores que deberán soportar el tránsito continuo de unidades de gran porte. En Almagro y Boedo, por ejemplo, los trabajos se concentraron sobre las avenidas Rivadavia y La Plata, mientras que también se ejecutaron intervenciones en otros puntos del recorrido.

A esas obras viales se sumará la construcción de las llamadas “paradas icónicas”, estaciones con una arquitectura particular que funcionarán como nodos de integración del sistema. El proyecto contempla refugios, señalización, accesibilidad y equipamiento urbano, además de espacios para bicicletas.

El desafío invisible

Además de los carriles exclusivos hay otro proyecto clave que es garantizar las fuentes de energía. Uno de los principales desafíos del TramBus es diseñar la infraestructura de carga capaz de abastecer la flota de eléctricos. “El patio de carga está en ejecución en este momento”, señaló Caldera.

La infraestructura eléctrica del sistema será desarrollada por la empresa Mehcco - que fue seleccionada por el Grupo Dota a la que el Gobierno de Caba le adjudicó la operación de la T1. Tendrá a su cargo las instalaciones necesarias para abastecer y operar el nuevo corredor eléctrico.

La experiencia ya comenzó a probarse en pequeño. Actualmente, el Gobierno porteño lleva adelante un piloto en el corredor Juan B. Justo, que conecta Liniers con Aeroparque y es operado por la línea 34. Allí se instalaron cinco cargadores en el predio de regulación y guarda de la empresa y ya circulan 10 vehículos eléctricos.

“Para nosotros llevar adelante esta prueba, que empezó en noviembre de 2025, fue muy importante para ir generando capacidades y aprendizajes”, explicó Caldera, quien destacó que el proceso también incluyó capacitaciones para personal operativo y técnico.

La cuenta regresiva

El Gobierno porteño apunta ahora a trasladar esos aprendizajes a una escala mucho mayor. Según Caldera, la expectativa es que la T1 entre en circulación hacia fin de año. 

“El TramBus generará un ahorro de tiempo de viaje del 40% para los usuarios”, resumió Caldera.

“Son vehículos sustentables y accesibles, tendrán carriles exclusivos o preferenciales, integración con el subte, generarán una disminución del tiempo de viaje y se aplicará tecnologías ITS (sistema de transporte inteligente, por sus siglas en inglés). Es una opción innovadora dentro del sistema de transporte de la ciudad que está caracterizada por el uso de energías limpias”, sintetizó Caldera.

La obra también apunta a resolver una vieja limitación de la red porteña: su fuerte configuración radial, concentrada históricamente en la conexión con el centro. “Después de la pandemia, se necesita buscar una conectividad transversal en la ciudad”, planteó el funcionario.

Matías Caldera explicó los detalles del proyecto durante la Jornada Internacional en Gestión de Riesgos en Movilidad Eléctrica.

La idea es que el proyecto no sólo transporte pasajeros, sino que también deje infraestructura para expandir la electromovilidad. “Estamos trabajando para que en el entorno de esas paradas haya en la vía pública cargadores para vehículos eléctricos, generando así también nodos de electromovilidad”, agregó Caldera.

Más que una nueva línea

El TramBus se inserta en un plan más amplio de transformación del transporte porteño. Desde enero de 2027, por ejemplo, toda renovación de unidades cero kilómetro de las líneas de colectivos bajo gestión de la Ciudad deberá realizarse con vehículos a GNC o eléctricos.

Además, Buenos Aires ya avanzó con un marco normativo específico para la infraestructura de carga de vehículos eléctricos en la vía pública y lanzó líneas de crédito para la incorporación de taxis eléctricos e híbridos.

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