Campo
20.08.2026

Del hielo al surco

Una startup trae del frío antártico su primer bioinsumo a la pampa

Creó un banco de microorganismos resistentes al frío extremo y desarrolló un producto para el agro. Aquí los detalles

 

Por: Sandra Cicaré mail

La startup Nunatak Biotech, invertida por Innventure - el fondo de inversión de riesgo de la asociación de productores Aapresid - ya puso a rodar en el mercado Yamana, un tratamiento biológico de semillas para siembra temprana desarrollado a partir de microorganismos extremófilos hallados en la Antártida y Tierra del Fuego. La compañía asegura una mejora de rendimiento del 4% en soja con una inversión que se recupera con apenas 10 kilos de grano.

Nunatak Biotech tiene poco más de dos años de vida, pero su origen se remonta a más de dos décadas de investigación científica. Todo empezó en la base Carlini, en la Antártida argentina, donde un equipo de microbiólogos comenzó a estudiar cómo sobreviven al frío extremo plantas como la Deschampsia antarctica, el único pasto que crece en el continente blanco. 

La pregunta que impulsó el proyecto fue simple: si una planta puede resistir esas condiciones, ¿qué hace posible esa resiliencia a nivel microbiano? La respuesta llevó a los fundadores a construir un banco de microorganismos - ampliado luego con bioprospecciones en Tierra del Fuego -  capaz de fijar nitrógeno, solubilizar fósforo y tolerar estrés por frío y salinidad. 

De ese trabajo nace el nombre de la empresa: Nunatak es la formación geológica de un pico rocoso que emerge en medio de un glaciar.

Ese conocimiento derivó en Yamana (cuyo nombre comercial es Yamana Cold), el primer producto de la compañía, que se presentó durante el último congreso de Aapresid, pensado para la campaña de soja y cuya formulación está patentada. Con ese paso dado, la empresa ahora está a la búsqueda productores, inversores y empresas interesadas en distribución a sumarse a esta etapa temprana de crecimiento de la startup. Participó del BCR Agtech Forum organizado en conjunto por la Bolsa de Comercio de Rosario e Innventure.

Julia Mensa, CEO de Nunatak participó del encuentro con inversores en BCR Agtech Forum.

Julia Mensa, CEO y cofundadora de la empresa explicó que se trata de un curasemilla biológico de baja dosis - 100 ml cada 100 kg de semilla -  formulado con Pseudomonas fluorescens aisladas por el propio equipo, compatible con los tratamientos químico-biológicos que ya usa el productor. También puede aplicarse vía foliar y funciona en otros cultivos, aunque hoy la compañía lo posiciona centralmente en soja.

El mecanismo biológico explica el resultado agronómico: el producto solubiliza fósforo y potencia la nodulación y el vigor en los estadios tempranos del cultivo, lo que se traduce en mayor establecimiento, más biomasa inicial y, finalmente, mejor rendimiento. La empresa sostiene ese efecto con más de 30 ensayos realizados junto a empresas del sector, entre ellas en diferentes Estaciones Experimentales de Inta.

El argumento económico es tan central como el ambiental en la estrategia de Nunatak. Mensa indicó que el resultado es “consistente”, y ronda el 4% de mejora en rendimiento, y que la baja dosis del producto vuelve la ecuación accesible. “El productor de soja puede pagar la inversión con solo 10 kilos de grano", dijo la titular de la startup biotecnológica. Las pruebas en trigo mostraron un efecto en el vigor inicial, es decir durante el establcecimneinto temprano del cultivo así como biomasa, lo que se  traduce luego en mejores rendimientos.

 "Es un producto de muy baja dosis, muy competitivo en precio, que aumenta el rendimiento", agregó Mensa para destacar su potencialidad.

La compañía ya  hizo un primer escalado del producto de 8.000 hectáreas antes de su lanzamiento. Fue producido en Río Cuarto junto al especialista Gustavo González Anta, en su planta Indrasa.

La empresa participó del congreso de Aapresid, donde lanzó ante el ecosistema agrícola su bioinsumo Yamana.

Detrás de la biotecnológica hay un equipo de once personas, con cuatro doctores en microbiología y biotecnología, un biólogo, un ingeniero agrónomo a cargo del área comercial y especialistas en finanzas, diseño y desarrollo tecnológico, que además incorporan inteligencia artificial para automatizar procesos internos. Además de Mensa, el equipo directivo está integrado por Martha Martorell como COO y Co-fundadora, Lucas Ruberto, jefe de I+D y co-fundador y Francisco Massot, CTO y co-fundador.

El respaldo financiero llegó de la mano de Innventure, el fondo de capital de riesgo creado por la organización de productores Aapresid, que invirtió en la startup junto a otros inversores. Para Mensa, ese capital no solo financia el desarrollo: también impone un ritmo. "Como somos una empresa financiada con capital de riesgo, tenemos la presión de ir rápido. No sirve de nada desarrollar un producto innovador si va a tardar seis años en llegar al mercado; queremos acelerar la transición hacia un sistema más sustentable ya mismo", señaló. La competencia “no es una amenaza sino un estímulo y nos obliga a estar cerca del productor", reflexionó.

Con la formulación de Yamana en el mercado, la compañía prepara su próximo desarrollo: un producto con dos cepas, una de ellas una especie nueva para la ciencia, cuya patente ya fue presentada en Estados Unidos. 
 

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