Negocios
28.09.2026

Pusieron la tapa

Con un residuo masivo, armaron un modelo de impacto social de exportación

Combinaron diseño y economía circular y los convirtieron en objetos. Son convocados para dar capacitación en diferentes países. Conocé el caso 

Por: Eugenia Langone mail

No es sólo el diseño. Tampoco el cuidado del medio ambiente. Para Sergio "Brochi" Fasani, fundador desde hace más de una década de Mutan - una empresa de diseño de objetos y mobiliario que trabaja con tapitas de botellas como materia prima - es “la complejidad” de la mirada y la suma de variables que enlazan emprendimientos como el suyo lo que hace que sean convocados de espacios de formación y capacitación de otros países, como México e incluso Suiza. 

“El diseño argentino es muy reconocido a nivel global, pero a eso se suma una mirada de lo social que nos regala la complejidad local y que hace que no sólo estemos frente aun problema ambiental y donde el objeto que hacemos es una excusa para pensar nuevas formas de producir”, afirma fasani en diálogo con Ecobiz el titular de la empresa de ecodiseño que tiene planta en Villa Martelli, provincia de Buenos Aires.

Con plástico reciclado de tapitas de botellas trituradas, Mutan fabrica desde 2017, y antes también, lámparas, mobiliario, composteras, cestos macetas, regalos empresariales, y anteojos de sol y de lectura, quizá el producto con el que más se los identifica. 

“Es el producto más a escala humana y cercano, con el que más te relacionas emocionalmente porque te los pones en las cara”, señala. 

Brochi Fasani, fundador desde hace más de una década de Mutan, dijo que los anteojos son el producto "más cercano y a escala humana" que fabrican.

Cada anteojo requiere el proceso de una decena de tapitas. “Las trituramos y mezclamos colores elegidos para luego fundirlas por calor e introducirlas a presión en una matriz metálica, copiando las cavidades de la misma y tomando su forma final”, explica el empresario. Al momento ya se produjeron 9 mil lentes del primer modelo y este año van por el segundo.

En sus casi diez años de trabajo, Mutan lleva recicladas más de 85 toneladas de plástico post-consumo, lo que equivale a 34 millones de tapitas plásticas. Esto representa un ahorro de 170 millones de litros de agua que se utilizarían para la producción de nuevos plásticos

Sobre el punto de partida a la hora de encontrarse con el plástico como posibilidad, el diseñador recuerda los inicios en un espacio cultural donde sólo llevaba una lámpara y al que terminó vinculado por años en el montaje de instalaciones. “Ahí tuvimos nuestro primer proyecto vinculado a las cooperativas de recitadores urbanos, entonces no tan organizados como ahora, que armamos con los vecinos y fue allí que comenzamos a trabajar con descartes”, recuerda con precisión. 

"Mutan lleva recicladas en casi diez años más de 85 toneladas de plástico post consumo, lo que equivale a 34 millones de tapitas plásticas"

Sin embargo, marca que el crecimiento que vino después se dio de manera “orgánica” y que “respetó la demanda en cada uno de los momentos”. Pero además puso sobre la mesa una intención clara: “Trabajamos mucho en el diseño pero buscamos que en los objetos se note la textura y el origen, que no escondan, sino que cuenten”. 

Del Garraham a México y Suiza

Las tapitas de botellas de la Fundación del Hospital Garraham de Buenos Aires fueron en el inicio y siguen siendo el principal insumo de los productos que diseñan y construyen. 

“Esa fue una decisión que sostenemos y que nos mantiene vinculados a las organizaciones”, explica. 
En el camino se sumaron también las empresas. “Con Flybondi, por ejemplo, trabajamos con los residuos de unos precintos plásticos amarillos que ellos utilizan para el traslado de los equipajes y los transformamos en lentes que repartieron entre sus empleados”, cuenta para marcar que “además del público final, las empresa han entendido reutilizar los materiales es una necesidad y más allá de la situación actual, no dejan de mejorar sus parámetros de impacto en ese sentido”. 

Toda esa mirada es la que en el último tiempo los llevaron fronteras afuera de Buenos Aires, desde donde trabajan, a países diversos como México, Suiza e incluso Nueva York donde participaron de una muestra. 

Mutan tiene su planta en Villa Martelli, donde trabaja todo un equipo en la elaboración de diferentes productos.

“La mayoría de las capacitaciones que hacemos están vinculadas a universidades de diseño en algunos casos y de negocios en otro, donde el modelo de impacto social les interesa”, señala sin dejar de remarcar su paso como docente de la Escuela de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Fadu) de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) donde se formó y donde el “el aula funciona muchas veces de laboratorio”. 

En Suiza, justamente, lo que los convoca son las experiencias de “otras formas de hacer que generan impacto social además de beneficios ambientales”, apunta sobre esa experiencia. 

El mobiliario para empresas es una de las principales unidades de negocios de Mutan.

En México la experiencia se extendió por varias semanas e incluso no sólo estuvo destinada a estudiantes, sino que llevó adelante un trabajo con vecinos de un barrio de DF que estaban interesados en explorar la producción con materiales de descarte. 

“Es importante allí el vínculo con la comunidad y lo más importante es que nos fuimos y los proyectos continuaron”, destaca Fasani. En el cierre, además de destacar “el reconocimiento global del diseño argentino”, puso sobre mesa “esa mirada de lo social que nos regala la complejidad local y que nos permite acercarnos a lo que hacemos no sólo como un problema de impacto ambiental”.
 

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