Negocios
30.09.2026

Enfrían costos

Se aliaron con el sol para escalar la producción de helados ¿cómo lo hacen?

Una fábrica de Chajarí (Entre Ríos) produce más energía de la que consume, reutiliza agua y recupera plásticos para reducir su impacto. Conocé el caso

Por: Rodrigo Elias mail

En general, el sol es uno de los grandes enemigos del helado, ya que lo derrite. Sin embargo, en Chajarí (Entre Ríos) una fábrica decidió darle la vuelta a esa lógica y convertir a la estrella central del sistema planetario en su mayor aliado. A través de paneles solares, Bahía Helados genera en su planta industrial unos 100 KVA, más de los 80 que necesita para funcionar, mientras complementa la producción con tratamiento de efluentes, recuperación de plásticos y reutilización de envases. 

La apuesta ambiental también busca tener un impacto económico: reducir el costo energético y hacer más eficiente una operación que pretende consolidarse en Entre Ríos y Corrientes.

“La filosofía de Bahía es cuidar el medio ambiente con toda la parte industrial, y en la parte del producto buscamos hacer alimentos cada vez más saludables”, afirmó Gustavo Zilloni, fundador de la empresa en diálogo con Ecobiz.

Historia y modelo de negocio

Zilloni llegó a la fabricación de helados después de tres décadas como distribuidor de golosinas y galletitas en el norte entrerriano y sur correntino. Hace unos 18 años comenzó a comercializar helados y decidió dar el salto a la producción. Para financiar la primera fábrica vendió una propiedad, utilizó ahorros y hasta vendió las “joyas de la abuela”. Con el tiempo, aquella planta se transformó en una operación que hoy cuenta con más de 40 locales y unos 1.000 puntos de venta entre kioscos y supermercados.

La empresa realiza en su planta tratamiento de efluentes, recuperación de plásticos y reutilización de envases.

Actualmente, la empresa mantiene una producción cercana a los 5.000 kilos diarios y emplea a 12 personas. La estrategia, sin embargo, no está puesta exclusivamente en fabricar más volumen. “Decidimos ir purificando el negocio en vez de crecer en kilos”, explicó Zilloni. La compañía busca trabajar con clientes más comprometidos con las marcas y consolidar su presencia en la región antes de avanzar hacia nuevos mercados.

Impacto ambiental y económico 

La energía solar es uno de los pilares de ese modelo. La fábrica produce más electricidad de la que necesita y, de acuerdo con Zilloni, eso permitió reducir fuertemente el costo de la energía que paga la empresa. 

Gustavo Zilloni, fundador de la empresa, dijo que la filosofía de la empresa "cuidar el medio ambiente con toda la parte industrial".

La intención original era utilizar el excedente para contribuir al sostenimiento de una fundación vinculada a chicos con discapacidad, pero las dificultades regulatorias para inyectar electricidad a la red impidieron concretarlo. Ahora analizan vender esa energía directamente a una industria cercana, lo que impactaría aún más en los números de la empresa. 

La sustentabilidad también alcanza al agua y los residuos. La planta cuenta con un sistema de tratamiento de efluentes que permite reutilizar el agua para el riego del predio. En paralelo, la empresa recupera aproximadamente el 50% de los plásticos que utiliza. El material se compacta, se envía a moler y luego se transforma en productos como bancos, subibajas y toboganes que son donados a escuelas y otras instituciones.

El circuito comienza incluso antes de que el envase se convierta en residuo. En las heladerías, los clientes pueden devolver los baldes plásticos limpios y reciben un balde lleno por cada diez que entregan. La empresa los sanitiza y vuelve a utilizarlos hasta que dejan de ser aptos para ese uso. “De esa forma reponemos la quinta parte de los baldes que usamos al año”, detalló Zilloni.

La política ambiental se completa con el uso de productos de limpieza biodegradables, gases refrigerantes que la empresa define como ecológicos y distintas certificaciones. La planta cuenta con ISO 9000, trabaja para avanzar hacia ISO 22.000 y fue el primer establecimiento del rubro alimenticio en Argentina en recibir el Sello Argentino de Sustentabilidad Ambiental otorgado por la Asociación Argentina de Profesionales Ambientales.

Quiere dominar el mercado

El próximo objetivo es territorial: ser la número uno en Entre Ríos y Corrientes antes de avanzar hacia otras regiones del país. 

“Nuestro objetivo es ser dueños de la provincia de Entre Ríos y partes de Corrientes”, enfatizó . Y dejó una puerta abierta para Uruguay, que aparece como una posibilidad por la cercanía geográfica.

Así, el desafío para la empresa es que el mismo recurso que permite fabricar helados —la energía— también se convierta en una herramienta para bajar costos, reducir residuos y ganar escala en un mercado cada vez más competitivo.
 

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