Negocios
19.08.2026

Del sello al mundo

Las empresas de orgánicos buscan un pasaporte común

Trazaron una estrategia junto al sector público para consolidar su presencia en las góndolas internacionales. Aquí los detalles

Por: Rosana Guerra mail

Exportar con valor agregado, ganar cuota de mercado en destinos internacionales y lograr sumar competitividad logística y agilidad en los trámites tributarios y regulatorios son los principales desafíos que enfrenta la producción orgánica en Argentina. Así lo expresaron diferentes empresarios cuyos productos ya tienen un pie en las góndolas del mundo y pretenden afianzar esa presencia mediante la creación de un sello propio que ponga en valor a los alimentos naturales sin agroquímicos provenientes de Argentina.

El Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (Mapo) delineó un plan integral dentro del Plan Estratégico Orgánico Argentino para 2030 busca propiciar un crecimiento económico, social y ambientalmente sostenible a partir de la promoción de este sistema productivo y, en ese marco y con la intención de federalizar las acciones, realizaron este mes diferentes reuniones con PromArgentina (Agencia Argentina de Promoción), con Ministerio de Producción de la Nación y la Cámara de Exportadores de la República Argentina (Cera).

“Este plan consiste en hacer una marca propia del sector (Orgánico Argentina) que nos solidifique en el mercado y que después nos permita comunicar todos los atributos de los productos sin tanto esfuerzo por parte del productor y/o elaborador”, explicó Eugenia Martina, presidenta de Mapo. “De lo que se trata es de crear un proyecto de marca orgánica distintiva como estrategia de diferenciación para exportar”, aclaró. También se consensuó la participación del bloque orgánico en cuatro ferias internacionales (Sial, Anuga, Biofach y Good Food).

Pura Frutta, la primera empresa en lanzar un jugo 100% exprimido de manzana en Argentina sin conservantes ni saborizantes agregados.

Esta unificación de marca implicará el diseño de packaging común, así como branding y canales de comunicación aceitados para comunicar en forma efectiva.

El trabajo institucional es el resultado de las demandas que acercan las empresas que ya exportan su producción a mercados externos.

“Entrar a un país donde no tenemos presencia es un desafío en sí mismo, porque no conocemos el terreno, los canales ni los tiempos reales del mercado. Por eso, buscamos partners locales que nos representen, ya que son quienes entienden la dinámica comercial del lugar y nos permiten construir presencia sin arrancar de cero”, aseguró Marcos Mercado, co fundador de Pura Frutta, la primera empresa en lanzar un jugo 100% exprimido de manzana en Argentina sin conservantes ni saborizantes agregados. Así describió una de las principales necesidades del sector: que exista una desarrollo comercial en mercados donde las empresas no operan en forma directa.

El empresario también mencionó la existencia de una brecha de competitividad logística estructural. Uno de los desafíos más críticos que tienen es la disparidad en los costos logísticos internos frente a competidores regionales. “Trasladar un contenedor desde la planta hasta el puerto en Argentina nos sigue costando significativamente más que a países vecinos como Brasil, lo que erosiona la competitividad natural del producto al llegar a destino”, advirtió.

Una experiencia exitosa es la de Arytza, empresa elaboradora de aderezos, condimentos y especias 100% naturales y libres de gluten. Su especialidad son las mostazas, mayonesas, salsas, vinagre y limón entre las más destacadas y exporta regularmente a Estados Unidos, Alemania y Ecuador. En el primer caso participan en un hub con otras marcas y empresas argentinas que buscan ganar presencia en ese mercado y están presentes en la cadena Walmart. 

Por otra parte, comercializan en forma directa a The Fresh Market también de EEUU, que hoy es el destino más fuerte para sus chimichurris tanto en las versiones suave como picante. También envían a Alemania un mix de varios productos entre los que hay mayonesas además de mostazas y salsas. En Ecuador trabajan con un importador grande para colocar sus mostazas Dijon y Antigua. 

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“A todos esos países estamos ya con una experiencia continua de varios años de trabajo, más allá de otros envíos que realizamos tiempo atrás a otras latitudes”, comentó Leo Merlo de Arytza. “Los productos que enviamos afuera mantienen lo esencial de la marca para el mercado local: 100% naturales, sin agregado de aditivos químicos ni conservantes artificiales, y libres de gluten”, dijo para resaltar la necesidad de fortalecer el agregado de valor como un factor clave para reforzar la presencia en el ecosistema de los orgánicos.

Valor agregado

“El desafío no es solamente exportar, sino hacerlo con valor agregado y lograr que ese valor quede en la Argentina”, aseguró Ricardo Parra, fundador de Las Quinas, empresa argentina certificada B de alimentos orgánicos y libres de gluten. Elabora miel, mermeladas y dulce de leche con muy pocos ingredientes, sin azúcar agregada, saludables y con una clara estrategia que apunta a incentivar el consumo responsable y consciente. Llegan a más de 1300 puntos de venta en Argentina, exportan a Japón y estarán próximamente en la feria de Shanghai, en China. 

La empresa que produce miel y mermeladas orgánicas conquistó 15 mercados internacionales.

“En Las Quinas entendemos la exportación como una oportunidad para llevar al mundo no solo un producto, sino también una forma de producir en la que participa todo el ecosistema: desde los productores hasta nosotros como elaboradores, generando trabajo y valor en origen”, agregó Parra al considerar que la apuesta de la empresa es que cuando un producto llegue a otro país se conozca la forma en cómo se produce, quiénes están detrás de ese alimento y de qué manera trabajan los distintos actores del territorio.

Impuestos y regulaciones

Un tercer desafío es abordar la complejidad en la gestión tributaria y regulatoria internacional. Exportar a mercados como Brasil les exige a las empresas lidiar con una doble dificultad. “Por un lado, la complejidad impositiva propia del destino (como el manejo del ICMS en ventas interestatales) y, por otro, la exigencia técnica sanitaria (ej. Mapa en Brasil). Cualquier inconsistencia en la documentación de embarque, listas de empaque o laudos de laboratorio nos puede generar retrasos fronterizos que comprometen directamente la vida útil del producto perecedero”, describió Mercado de Pura Frutta.

También como otro de los desafíos la necesidad de contar con previsibilidad macroeconómica. “Más allá de lo operativo, sostener inversiones de largo plazo en un contexto de desregulación y fluctuaciones cambiarias nos exige una estrategia financiera robusta que mitigue la incertidumbre, para poder seguir apostando a la innovación y al valor agregado (como la harina de bagazo de manzana) sin comprometer nuestra solidez financiera ante las recesiones cíclicas del mercado interno y las posibles apreciaciones o devaluaciones”, destacó Mercado.

Mariano Carballo y Leonardo Merlo son los fundadores de Arytza. 

De Argentina al mundo 

Agro Sustentable es Empresa B certificada dedicada a la investigación, desarrollo, producción y comercialización de bioinsumos destinados a mejorar la calidad y el rendimiento agronómico de los cultivos. “Nuestro portfolio incluye tanto productos certificados para producción orgánica como soluciones pensadas para productores convencionales que buscan incorporar prácticas más sustentables en su esquema productivo”, señalaron desde la empresa. Desde 2024 realizaron el primer envío internacional a Paraguay de Biofert GTG, un fertilizante líquido apto para producción orgánica, con aportes de macro y micronutrientes y un 10% de aminoácidos libres. A partir de entonces desarrollan ese canal comercial abasteciendo a productores paraguayos.

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Una de las empresas que exporta vinos orgánicos desde hace muchos años es Familia Zuccardi. Leandro Lowi, export manager de la compañía, consideró que el principal desafío para su marca Santa Julia es seguir ganando market share en Estados Unidos. “Este mercado es no solo nuestro principal destino exportador sino también el más desarrollado en cuanto al consumo de este tipo de vinos”, agregó Lowi.

También indicó que se está abriendo una oportunidad muy interesante en Asia, donde en varios países crece el consumo de vinos orgánicos y “donde no solo nosotros, sino el vino argentino en general es bastante poco conocido”, dijo.

En su caso obtuvieron la primera certificación allá por 2001. Hoy Santa Julia es el productor principal de vinos orgánicos en Argentina con distintos varietales como Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Torrontes, entre otras. “Dentro de Santa Julia también vendemos la línea de vinos Naturales que también son orgánicos y algunas otras marcas como Vida Orgánica y Fuzion Orgánico. En 2025 exportamos el equivalente a unos u$s 5 millones”, relató. Actualmente tiene clientes activos en 40 países y sus principales destinos son Estados Unidos y Canadá.

 

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