Mochila liviana
El turismo encuentra la fórmula para crecer sin arrasar la naturaleza
Crecen las opciones de viajes sostenibles, con propuestas que incluyen cuidado del ambiente y un vínculo virtuoso con las comunidades
Por: Rosana Guerra mail
El turismo sostenible crece en Argentina de la mano de emprendedores que entendieron que se puede satisfacer las necesidades de los visitantes y las comunidades locales sin descuidar el entorno y el ambiente.
En este paradigma, el uso responsable de los recursos naturales respetando su capacidad de carga, va de la mano de la protección de la biodiversidad y el equilibrio en los ecosistemas. Se consideran y se miden los efectos actuales y futuros de la actividad en el plano económico, social y ambiental, buscando un equilibrio.
Una de las propuestas de turismo activo es la de Alto Rumbo en las sierras cordobesas, una oferta sustentable que combina experiencias en la montaña y el aprendizaje sobre la importancia de proteger la biodiversidad.
“En nuestra experiencia se puede hacer turismo de montaña de calidad y, al mismo tiempo, cuidar el lugar donde trabajamos, generando oportunidades en nuestra comunidad”, expresa Miguel Coranti, uno de los CEOs de Alto Rumbo, que junto a Gerardo Ciria y Mariano Bearzotti completan el team de la empresa.
En esta empresa B, la sustentabilidad atraviesa toda la propuesta. Tienen infraestructura propia en el cerro Champaquí, trabajan con proveedores y talento local y se ocupan de controlar aspectos como el uso de la energía, el agua, los residuos y los insumos que utilizan en sus propuestas.
En lo ambiental, implementaron sistemas de energía solar, de tratamiento y reducción del consumo de agua, la instalación de baños secos, la gestión de residuos y la restauración de bosque nativo a través de la Fundación Sembradores de Agua. Lo hacen desarrollando experiencias de montaña adaptadas para personas con discapacidad motriz. “La idea es bastante simple: que más personas puedan vivir la montaña y que nuestra actividad deje un impacto positivo en el territorio”, agrega Coranti.
En el manejo de residuos se solicita a los visitantes que suban a la montaña con la menor cantidad de packaging posible, después se hace una separación en origen entre orgánicos, aluminio vidrio y cartones. Los orgánicos van al gallinero y el resto de comidas quedan para los perros. En el caso de vidrios, botellas, latas y plásticos, se bajan con las mulas y se depositan en los cestos diferenciados que están en Villa General Belgrano o Santa Rosa de Calamuchita.
En lo social también buscan que una parte importante de lo que genera el turismo quede en la región: más del 90% de sus compras se realizan a proveedores locales y sostienen un equipo de alrededor de 20 personas, además del empleo indirecto que genera cada salida. “Y el aspecto económico es indispensable: necesitamos una empresa sana y rentable porque esa continuidad es la que permite sostener empleo, proveedores, inversiones ambientales y proyectos que necesitan muchos años para producir resultados”, asegura.
Las propuestas se desarrollan en ambientes naturales sensibles, desde trekking, travesías, expediciones y programas como Champaquí Adaptado. Todos se organizan teniendo en cuenta las características y regulaciones de cada territorio. En este cerro además tienen un refugio donde utilizan energía solar, realizan tratamientos para optimizar el agua y utilizan baños secos y, respecto al tratamiento de agua, crearon la primera planta de fitosanitarios para aguas servidas.
También apuestan por un manejo de residuos sustentable y restricciones al ingreso de vehículos, que se utilizan fundamentalmente para la logística y controlan el peso transportado por los animales de porteo para garantizar su bienestar. “A esto se suma nuestro trabajo con Sembradores de Agua y Acción Serrana, dentro de la red latinoamericana Acción Andina”, señala.
También trabajan sobre toda la cadena del viaje, incorporando su propia empresa de transporte, capacitan al equipo, eligen proveedores locales y articulan con organizaciones ambientales y actores de la comunidad. “Además tratamos de involucrar al pasajero. Queremos que vuelva de una travesía habiendo disfrutado la montaña, pero también comprendiendo un poco mejor su fragilidad. Cuando alguien conoce lo que ocurre detrás de un paisaje y entiende el esfuerzo que demanda conservarlo, cambia también su manera de relacionarse con ese lugar”, finaliza.
En la Cordillera
Otra de las empresas de turismo sustentable es Aconcagua Visión, una propuesta que surgió antes de la pandemia cuando sus creadores se dieron cuenta de que era clave cuidar y proteger el lugar donde trabajan en la zona de Los Andes. “Desde hace ya 8 años decidimos separar los residuos in situ, transportarlo más de 200 km para entregarlos a una fundación de recicladoras urbanas, esto para poner en contexto es un desafío logístico, para no aumentar nuestra huella de carbono, y todo lo que acarrea”, cuenta Mauricio Capitani, gerente de la empresa.
La medición de huella de carbono, fue otra de las medidas que tomaron así como el tratamiento de aguas grises y la implementación de baños secos como grandes ejes de trabajo dentro del parque Aconcagua y fuera de él en trabajos de montaña que realizan. “En 2026 se licitó el parque Aconcagua y hoy pasó a ser un requisito estos tres ejes, donde desde hace 8 años ya lo venimos haciendo”, agrega Capitani.
Para un turista de Europa o Estados Unidos es algo común el cuidado del ambiente en los emprendimientos turísticos. Desde la empresa transformaron su forma de operar en medio de la Cordillera, a más de 6.000 m de altura. “Cuidar el ambiente es sinónimo de cumplir con un alto estándar de servicio y los turistas extranjeros lo aplauden y mencionan en todas las encuestas que realizan y hasta resaltan haber vivido mucho mejores procesos que en sus países”, detalla y señala que Aconcaguavisión “es la primera firma de expediciones de alta montaña del mundo en certificar como empresa B, hoy ya re-certificados hasta 2029”.
Logros y desafíos
Desde su perspectiva el mayor logro fue empujar al resto de las empresas y guardaparques a elevar el compromiso y adecuar el modo de trabajo a tener un parque más sustentable. Desde Aconcaguavisión promueven la divulgación de información sobre los métodos de trabajo, tratando de contagiar a los colegas. “Sabemos que la montaña es una y es donde trabajamos todos. Un parque mejor manejado integralmente y con una mirada puesta en el correcto manejo ambiental es un beneficio para todos”, agrega convencido.
Desde siempre el parque Aconcagua tuvo el desafío del manejo de las heces, ya que los campamentos base y otros están en zonas periglaciares, glaciares y cercanas a vegas y cauces de agua. “En 2024/25 realizamos una prueba junto a la ingeniera ambiental Antonella Zárate y compostamos toda la materia fecal con gran éxito, el 100% de la misma se trasladó de forma segura fuera del parque y utilizamos lombrices californianas”, dice y explica que eso pasó a ser abono.
Otra de las experiencias de turismo sustentable es la de la agencia de viajes Boomerang Viajes en la cual la experiencia no es solamente elegir un destino que tenga buenas prácticas sino también donde se contemple el impacto que generan las personas, las comunidades y el ambiente.
“Nuestro diferencial está en la curaduría humana. Nosotros pisamos el territorio, lo recorremos, hablamos con quienes lo habitan y conocemos experiencias que muchas veces no aparecen en una búsqueda de Internet. Buscamos salir de la ruta tradicional y acercar al viajero a lugares menos explorados, a las comunidades y a las personas que hacen posible cada experiencia”, dice Bettina González, fundadora y directora de Boomerang Viajes.
En esta agencia miden la huella de carbono de todos sus programas y eligen proveedores locales teniendo en cuenta su gestión socioambiental, además del servicio y el precio. “Para nosotros, uno de los principales logros fue transformar una convicción en una forma concreta de gestionar la agencia. En 2019 nos certificamos como Empresa B, en 2023 renovamos esa certificación y actualmente estamos transitando el camino para volver a hacerlo. En cada proceso, nos ordenamos, incorporamos herramientas y mejoramos en la medición y gestión de nuestro impacto”, agrega la empresaria.
En la agencia apuestan a consolidar una propuesta vinculada con destinos menos explorados, con experiencias de turismo rural y comunitario y de conservación, por ejemplo. También forman parte de la Fundación Charis Argentina, junto a otras empresas y profesionales, que gestiona la escuela Chiara Lubich en José C. Paz, uno de los distritos con mayor vulnerabilidad educativa. Hoy abarcan todos los niveles educativos hasta el secundario y casi 400 niños y adolescentes forman parte de la matrícula.



