Siembra futuro
El restaurador de bosques que encontró aliados en las empresas
Creó una ONG que junto a voluntarios y el aporte de más de 200 empresas del sector privado recuperaron 659 hectáreas de bosque nativo incendiado en la Patagonia. Su historia
Por: Paola Papaleo mail
Un viaje de descanso a la Patagonia argentina fue el puntapié inicial para que, al regresar a su rutina, la vida de Tobías Merlo ya no fuera la misma. La belleza del paisaje se había mezclado con postales que mostraban la degradación de los bosques como consecuencia de diferentes incendios. Esta imagen sembró la semilla para que en 2017 naciera ReforesArg, una ONG cuyo principal objetivo es restaurar bosques nativos.
Si bien Tobías es licenciado en Ciencias Ambientales, confiesa que “no sabía restaurar bosques” y reconoce que esta idea “nació de un sueño, de ganas de cuidar algo que se estaba perdiendo”. Sin contactos ni dinero para solventar semejante proeza, comenzó con unos pocos voluntarios y hoy ya son 700 los que se unieron a plantar más de 500 mil árboles que significan 659 hectáreas restauradas.
Compromiso empresarial
Las empresas son el principal motor de financiación económica para que ese sueño, que comenzó hace casi diez años, sea una realidad. Actualmente son más de 200 las que sumaron su compromiso con donaciones que no solo permiten restaurar los bosques sino también favorecen el desarrollo de las comunidades locales.
"Los empresarios entienden que si no hay naturaleza, no hay negocio"
El programa de ReforestArg incluye diferentes categorías de participación. “Cada empresa puede elegir financiar la contratación de una persona, la construcción de un vivero, la producción de todos sus árboles que son 40 mil, y la plantación”, explica su director. Cada árbol plantado es georeferenciado, lo que permite no solo conocer su ubicación sino también realizar un monitoreo constante.
Las empresas obtienen un certificado de compensación de la huella de carbono, el logo de ReforestArg que valida el aporte realizado, información mapeada por especie y sector, y una constancia de plantación. Además, sus empleados pueden participar de las actividades de voluntariado y recibir charlas informativas. “Los empresarios entienden que si no hay naturaleza no hay negocio, necesitamos ganar los dos”, afirma Merlo.
Alerta bosques
Los bosques nativos tienen un rol central en la regulación hídrica, conservación de la biodiversidad, preservación del suelo y de la calidad del agua. También juegan un papel fundamental en el ciclo global del carbono y en la mitigación del cambio climático.
Argentina cuenta con 53.654.545 hectáreas de bosque nativo distribuidas en 23 provincias. Un informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) advirtió en 2014 que en el país ocurre el 4,3% de la deforestación global.
Solo durante 2020, más de 1.100.000 hectáreas fueron arrasadas por los fuegos. “Los bosques nativos se encuentran en un estado de deterioro descomunal, están siendo desplazados por ecosistemas exóticos. El cambio en las precipitaciones y las temperaturas generan grandes cambios y estamos perdiendo enormes superficies año a año”, sentencia el ambientalista y advierte que “el país se encuentra en emergencia forestal”.
Un legado generacional
El fuego es el mayor erosionador de los bosques de la Patagonia, luego le sigue el avance de especies exóticas como pino o rosa mosqueta. Es allí donde se central el trabajo de la organización que, dos veces al año, reúne a 140 voluntarios para realizar el proceso de plantación. “Primero se diagnostica el área incendiada y se seleccionan las zonas prioritarias a restaurar. En marzo se cosechan las semillas de los árboles nativos que sobrevivieron al fuego y se las lleva a l vivero para germinarlas en agosto. Se espera uno o dos años, según sea Coihue o Ciprés, para que el plantín esté desarrollado y en abril o agosto se los planta en las áreas prioritarias. Se monitorea durante dos años su desarrollo y luego se va pasando a otras áreas para restaurar por sectores”, explica el director de la iniciativa.
"La restauración es un trabajo intergeneracional cuyos resultados se verán en más de 100 años"
Los resultados de esta restauración, para volver a encontrar al bosque en su estado original, se verán en más de 100 años. “Es un trabajo intergeneracional”, expresa Merlo. Sin embargo, su principal motivación es que están “trabajando sobre el bosque, pero también sobre la cultura de la humanidad”.
Con más de 60 pobladores rurales implicados, el desarrollo local que genera esta actividad es evidente. “La restauración no es solo del bosque sino también de las poblaciones que viven alrededor, sin su compromiso no hay restauración”, dice. En este sentido, destaca la creación del oficio de Restaurador de Bosques: “Hacemos mucho esfuerzo para que este oficio sea un trabajo remunerado. Ya hay dos personas que viven de ese oficio y nuestro sueño es sumar cada vez más restauradores de bosques que puedan trabajar a tiempo completo”.
Cuando mira el recorrido realizado a partir de aquella inquietud que lo motivó a salir de su zona de confort, Merlo expresa: “Me da esperanza, ganas de seguir por este camino. Me da confianza en que es la manera. Hay mucho esfuerzo puesto de muchas personas que destinaron plata y tiempo para que eso suceda. Es la foto de que es posible una nueva cultura de restauración y cuidado”.



