Negocios
16.02.2026

Experiencia en Tucumán

Sus negocios son diversos pero la gestión de residuos es única


La firma se dedica a la agroindustria, automotores y finanzas, pero logró estructurar una sola estrategia de sustentabilidad.

Por: Juan Ignacio Paur mail

 Con centro de operaciones en San Miguel de Tucumán, el grupo Romar, un conglomerado de negocios diversificado que incluye los rubros agroindustrial, automotor y financiero, avanza para unificar la gestión de residuos en todas sus unidades de negocios.  
Según el gerente de sustentabilidad, Juan Pablo Terán, “se trata de un cambio cultural profundo: no es solo separar la basura, sino darle valor a los residuos y vincularlos con un impacto social real”. El dato llamativo es que la iniciativa apunta a estandarizar criterios de gestión en todas las unidades de negocios del grupo y fomentar la participación activa de cada colaborador, más allá de la diversidad de los actores y escenarios que entran en juego.
La solución partió de una tesis de grado en Gestión Ambiental de María Laura Comba, que ahora se aplica en la práctica. Combina capacitación, trazabilidad y valorización de materiales en las empresas del sector automotriz, servicios financieros y de crédito, agronegocios, agroexportación y servicios corporativos del grupo.
“Desde la sustentabilidad, la valorización de materiales siempre fue una preocupación. Por eso, durante el último año nos enfocamos en ordenar su gestión para valorizarlos de manera efectiva. Encontramos en la Fundación León una forma de transformar residuos en financiamiento para sus programas sociales”, explica Comba.
El sistema contempla la separación de papel, cartón, plástico, vidrio, residuos electrónicos y vegetales, y establece un circuito que va desde la recolección interna hasta la entrega a la fundación, cerrando un ciclo con impacto ambiental, social y económico.
Cómo funciona
La implementación constituye un circuito sustentable completo y medible. Los colaboradores separan los residuos en categorías específicas. Una vez separados, los residuos se trasladan a un punto de acopio temporal, donde se realiza la trazabilidad y se garantiza que cada corriente llegue a su destino final. La Fundación León valoriza el esquema y destina los recursos obtenidos a programas educativos, asistencia a adultos mayores y apoyo a personas con discapacidad. De esta manera, el proceso genera un impacto ambiental, social y económico real, transformando la cultura interna de las empresas y convirtiendo los desechos en recursos útiles para la comunidad.
Implementación, capacitación y recepción
El sistema ya funciona en tres de las empresas del grupo, mientras que en el resto se implementa de manera progresiva. “No es un proceso inmediato: surgen dudas sobre qué se deposita en cada contenedor, y por eso acompañamos la implementación con visitas profesionales, monitoreo y seguimiento cercano durante los primeros meses”, detalla Terán. Cada empresa del grupo cuenta con un representante de sustentabilidad encargado de acompañar el proceso, mientras que Comba y Terán realizan un seguimiento técnico  en todas las empresas.
La capacitación involucra a casi 700 personas, entre empleados y personal de limpieza, quienes también reciben entrenamiento específico. Según Comba, “hicimos un video explicativo, manuales, entregamos cartelería y formularios online para que todos conozcan cómo clasificar los residuos y cómo se registran. La idea es que el proceso sea claro y que podamos medir cada etapa, identificando oportunidades para mejorar el proceso y reducir la generación desde su origen”. La recepción ha sido muy positiva tanto entre gerentes como entre empleados, quienes reconocen que la iniciativa trasciende lo simbólico y genera un impacto tangible, consolidando el compromiso de todos con la nueva gestión de residuos.
Aunque hasta ahora no existían registros consolidados sobre la cantidad de RSU (Residuos Sólidos Urbanos) que se generan, destacan que el nuevo sistema permitirá generar información propia y contar con trazabilidad completa. “Antes, por la falta de orden en la gestión, algunos residuos terminaban mezclados con los peligrosos, lo que implicaba un tratamiento adicional y un costo evitable. Este sistema nos permite evitar estos inconvenientes, al realizar un control más preciso de qué se genera y a dónde se dispone”, explica Terán.
Para Comba, el verdadero valor está en el cambio cultural y el triple impacto. “Lo más importante es el impacto social que generamos, tanto hacia afuera —a través del trabajo con la Fundación León— como hacia adentro, con nuestros colaboradores. De manera gradual, estamos impulsando un cambio cultural en la forma en que percibimos lo que llamamos ‘basura’ y en el verdadero valor que esos materiales esconden”.

 

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