Industria
11.02.2026

Economía circular

Las viandas salen ahora con un packaging trazable y reutilizable

Con una app y códigos QR, la startup Cíclico asegura alta una tasa de retorno del del envase.

 

Por: Florencia Boeri mail

La startup porteña Cíclico desarrolló un sistema de envases reutilizables con tecnología de trazabilidad que permite medir usos, residuos evitados y huella de carbono. El modelo apunta a servicios de catering, empresas e instituciones educativas que buscan generar hábitos más sostenibles en sus comedores.

En diálogo con Ecobiz, Gonzalo Falcón, uno de sus fundadores, asegura que la trazabilidad efectuada por medio de la app de Cíclico obtiene tasas de retorno superiores al 99%, en oposición a soluciones analógicas que no superan el 25%.

El emprendimiento propone el uso de contenedores reutilizables como tuppers, vasos de café y próximamente potes de helados, los cuales pueden utilizarse hasta 200 veces. Cada unidad está identificada mediante un código QR, lo que permite registrar su recorrido y medir el impacto ambiental de cada ciclo de uso.

¿El eje del proyecto? La trazabilidad. “Asegura el retorno y eso hace que el sistema sea viable. Si se pierden un cuarto de los contenedores, el impacto es negativo porque recién a su uso número 11 permiten consumir menos recursos que un descartable”, explica Falcón.

De la trazabilidad deriva la medición de impacto: el empresario asegura que en 2025 Cíclico reutilizó y evitó generar más de 6.000 contenedores descartables. “Los contenedores se pueden usar hasta 200 veces, con lo cual la cuenta pasa a ser ampliamente superavitaria en términos de impacto de materialidad”, asegura y agrega que Cíclico funciona bajo un esquema de pago por uso. Cada ciclo de un contenedor se cobra a un valor equivalente al de una bandeja descartable convencional, entre 300 y 350 pesos más IVA. En contraste, los envases biodegradables superan hoy los 800 pesos más IVA.

¿Cómo funciona el ciclo?

El esquema operativo está pensado para integrarse a la dinámica habitual de comedores y caterings. En una primera instancia, las porciones se emplatan en envases Cíclico como se haría con cualquier recipiente descartable. Los comensales consumen la comida y devuelven los contenedores en estaciones especialmente diseñadas. Luego, los envases se lavan y sanitizan para volver a entrar en circulación.

“Nosotros hacemos todo un relevamiento operativo de los lugares a donde va a funcionar Cíclico y adaptamos el circuito de trazabilidad a las necesidades de cada cliente”, destaca el profesional. En ese sentido, ejemplifica: “En las escuelas que los chicos no pueden usar celular hubo que diseñar un circuito para que la trazabilidad no se no se resienta”.

Después de alcanzar un acuerdo con los clientes, los pasos son: coordinar para enviar los tuppers que ya intervenidos con código QR, educar al cliente en el uso y diseñar un circuito útil para sus usuarios. “Queremos que la reutilización sea igual de fácil y conveniente que el uso de descartables”, afirma Falcón.

Detrás de los tuppers

Gonzalo Falcón estudió Economía Empresarial en la Universidad Di Tella e hizo un máster en Direccion de Empresas en el IAE Business School, en esa instancia comenzó a gestarse Ciclico, como parte de su proyecto final.  Confiesa que siempre tuvo fe en que el modelo podría funcionar en Argentina. Hay un solo caso revelado en América Latina, pero el modelo está super extendido en Estados Unidos y Europa, especialmente en Alemania.Después de que el proyecto cumplió su finalidad académica, Gonzalo recurrió a su amigo de toda la vida, Pedro Vacca, quien por entonces regresaba a Argentina después de trabajar en finanzas en New York y decidieron llevarlo a la realidad.

Sus primeros casos piloto se dieron en 2024, con sistemas de viandas domiciliarias y eventos, y en junio de 2025 comenzaron con su primera operación diaria en un colegio. Hace un año que Cíclico opera en el mercado y entre las alianzas recientes se destaca el trabajo con Cook Meals, un catering de viandas empresariales, y la incorporación de Zafran, una empresa productora de barritas de cereal, como su primer cliente Empresa B. En el último caso, la exigencia de eliminar descartables fue determinante: ante la negativa de su proveedor anterior, la compañía decidió cambiar de catering. “Hay clientes que deciden no generar más desperdicios descartables y están dispuestos a cambiar de proveedor”, señala Falcón, y subraya que la sustentabilidad empieza a ser un criterio excluyente en algunas decisiones de compra.

El objetivo primordial de Cíclico en 2026 es escalar el negocio: adquirir nuevos clientes, llegar a los 10.000 usos diarios y federalizar la propuesta. En relación a esto último, el empresario resalta que está en tratativas con potenciales clientes de Santa Fe, Córdoba y San Juan.

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