Negocios
05.02.2026

Nada se tira

Transforman descartes industriales en productos funcionales y con diseño

Dos firmas sellaron una alianza y unieron su expertise en triple impacto. Elaboran merchandising para empresas y ahora busca escalar

Por: Eugenia Langone mail

Dos emprendedoras unieron su expertise en el mundo de la economía de triple impacto - cada una con un saber específico - y crearon Ola Hattori, una empresa que elabora piezas únicas con materiales reciclados y textiles recuperados, orientados esencialmente al merchandising de las empresas, muchas de las cuales son grandes compañías que les aportan sus materiales de descarte que se transforman en materia prima. Así, de viejos banners o bolsas en descarte nacen mochilas, riñoneras o artículos de uso personal, únicos y con diseño.

Aunque hoy el trabajo para las empresas es su nicho de mercado, en poco tiempo piensan escalar y poner en el mercado las piezas a través de una tienda virtual de productos premium.

El nombre también es una síntesis de saberes y una alianza de dos empresas. Hattori fue fundada por Manuela Sosa durante su formación en bellas artes y es ella quien aporta a la empresa su experimentación con los materiales y su reciclado, la creatividad y la exploración de nuevas materias primas. 

En tanto, Ola Productiva, con Agustina Morgavi a la cabeza, trabaja desde sus inicios en proyectos de impacto social: primero con mujeres víctimas de violencia y ahora en el corto plazo con la puesta en marcha un taller de formación de confección con mujeres de barrio Evita, en Mar del Plata.

El resultado es una empresa que se enfoca en el diseño sostenible con plásticos reciclados y textiles recuperados.

Manuela venía de tener una marca de joyería, pero justamente el uso de metales le producía lo que define como “un choque ideológico”. La pandemia la encontró experimentando con plásticos de baja densidad y comenzó a producir productos vinculados al mundo de la marroquinería. 

“El tiempo de la pandemia me permitió explorar nuevas materialidades, más amigables”, cuenta. “El proceso creativo me llevó mucho tiempo y ese fue el primer impulso, el proyecto comercial y de creación de la marca tardó más tiempo en llegar”, agrega. 

Así surgió la primera línea de necessaires, mochilas, riñoneras y diferentes modelos de bolsos, mientras iba mejorando la calidad, la termofusión de los plásticos (que es la técnica que utiliza) y las terminaciones de cada producto. 

“El objetivo es tener un producto que sea lindo y funcional, pero de buena calidad y diseño. No apuntamos a producir masivamente”, aclara. 

La mirada comercial

Ola Productiva se suma en el proceso con el know how comercial y el trabajo con las empresas que, en muchos casos sólo aportan los materiales de desechos a través de convenios, y en otros lo hacen para que esos banners, silobolsas, bigbags de granos de café y bolsas de cebada vuelvan a la firma en forma de líneas sustentables de merchandising. 

“Ahora estamos trabajando con unas 7 empresas, algunas de Mar del Plata y Buenos Aires, otras multinacionales como Pepsico y Álamo que tiene presencia en toda Latinoamérica”, detalla Agustina. 

Ya con un catálogo terminado con el que trabajan con las empresas y esos vínculos aceptados, Agustina y Manuela se proponen llegar en el corto plazo a los consumidores finales a través de una tienda virtual. Sin embargo, aclaran que el proyecto sigue sin apostar a la masividad, sino al diseño y a la calidad. 

“La idea es salir con productos únicos, muy bellos, de mucho valor agregado y trabajo artesanal- adelanta Manuela-. Por eso la apuesta es no empezar a producir todo el catálogo, sino ir ofreciéndolos uno a uno en una estrategia que se propone sumar a además a influencers vinculados al cuidado del ambiente”.

En paralelo proyectan comenzar a medir la huella de carbono de cada uno de esos productos, de modo que esa información llegue a manos del consumidor que decida comprarlo. 

Y mientras trabajan con diferentes talleres de producción, no dejan de pensar en su entorno y planifican la formación y capacitación de mujeres del barrio Evita de Mar del Plata. “Seguimos apostando a que ellas desarrollen un oficio, que nosotras podamos contar con mano de obra más calificada y fundamentalmente que muchas de estas mujeres en situaciones de vulnerabilidad puedan alcanzar su autonomía económica”, concluye Agustina.

Ola Hattori fue reconocido por la Red Argentina del Pacto Global como una de las prácticas destacadas de Economía Circular 2025

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