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04.02.2026

Innovación

El agro prueba un cambio de piel con cobertores biodegradables

Una empresa santafesina impulsa el desarrollo de un producto que reemplace al film plástico. Aquí te contamos la experiencia

Por: Rodrigo Elias mail

El agro argentino tiene una gran dependencia de films plásticos de origen fósil que generan serios problemas ambientales asociados a su disposición final. En ese contexto, la firma santafesina Embio reorientó su desarrollo biotecnológico para abordar esta problemática. ¿Cómo lo hizo? La empresa trabaja en la validación de un mulching (cobertor) funcional biodegradable, producido localmente y adaptado a las condiciones productivas de cultivos intensivos.

El proyecto se inscribió dentro de las agendas estratégicas de la bioeconomía y se apoyó en una articulación público-privada que combinó capacidades científicas, tecnológicas y productivas. Una pata clave es PR Environment SRL, una empresa con experiencia en el campo de los biomulching y que hoy actúa como socio estratégico y canal para la búsqueda de financiamiento.

Un desarrollo incubado en el Inta

Embio es una sturtap que nació hace más de quince años, cuando sus fundadores —un químico, un bioquímico y Martha Mirassou (física) — cursaban un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella. “En ese momento comenzaban a surgir con fuerza los bioplásticos en Europa y nos interesó la posibilidad de desarrollar una solución local vinculada a la industria plástica y la sustentabilidad”, recordó Mirassou en diálogo con Ecobiz

El proyecto se consolidó a través de un convenio de investigación y desarrollo con el Inta y actualmente se encuentra incubado en IncuVA, el nodo de innovación del organismo en Santa Fe. Desde allí, la empresa avanzó en el desarrollo de una plataforma biotecnológica propia.

Del residuo industrial al biopolímero

El eje tecnológico de Embio se basó en el aprovechamiento del permeado de suero, un residuo de la industria láctea que presenta dificultades ambientales en su disposición final. A partir de ese insumo, la empresa desarrolló bioplásticos de la familia de los polihidroxialcanoatos (PHA) mediante procesos de fermentación bacteriana, ingeniería genética y purificación.

Embio tiene una planta piloto donde se valida tecnología y desarrollan aplicaciones específicas.

“Es un material que proviene de fuentes naturales, de un residuo industrial, y que además es biodegradable y compostable en distintos ambientes”, explicó Mirassou. El polímero obtenido puede procesarse con tecnologías plásticas convencionales y adaptarse a distintas aplicaciones.

Aplicaciones agrícolas y trabajo conjunto

En la actualidad, Embio no produce a escala comercial. La planta piloto se utiliza para validar tecnologías y desarrollar aplicaciones específicas. En ese marco, la articulación con PR Environment permitió enfocar el desarrollo en soluciones orientadas al agro, donde el volumen de producción piloto resulta compatible con aplicaciones de alto valor agregado.

“Estamos trabajando en recubrimientos poliméricos y en la incorporación de tecnologías de encapsulamiento de bioinsumos, que permiten una liberación controlada y localizada en el sistema productivo”, señaló Mirassou. 

La combinación de bioplásticos biodegradables con tecnologías de procesos avanzados abrió una línea de innovación con escasa aplicación industrial previa en el país.

Financiamiento y próximos pasos

El proyecto se financió principalmente con aportes de los socios y con el acompañamiento del Inta, que aportó infraestructura, personal técnico y vinculación institucional. En paralelo, la alianza con PR Environment permitió estructurar la estrategia para acceder a nuevas fuentes de financiamiento.

A futuro, Embio buscará consolidar estas aplicaciones, profundizar las validaciones técnicas y continuar explorando alianzas que permitan escalar la tecnología. “La idea es que estas soluciones puedan adaptarse a las condiciones productivas locales y, eventualmente, llegar al mercado”, concluyó Mirassou.
 

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