Negocios
30.01.2026

Biomateriales

Crean muros "que respiran" y buscan revolucionar la forma de construir

Una empresa dedicada a la construcción modular regenerativa salió fuerte al mercado. Readaptaron ideas de otros países a las condiciones argentinas. Mirá como lo hacen 

 

Por: Eugenia Langone mail

Los paneles de núcleo de rastrojo, un bloque de paja comprimida entre bastidores de 20 centímetros de espesor, son el corazón de la desarrolladora Minka. Un proyecto de construcción modular regenerativa se salió al ruedo esta temporada en Chapalmalal, pero que tiene varios años de gestación de la mano tres mujeres que lo impulsan convencidas de que la construcción basada en biomateriales permite ahorrar energía, evitar residuos y crear espacios más sanos. Una apuesta que recién comienza y en la que buscan alcanzar volumen y escala de producción.

Nadia Rossi es arquitecta y desde hace una década trabaja en diseños bioclimáticos en el estudio que dirige en Mar del Plata. La inquietud por materiales y las formas no convencionales de construcción, así como el acceso a la vivienda de las familias, la acercó a diferentes proyectos y a cruzarse con Agustina Morgavi que estaba en la misma búsqueda y que, desde su propio recorrido, venía impulsado proyectos orientados al cuidado del Planeta y el fortalecimiento de las comunidades.

Durante la pandemia, dieron algunos pasos con el desarrollo de viviendas sustentables con un sistema modular y en seco en Mar del Plata y esa iniciativa fue el territorio fértil de nuevas búsquedas que las acercaron a Carolina Pérez Taboada, ingeniera civil y directora de la maestría en Tecnologías Urbanas Sostenibles de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires. 

Pérez Taboada, venía de fundar su empresa La Tercera Piel, investigando desde el origen la construcción de paneles de rastrojo y desde allí nace además la Red BioSIP de la que es fundadora. Minka es el primer proyecto en el que buscan no sólo dejar de producirlos de manera artesanal para ganar escala y volúmen. 

“Lo que buscamos además es tener una red que favorezca el trabajo regional porque también sobre eso se monta la sostenibilidad del sistema. De nada sirve que lo hagamos y tengamos que transportarlos 1.600 kilómetros, queremos que se desarrolle y se genere una red de fábricas que funcionen de forma local para apostar al kilómetro cero”, detalla la ingeniera del equipo. 

Construir desde el residuo del agro

El rastrojo, un subproducto de la industria del agro, es el insumo principal de los paneles con los que Minka propone los desarrollos que exponen esta temporada en la Costa Atlántica. Sin embargo, llegar hasta allí llevó un camino de investigaciones que tienen su origen en un sistema de construcción sustentable europeo basado en la utilización de fardos

“Es un sistema que nace en lugares muy fríos, que después también llegó a Estados Unidos, donde se usan los fardos como materia prima, colocados en bastidores de madera para hacer muros de 35 centímetros de espesor”, explica la ingeniera sobre el origen del método constructivo.

Sin embargo, esa solución está lejos de adaptarse a la realidad argentina: no sólo porque son paneles de entre 150 y 250 kilos que deben moverse con grúa, lo que encarece las obras, sino sobre todo por la inexistencia de fardos en el agro local, donde predomina la siembra directa. “Es caro y de difícil desarrollo”, dice. 

Como en Argentina hay poco rastrojo por el método de producción agrícola, readaptaron el sistema para las condiciones del país. Fue probado en Chile y Uruguay.

Por eso la adaptación del sistema, también probado en Chile y Uruguay, llevó tiempo hasta alcanzar la solución actual: paneles  de 20 centímetros con un núcleo de rastrojo (rollos) de gran capacidad de aislación térmica y acústica, que pueden ser manejados por dos personas y que permiten un proceso de construcción modular y en seco. 

Una adaptación competitiva con la que se pueden construir un promedio de 100 metros cuadrados en una planta en un tiempo estimado de dos semanas.

El desarrollo de los paneles se presentó esta temporada en Chapalmalal, donde Minka montó esta temporada un showroom con el sistema BioSip. Una apuesta que, explica Morgavi, busca mostrar que el sistema puede ser aplicado a la construcción de viviendas, pero también en desarrollos turísticos en la zona. 

“La idea es que los interesados se acerquen no sólo a ver de qué se trata el sistema que es para viviendas, sino también para unidades destinadas al turismo -continúa-. Aprovechamos que estamos en Chapadmalal y el sur del Mar del Plata, una zona con terrenos grandes que permiten la construcción de cabañas para desarrollos turísticos y tuvimos consultas en ese sentido”.

Competitivo y sostenible

A la hora de detallar la sustentabilidad del sistema, Pérez Taboada analiza el ciclo del vida de las viviendas, que además trabajan con maderas de fuentes certificadas. 

“Este sistema nace de un diseño que es sostenible desde su origen, se aprovechan las condiciones ambientales en favor de la construcción con un diseño bioclimático”, señala Pérez Taboada y remarca que los materiales que se utilizan, además, “son materias primas que retuvieron un dióxido de carbono que ya no se va a emitir al ambiente”.

A eso se agrega que trabajar con materiales prefabricados permite optimizar las emisiones por fletes y recuerda que en la construcción tradicional entre un 25 y 30 por ciento de las emisiones corresponden a la logística de obra. El montaje modular y en seco también reduce el uso de agua y volquetes de residuos. 

“El mantenimiento es bajo, pero sobre todo pensando en el final del ciclo de vida estamos frente a biomateriales que son mayoritariamente compostables y reutilizables, y que nada se parece al problema de los residuos por demolición que enfrentan los municipios”, agrega.

Sobre los diseños, la arquitecta hace hincapié no sólo en las características aislantes de los materiales, sino además el uso alternativo de techos vivos de bajo mantenimiento y terminaciones que pueden ser en revoques de tierra que son los más sustentables, aunque también trabajan con maderas y, en el exterior, chapas y maderas. 

“Lo que sucede en estas construcciones es que los muros respiran”, afirman las desarrolladoras, que señalan que de eso se trata además la apuesta de construir ambientes “más sanos”.

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