Un capital que no muerde
Crearon un holding de impacto para darles alimento financiero a las empresas
Está formada por referentes del Sistema B en América latina. Quieren impulsar a compañías con propósito acercando financiamiento
Por: Gabriela Arias mail
En un contexto en el que menos del 2% del capital global se dirige a empresas con impacto socioambiental, Capibara surge como una propuesta diferencial en América latina: un vehículo de capital paciente y flexible orientado a compañías de sistemas alimentarios con propósito. Impulsada por un grupo de empresarios fundadores de Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina, la iniciativa nace para invertir, acompañar y escalar negocios de triple impacto en el Cono Sur que aún no encuentran respuesta en los circuitos tradicionales de financiamiento.
Capibara se posiciona como un holding de impacto —una “compañía de compañías”— que busca cerrar una brecha estructural del mercado: la falta de capital adecuado para emprendimientos que generan valor económico, social y ambiental, pero que no encajan en la lógica de los bancos, los fondos de inversión o el venture capital tradicional.
“Capibara nació con un norte claro: ser un vehículo financiero para colaborar con empresas con propósito que están tratando de ir hacia un capitalismo consciente, y que hoy no encuentran respuesta en los esquemas financieros tradicionales”, explica Ricky Minicucci, cofundador del proyecto.
Socios de largo plazo
El proyecto tiene su origen en el ecosistema de Empresas B y Sistema B Latinoamérica, y propone un acompañamiento distinto al habitual: cercano, estratégico y de largo plazo, tanto para los fundadores de las empresas como para los inversores que buscan algo más que rentabilidad financiera.
El grupo fundador combina trayectorias diversas y complementarias dentro del ecosistema de impacto regional. Desde Uruguay participan Virginia Suárez y Natalia Hughes, referentes del movimiento de Empresas B y del desarrollo del triple impacto a nivel institucional. Desde Chile se suman Gonzalo Muñoz, Liliana Manns y Juan Pablo Larenas, figuras clave en la creación y expansión de Sistema B en América latina. Por Argentina forman parte Alejo Cantón, director de B Lab Global y expresidente de Sistema B Internacional, junto a Ricky Minicucci, fundador de Trasa y co presidente del Círculo de Impacto B de Argentina, mientras que desde Paraguay completa el equipo fundador Fidu González, con experiencia en liderazgo empresarial e inversión en proyectos de impacto.
El modelo de Capibara combina instrumentos financieros innovadores con participación accionaria minoritaria —nunca superior al 25%— y un fuerte involucramiento en la gobernanza de las compañías. Los socios fundadores e inversores pueden participar en directorios y espacios estratégicos, aportando experiencia, redes y una mirada integral del triple impacto.
“Queremos ser compañeros de ruta de esos fundadores, brindar un acompañamiento que muchas veces estos líderes no tienen. Y también ser un vehículo para inversores que quieren saber con claridad dónde y cómo se invierte su dinero” señala Minicucci.
Aunque Capibara se encuentra en una etapa inicial, su identidad está claramente definida. El proyecto impulsa la coopetencia, la colaboración extrema y una forma distinta de entender los negocios: buscar soluciones reales a problemas concretos y convertirlas en empresas económicamente viables y ambientalmente responsables.
“Buscamos que los problemas se conviertan en buenos negocios, mejor dicho, en negocios buenos, más bondadosos para nuestro hábitat”, resume.
Con mirada regional
Uno de los principales diferenciales de Capibara es su mirada regional. La diversidad de sus fundadores permite acompañar a las empresas no solo en su consolidación local, sino también en su escalamiento regional y global, apoyándose en una comunidad empresarial comprometida con el propósito.
“Creemos que estamos innovando. No conocemos otra holding en la región que esté recorriendo este camino. Seguramente habrá piedras en el viaje, pero como decía Marco Aurelio, la piedra en el camino es el camino en sí”, afirma Minicucci.
En un escenario donde cada vez más inversores buscan alinear rentabilidad con impacto, Capibara propone una narrativa distinta para el mundo financiero: una en la que los números importan, pero no lo explican todo; donde el capital se convierte en una herramienta de transformación; y donde invertir puede ser, al mismo tiempo, una decisión racional y profundamente significativa.
“Por nuestra experiencia, no creemos en otra manera de trabajar que no sea de forma colaborativa. Ya sabemos que rinde”. En línea con los principios de Sistema B, la colaboración extrema aparece no solo como una forma de hacer negocios, sino como el único camino posible para construir empresas más resilientes, humanas y alineadas con los desafíos del presente.


