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11.02.2026

Cooperativa circular en Caba

Fueron cartoneros en 2001, hoy procesan 1.500 toneladas de residuos mensuales

Un 80 por ciento de lo recolectado retorna al circuito de producción como insumos. Van por más

Por: Rodrigo Elias mail

En un trabajo mancomunado con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), la cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste (RUO) consolidó su rol como uno de los principales actores del sistema de reciclado porteño, con más de un millón de kilos de materiales que regresan cada mes a la industria como insumos y una estructura que brinda empleo a 800 personas.

La cooperativa nació en 2001, al calor de la crisis económica y social que provocó la irrupción masiva de cartoneros. Eduardo Catalano, coordinador de RUO, explicó en diálogo con Ecobiz que ese proceso derivó en la construcción de una política pública que luego se formalizó con leyes como la 992 y la 1854, que ordenaron la recolección diferenciada de residuos secos y dieron lugar al actual sistema de gestión integral, integrado por 12 cooperativas.

Por otro lado, RUO recolecta residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (Raee), efectúa compostaje y mantiene una huerta comunitaria.

Modelo de negocios

En la actualidad, RUO opera con dos plantas productivas y un fuerte anclaje territorial. Una de ellas está ubicada en el Bajo Flores, donde se procesa, acondiciona y comercializa el material reciclable. La otra funciona como centro de transferencia en Caballito, donde se recibe, preclasifica y deriva el material. A eso se suma un centro de desarrollo comunitario con ecoparque, huerta, vivero y espacio de compostaje

La cooperativa procesa alrededor de 1.500 toneladas mensuales, de las cuales entre 1.000 y 1.200 toneladas regresaron efectivamente al sistema productivo, principalmente a las industrias del plástico, el papel, el vidrio y el metal.

Según detalló Catalano, cerca del 50% de ese volumen provino de la recolección domiciliaria, realizada por 470 recuperadores urbanos que trabajan en comunas como la 6, 3, 7, 10, 11 y 15. El resto ingresó a través de grandes generadores de residuos, puntos verdes y los residuos recolectados en los contenedores verdes de la Ciudad.

Impacto económico

El impacto económico se expresó tanto en la generación de ingresos como en el sostenimiento del empleo. Los recuperadores recibieron un incentivo económico por parte del gobierno porteño, calculado según presentismo y días trabajados, mientras que la cooperativa absorbió múltiples roles laborales: choferes, operarios, administrativos, técnicos, profesionales y personal de servicios. 

Catalano sostuvo que el sistema es económicamente rentable y socialmente necesario, aunque remarcó que el acompañamiento estatal es clave para su sostenibilidad. “No es un gasto, es una inversión”, afirmó, al señalar que sin apoyo público sería imposible cubrir los costos operativos del reciclado a gran escala. “El gobierno aporta los recursos y las cooperativas la experiencia y la mano de obra”, agregó.

Objetivos: sumar materiales y volumen

Hacia adelante, la cooperativa apunta a mejorar sus sistemas productivos, incorporar mayor cantidad de materiales al circuito y avanzar en la capacitación continua de sus integrantes. Entre los desafíos, Catalano mencionó la baja valorización de materiales como el vidrio o el poliestireno y la falta de industrias que los demanden, lo que limita el volumen recuperado. “Si a futuro hay mejores precios y más canales de comercialización, vamos a poder reciclar mucho más”, aseguró.

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