Cerraron el ciclo
Arrancaron con composteras y hoy tienen una planta industrial que trata residuos
Un modelo de negocios que escaló de los servicios a terceros a la industrialización. Tienen planes de expansión
Por: Rodrigo Elias mail
En un contexto donde la gestión de residuos orgánicos sigue siendo una deuda en Argentina, Greenheads consolida un modelo de negocio basado en el compostaje in situ. La firma, que comenzó elaborando composteras plásticas y prestando servicios a terceros dio un salto y montó una planta de compostaje industrial en Zona Norte de provincia de Buenos Aires orientada a grandes generadores donde gestionó más de 12.000 metros cúbicos de residuos orgánicos y entregó cerca de 4.800 metros cúbicos de compost maduro.
Pero esa es sólo una meta. La empresa proyecta expandirse a nivel nacional, con foco en provincias donde ya operan como Santa Fe y Córdoba.
Greenheads nació hace diez años como una iniciativa de Valentín Rumen, Matías Scolni y Tobías Rial, tres amigos que se conocieron mientras estudiaban la carrera de Gerenciamiento Ambiental. “En la facultad veíamos problemática ambiental todo el tiempo, pero nadie hacía nada al respecto, lo que nos motivó a preguntarnos cómo llevar eso a la acción”, aseguró Rumen en diálogo con Ecobiz.
Tras varios años de trabajo informal, el proyecto se consolidó como empresa en 2020, en plena pandemia, bajo la figura de una SRL.
Desde el inicio, el foco estuvo puesto en los residuos orgánicos, una corriente que históricamente no contó con sistemas de gestión extendidos. “Son residuos que nos rodean las 24 horas y que requieren una gestión inmediata, si no se tratan bien, generan impactos ambientales y sanitarios muy altos”, señaló. Y agregó: “Si no se retiran todos los días, corremos el riesgo de tener ratas, cucarachas y otros vectores e insectos”.
Uno de los principales diferenciales de Greenheads es el impulso del compostaje in situ. La empresa busca que el generador del residuo participe activamente del proceso, tanto en escala domiciliaria como empresarial. En el caso de las compañías, los sistemas se implementan dentro de las propias plantas, especialmente en comedores de empleados.
Impacto ambiental
La gestión de residuos orgánicos aparece como una de las principales oportunidades de impacto económico y ambiental en las ciudades. Según Rumen, a diferencia de los reciclables, los orgánicos no cuentan con circuitos extendidos de tratamiento, pese a representar una fracción clave de la basura urbana.
Según explicó, una política masiva de compostaje domiciliario permitiría reducir entre un 40% y 45% la cantidad de residuos que hoy se sacan en bolsas a la calle y recortar hasta un 50% las toneladas que terminan en rellenos sanitarios. Además, al separar y gestionar correctamente los orgánicos, se mejora la calidad de los reciclables, lo que habilita recuperar otro 40% o 45% de los residuos, dejando apenas un 10% o 15% sin circuito de gestión claro.
Este cambio tendría un impacto económico y ambiental significativo. Actualmente, los residuos orgánicos depositados en rellenos sanitarios se biodegradan de forma anaeróbica, generan lixiviados y liberan metano, uno de los gases de efecto invernadero más nocivos. En cambio, el compostaje domiciliario y empresarial se realiza en presencia de oxígeno y emite principalmente dióxido de carbono, con una huella que tiende a compensarse por la fijación de carbono en el compost.
Unidades de negocio
La firma opera en tres escalas de negocio. La primera es la domiciliaria, con la venta de composteras y herramientas para hogares; la segunda corresponde a los servicios de compostaje in situ para medianos generadores, como empresas e instituciones con decenas o cientos de empleados. La tercera escala es la planta de compostaje, que era un proyecto en marcha a mediados de 2025 y ahora está en pleno funcionamiento. Allí los residuos orgánicos se transforman en insumos que luego se reinsertan en circuitos productivos como viveros, productores y paisajistas.
A estas unidades se suma el servicio de poda y chipeo para empresas ubicadas en parques industriales. Rumen destacó que este proceso permite reducir de manera significativa el volumen del material vegetal. “Cuando chipeás la poda, reducís hasta diez veces el volumen y dejás de transportar aire, lo que optimiza costos y mejora la gestión del residuo”, afirmó.
Impacto económico
Rumen sostuvo que el modelo es rentable, aunque aclaró que no siempre implica un ahorro directo para las empresas clientes. “El compostaje no siempre es más barato, pero agrega valor al residuo”, subrayó.
Los principales clientes de Greenheads son empresas con capacidad presupuestaria para implementar políticas ambientales, en su mayoría multinacionales o compañías con alcance internacional, como Bridgestone.
En un contexto local donde la regulación ambiental aún está poco desarrollada, estas iniciativas no suelen responder a beneficios fiscales inmediatos, sino a exigencias de mercados externos, certificaciones en curso o la obtención de bonos y créditos verdes.
Además de lo que gestionó en su planta, durante 2025 Greenheads vendió más de 3.600 productos para compostaje domiciliario, sumó siete nuevas empresas a sus servicios y realizó más de 100 activaciones entre charlas, plantaciones de árboles nativos y acciones de concientización.
Entre los planes a futuro figuran la expansión a otras provincias y también el desarrollo de una línea propia de sustratos y abonos.
“La idea es cerrar el círculo y dejar de sacar tierra del suelo para usar un insumo generado a partir de residuos”, sostuvo. Y concluyó: “Queremos colaborar con proyectos de reforestación y conservación de especies arboledas nativas”.



