Industria
27.02.2025

Para el sector agroindustrial

Desarrollan una nueva fórmula con IA y duplican la capacidad para tratar efluentes

La innovación es un plan piloto que apuesta a sumar nuevos clientes. Con la ampliación suman capacidad instalada para seguirle el tren a la demanda

Por: Rodrigo Elias mail

El procesamiento de los efluentes líquidos y orgánicos generados por el sector agroindustrial es un desafío que atraviesa a la zona núcleo productiva, donde se aloja un complejo manufacturero que está siempre en tensión con el medio ambiente. 

La necesidad de innovar en este rubro es un factor clave, y es el propósito que llevó a la firma Solamb a desarrollar un nuevo dispositivo para optimizar el tratamiento de residuos agroindustriales. 

Se trata de un proceso de hidrólisis térmica -por ahora planteado como un plan piloto- cuya producción es modelada mediante inteligencia artificial (IA) y también permite generar biogás. Con esta fórmula, Solamb aspira a ampliar el volumen de residuos que recibe y sumar clientes de otras industrias.

Mientras tanto, para atender la creciente demanda la empresa invirtió u$s 300 mil para completar un desembolso que estaba parado, destinado a montar una nueva línea de producción que les permitirá duplicar su capacidad operativa.

Innovación y nuevo nicho

La nueva tecnología es un desarrollo que harán en conjunto con la Facultad de Ciencias Hídricas de la UNL de Santa Fe en el marco del Tec-Pro, que es una iniciativa del gobierno de Santa Fe que apoya proyectos de innovación tecnológica orientados al desarrollo de nuevos productos, procesos productivos y agregado de valor.

El proyecto recibió un monto de $50 millones que será administrado por la Universidad a través de una Unidad de Vinculación Tecnológica (UVT). Una parte se destinará a nuevos equipos para la planta, mientras que la otra se utilizará para comprar equipos de medición para la facultad, con el fin de que pueda desarrollar esta nueva herramienta y la IA, todo basado en datos. Además de hacerse cargo de todos estos instrumentos de medición, el programa también asume los servicios de laboratorio y controles, entre otras cosas.

“Tratamos mayormente los residuos líquidos de alta carga orgánica, y queremos incorporar residuos sólidos, como por ejemplo los de la industria frigorífica”, señaló Marcelo Leonardelli, gerente de Solamb, en diálogo con Ecobiz. Y agregó: “Para eso necesitamos ampliar nuestra tecnología para degradar”.

Solamb cuenta con dos plantas de tratamiento: una en Timbúes y otra en San Lorenzo.
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Solamb identificó la oportunidad de desarrollar un dispositivo de hidrólisis térmica que permita, en un mismo proceso, solubilizar gran parte de la materia orgánica. Esto generaría una corriente líquida rica en materia orgánica, fácilmente biodegradable mediante digestión anaeróbica (DA), y dejaría una fracción sólida inocua, que podría ser reutilizada en otros procesos productivos.

Para lograr esto, se construirá un dispositivo a escala piloto, que permitirá ensayar y optimizar las variables operacionales del proceso de hidrólisis térmica (contenido de sólidos iniciales, pH, temperatura y presión de hidrólisis) para diferentes residuos agroindustriales de la región que requieren tratamiento.

Este dispositivo representará un nueva oportunidad para ampliar la cartera de residuos que actualmente recibe Solamb, y a su vez puede ser un producto que, junto con las condiciones operativas óptimas para cada tipo de residuo, podrá ser transferido o comercializado a las mismas industrias generadoras para su tratamiento in situ.

La operación actual

En la actualidad, Solamb cuenta con dos plantas de tratamiento: la primera de residuos sólidos ubicada en la localidad de San Lorenzo y otra de tratamiento de líquidos de alta carga orgánica, ubicada en la localidad de Timbúes.

El tratamiento que realizan les permite generar aproximadamente 80.000 m3 de biogás mensuales, que luego en su planta se reconvierten en energía eléctrica y térmica, la cual es reaprovechada para darles carlos a las bacterias de su proceso. Su generación de biogás mensual y de energía eléctrica convertida equivalen a lo que consumen por mes más de 500 hogares. “La producción de la planta es de alrededor de 600.000 kw hora al mes”, destacó.

Este año concretarán una ampliación. “Como se amplía la planta, estamos modificando parte del proceso para incorporar otros sustratos y residuos”, sostuvo Leonardelli. Y sumó: "Tenemos una capacidad de tratamiento 4.000 toneladas por mes en promedio, y la incorporación de una segunda línea permite duplicar la cantidad de efluente tratado".

Uno de los objetivos para este año es evaluar en el laboratorio todas las variables de la hidrólisis, para luego realizar una escala real para diferentes tipos de sustratos o residuos. “Vamos a probar con la industria frigorífica, a utilizar sustratos de la industria de aceites y de la industria alimenticia en general”, afirmó. Y agregó: “Les vamos a dar distintos tipos de alimentos a esas bacterias, a esas colonias, y vamos a ir midiendo todos los resultados que tenemos, tanto en producción de biogás como en las condiciones de proceso”.

Por otro lado, evaluarán el potencial de generación de metano con y sin el proceso de hidrólisis, con el fin de conocer el impacto que tiene la tecnología. “Vamos a poder tener un dispositivo a escala piloto para realizar ensayos con distintos tipos de sustratos de la zona”, comentó. En relación con esto, implementarán un sistema de monitoreo en tiempo real para las variables críticas de proceso.

“Tenemos que medir, porque todos esos datos que se van a generar en la planta van a ser la entrada a esta herramienta de IA que genere un modelo de predicción para las condiciones operativas de la planta durante el tratamiento de esos residuos y la producción de metano”.
 

La idea final es sentar las bases para después hacer un escalado del proceso de hidrólisis en la planta, de manera de poder abarcar el abanico de residuos que trata la planta y brindar más servicios a muchas industrias que tiene la zona de influencia de Solamb, que hoy en día no están siendo abarcados por esta tecnología. “Tienen otros tipos de tratamientos más tradicionales, pero no uno que permita por ejemplo el aprovechamiento en biogás o energías renovables, nuestro gran objetivo es incorporar esta tecnología a nuevos potenciales clientes”, concluyó.

El proceso de transformación

Según explicó el gerente de la empresa, la hidrólisis consiste en cortar cadenas muy largas de proteínas, azúcares o grasas, que son los tres componentes básicos de alimentos que existen en la naturaleza, y llevarlos a un compuesto mucho más asimilable por otro grupo de bacterias. “Esa etapa de hidrólisis hace más digerible el sustrato que le vamos a dar a la planta de biodigestión”.

En cuanto al modelaje de la producción mediante IA, Leonardelli explicó que sirve para predecir qué sucederá en el proceso cuando agreguen o cambien sustratos. Utilizando sensores remotos y modelos de IA, se espera que esta tecnología sea capaz de estimar la producción de biogás empleando parámetros registrados en el proceso tales como la temperatura, pH, oxígeno disuelto, caudal y tipo de residuos, entre otros. También se espera que el sistema pueda estimar la proporción de metano, ofreciendo una herramienta valiosa para mejorar la capacidad de generación de energía térmica y eléctrica.

 

 

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