Cambio de paradigma
Construyen una matriz verde para ganar posiciones en el mercado
Una compañía constructora de Córdoba modificó su estructura productiva. Usa energía renovable, biocombustibles, mide huella de carbono y compensa las emisiones con bonos
Por: Eugenia Langone mail
Con más una década de trabajo desde el corazón del país en obras de infraestructura vial y saneamiento, más de 1,2 millón de metros de cañerías colocadas, 5 millones de metros cúbicos de movimiento de suelos y 700 mil metros cúbicos de terraplenes construidos, la cordobesa Vadieg SA apuesta ahora a concretar un plan estratégico de sostenibilidad que no sólo la hace más amigable con el ambiente y su entorno, sino también más competitiva en el mercado.
“Tenemos un fuerte compromiso con la sustentabilidad y creemos firmemente que además de ser el futuro de nuestro ecosistema es una herramienta clave de competitividad en el sector,”, afirmó desde la compañía Paula Pierantozzi, que en septiembre pasado fue parte de la presentación de Generación Sustentable, una apuesta que lleva adelante la delegación Córdoba de la Cámara de de la Construcción (Camarco) y donde destacó desde el uso de paneles solares y biocombustibles, hasta la compensación de su huella de carbono a través de bonos verdes, todas estrategias puestas en marcha desde la empresa en el último tiempo.
La definición del camino de la sostenibilidad tiene múltiples razones, señaló Pierantozzi, y dijo que comienza por los consumidores que “cada vez valoran más la sostenibilidad y las prácticas responsables”, lo que se traduce en “un beneficio de contratación en obras públicas en Córdoba”, agregó.
A eso se suma la reducción de costos que se alcanza a través de “la eficiencia en el uso de recursos naturales”, dijo y citó la implementación de paneles solares para abastecer a las oficinas centrales y a los centros operativos, lo que permitió disminuir considerablemente el consumo de energía eléctrica de la red.
Este punto no sólo genera un beneficio económico en las facturas de energía eléctrica de la propia firma, sino que además permite tener la certeza de contar con disponibilidad de energía cuando la red sufre de cortes intermitentes.
La reputación de marca, la capacidad de innovación y adaptación, y el acceso a capitales también son fundamentales, ya que éste último mejora las oportunidades de inversión y la posibilidad de participar de proyectos internacionales donde los criterios de sostenibilidad para las contratistas están explicitados.
Transformaciones y metas
En los hechos y acciones concretas, Vadieg da cuenta a lo largo de su camino de transformación de cambios claramente mensurables. La migración de su flota de vehículos a biocombustibles es uno de ellos, ya que actualmente el 80% de la flota utiliza estos combustibles que no son de origen fósil, disminuyendo así las emisiones de carbono.
Para 2025, la meta es alcanzar el ciento por ciento de la migración, una apuesta en la que trabajan junto a la Camarco y el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos en materia de reducción de los obstáculos en logística, suministro y distribución.
El 2024 los encontró transitando el camino de la medición y compensación de la huella de carbono, un desafío que llevaría adelante a través de dos herramientas concretas: el desarrollo de dos calculadores de huella de carbono, uno de obra y otro de huella corporativa.
Ambas permiten realizar las mediciones a lo largo de la ejecución de las obras y así poder medir las mitigaciones que se pueden llevar adelante para luego compensar los saldos a través de la compra de bonos de carbono.
Otro paso es la utilización de biomateriales, como son los hormigones reducidos en huella de carbono en las obras públicas, que incluso se usó en la construcción de la nueva sede corporativa de la firma.
En el mismo sentido, se llevó adelante la migración del consumo de energía eléctrica de red a energía solar a través de paneles, lo que permite mitigar más del 90% de las emisiones por consumo de energía eléctrica en la sede de la empresa y también en la construcción del nuevo edificio, donde se planificó además poder inyectar a la red de energía unos 150 kilovatios mensuales.
El ítem de los residuos no quedó afuera: la separación en origen y el trabajo con una cooperativa se ocupa de la disposición de los mismos, permite reducir en un 50 por ciento el volumen de desechos que se entierra y consigue que plásticos, papeles, cartones y demás secos se destinen al reciclado. Ya van por más, y para el 2025 se proponen hacer extensivo el reciclaje a los residuos de obra.