Campo
06.08.2026

34° Congreso de Aapresid

Tras 5 años de biológicos, ¿qué veredicto dieron los suelos de la zona núcleo?

La empresa Koppert presentó un ensayo realizado en dos campos de Santa Fe y Córdoba donde aplicaron tratamiento con bioinsumos. Conocé los resultados

Por: Sandra Cicaré mail

“Al utilizar productos biológicos estamos construyendo suelo”. Así de determinante fue Nicolás Faiman, del área de Desarrollo de Mercado de la compañía Koppert Argentina, multinacional de bioinsumos agrícolas, quien presentó números que corroboran esa afirmación, provenientes de ensayos realizados durante cinco años en dos campos de la zona núcleo productiva de Argentina que mostraron resultados sorprendentes.

La empresa comenzó en la campaña 202/21 y 22 comparando los resultados del tratamiento de semillas con un producto biológico versus uno en dos establecimientos: uno en Bustinza (Santa Fe) donde se realizaba monocultivo de soja; y otro en Cruz Alta (Córdoba) en el cual se hacía rotación entre trigo, girasol y soja.  
 
El trabajo arrojó que con el uso de biológicos la respiración del suelo aumentó un 94% en Bustinza y 45% en Cruz Alta. En este último caso el incremento fue menor porque se partía de parcelas en mejor estado debido a las rotaciones.

Pero no fue sólo eso. El score de salud del suelo también mostró grandes mejoras: un 58% en Bustinza y un 27% en Cruz Alta. 

Además, se observaron “aumentos significativos en cuanto a disponibilidad de nutrientes como fósforo, azufre y manganeso”, explicó Faiman durante el 34° Congreso de Aapresid (Asociación de Productores en Siembra Directa) que se realizó esta semana en Rosario.

Finalmente, la productividad también salió beneficiada. “Se registró un aumento del 30% en el peso fresco de la raíz y una respuesta en rendimiento de entre el 2% y 3% por campaña”, detalló el ejecutivo.

Mismo precio, más ganancia

Sobre este último punto hizo especial hincapié Faiman. “Hoy un tratamiento de semilla biológico está en la misma línea de precios que uno químico. Por lo tanto, ya tener un 2% o 3% de diferencial de rendimiento ya es una respuesta interesante para algo de similar valor”, aseguró.

Por otra parte, dijo que el producto biológico tiene “un doble valor” porque “no solo nos da una respuesta campaña a campaña sino que estamos construyendo suelo”, agregó.

La a respiración del suelo aumentó un 94% en Bustinza y 45% en Cruz Alta tras el tratamiento con biológicos.

El trabajo encarado por Koppert utilizó como metodología de diagnóstico el Test de Haney - creado por el investigador estadounidense homónimo - para abordar la salud del suelo, que va más allá del análisis químico tradicional. El proceso de investigación siguió tres pasos: disponibilidad de nutrientes, actividad biológica (microbiana) y la funcionalidad (especialmente en la mineralización de nutrientes). 

En ambos campos se armaron macroparcelas en las cuales una franja tenía tratamiento de semilla biológico y otra químico. Se llevó adelante en ambas el mismo manejo agronómico las mismas variedades de semillas, la misma rotación y , fertilización. 

De todos modos, se tomaron como punto de estudio campos muy diferentes en cuanto a la salud del suelo en función del manejo que se venía realizando en cada uno. Esta fue una decisión de la compañía para evaluar los efecto de los biológicos en cada caso.

“Cuando hablamos de salud del suelo, básicamente es la capacidad que éste tiene de sostener vida, ya sea vegetal o animal, pero también alta productividad, estabilidad y resiliencia”, dijo el ejecutivo de Koppert y frente a los resultados que aportó dejó una pregunta que interpela al bolsillo de los productores: “Si tuvieran que comprar un campo ¿Elegirían uno tratado en forma convencional o uno que estuvo expuesto a tratamiento de semilla biológico donde se mejoró la salud del suelo?.

Al elegir entre dos lotes iguales, “un suelo tratado biológicamente durante cinco años representa una mayor riqueza estructural y biológica”, respondió.
 

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