Industria
27.07.2026

Pintar sin huella

Ratificaron el rumbo y en dos años lograron certificar su sistema de gestión ambiental

El ejemplo de cómo una empresa del Gran Rosario transformó su proceso productivo. Reciclaje de scrap y energía renovable, los ejes del trabajo

Por: Eugenia Langone mail

El grupo Celta Home, especializado en pinturas industriales y radicado en Pérez (Santa Fe), alcanzó esta semana un hito en su trayectoria: la certificación ISO 14001 para su Sistema de Gestión Ambiental. El logro llega como corolario de una “decisión gerencial”, como señaló su titular Mariano Ferrazini, y representa la culminación de un proceso de trabajo intenso que significó capacitaciones, conformación de equipos y una revisión profunda de sus procesos internos para adoptar prácticas responsables con el entorno. 

“Es un logro que nos llena de orgullo”, celebró el responsable de la firma fundada en 1946 y señaló que la certificación se trata ajustamente de una labor que comenzó hace más de dos años con la puesta en marcha de un programa interno.

La separación de residuos en origen, el tratamiento de esos residuos y el reciclado a través del diseño de subproductos, así como la generación de energía fueron parte de esa agenda de inquietudes que estaban dispuestos a afrontar. 

“Fuimos haciendo trabajos específicos y conformando grupos de trabajo porque, además, estábamos convencidos que teníamos la madurez suficiente para afrontar esos compromisos”, detalló a Ecobiz. 

Reducción de la huella de carbono

Dos pilares clave en ese proceso fueron la energía y los residuos, que representaban los mayores desafíos de la compañía al tratarse de los dos puntos de mayor incidencia en la huella de carbono del proceso productivo.

En el predio de las tres plantas se instalaron 280 paneles solares que proveen el 30% del total del consumo industrial.

Así, desde el 1° de enero de este año, cuentan con 280 paneles solares instalados en el predio donde funcionan tres plantas que ocupan un total de 10 mil m2. Ese sistema, afirmó Ferrazini, genera el 30% de la energía que consumen.

En lo que respecta a la gestión de residuos, la compañía implementó un programa integral de separación en origen, tratamiento y reciclado. “Ese proceso nos encontró preparados y nos permitió - en materia de residuos - documentar y registrar de manera detallada durante más de un año lo que sucedía con materiales como cartón, papel y residuos domiciliarios", relató. "Todo eso nos proporcionó el respaldo necesario para encarar la certificación formal”, explicó Ferrazini.

Sin embargo, dieron un paso más y avanzaron en la innovación para el diseño y producción de subproductos a partir de sus scraps, que son sobre todo provenientes de los lavados de los tanques de producción que generan solventes sucios. 

Actualmente, reutilizan el 90% de esos solventes sucios, reincorporándolos al ciclo productivo en lugar de enviarlos a disposición final. Así, en líneas de productos específicas, como son las pinturas asfálticas, se incorporan estos subproductos y residuos de otros procesos productivos.

"Certificar procesos prermite a la empresa tener un mayor control sobre su operación diaria, en momentos donde el mercado discute precios y plazos", dijo Ferrazini.

Este enfoque no sólo apunta a la eficiencia económica sino también a forzar la circularidad del sistema, transformando lo que antes era desperdicio en materia prima de nuevos desarrollos.

El sello

De esta manera, el sello llega tras una tarea nada sencilla que requirió transformaciones en toda la organización a través de cambios de hábitos productivos. 

Si bien Ferrazini destacó que la compañía tiene “20 años de experiencia en certificaciones y ya que trabaja bajo normas de calidad ISO 9001 desde 2004”, este paso pudo darse a por la decisión y el trabajo en su programa interno que los acercó a este destino. 

“Es la confirmación de que vamos por el camino correcto”, dijo el empresario y  refirió algo más: “La certificación es una herramienta estratégica y mucho más en el contexto actual".

Según planteó, "en momentos complejos y en un mercado donde la mayoría de las discusiones son solo por precios y plazos, certificar procesos permite a la empresa tener un mayor control sobre su operación diaria”.

Más allá de lo que significa para Celta Laf, Ferrazini no dejó de lado otras patas de la cadena productiva, com0 son los proveedores, e incluso los clientes. “Este estándar ambiental es valorado por quienes nos compran y lo observan como bueno y también por los proveedores que, en muchos casos, son internacionales. Eso nos ayuda”, concluyó.

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