Construcción
Cómo las oficinas se vuelven más verdes y humanas
Diseñar pensando en las personas: el eje del debate en el Foro de Liderazgo y Diseño Sustentable 2026
Por: Gabriela Arias mail
¿Qué tiene que ofrecer una oficina para que las personas quieran ir a trabajar? La respuesta ya no pasa solo por la ubicación o el diseño. Materiales de bajo impacto, luz natural, espacios saludables y ambientes que estimulen la creatividad, se vuelven parte de una nueva ecuación en la que sustentabilidad, bienestar y productividad van de la mano.
Esa fue la conversación que atravesó el debate en el marco del Foro de Liderazgo en Diseño Sustentable 2026 (ILDS'26), desarrollado en la Universidad de Belgrano, donde referentes de la arquitectura y el diseño corporativo analizaron la profunda transformación que se está dando en los espacios corporativos. El eje no solo estuvo puesto en la eficiencia energética sino en cómo los materiales de bajo impacto y la neuro arquitectura responden a las exigencias culturales y generacionales actuales.
El diseño corporativo enfrenta un dilema estructural: un proyecto edilicio demanda entre tres y cinco años de planificación y obra. En un entorno global, donde las formas de trabajo evolucionan rápidamente, prever cómo se habitarán las oficinas al inaugurarlas representa un triple desafío.
No se trata solo de construir espacios atractivos, sino de garantizar que mantengan su funcionalidad, eficiencia ambiental y confort a lo largo del tiempo. Las decisiones actuales deben equilibrar costos, imagen de marca, atracción de talento y la motivación de las personas para asistir a su ámbito laboral.
Escala y métrica de materiales
Con más de 100 millones de metros cuadrados proyectados al año a nivel global en sus obras corporativas, la firma internacional Gensler comprende el peso directo que el interiorismo ejerce sobre la huella ecológica. Giuliana Speichert, Associate Studio Director de Gensler en Buenos Aires, explicó cómo la escala exige rigor técnico. "Desarrollamos el Gensler Product Sustainability Standard (GPS), una herramienta interactiva que fija requisitos mínimos de huella de carbono y porcentajes obligatorios de reutilización en insumos clave como alfombras”, explicó.
“Al hacerlo público en nuestra web, logramos un efecto multiplicador: miles de productos del mercado debieron ser rediseñados por los fabricantes para alinearse a nuestras exigencias. En línea con el Tratado de París, mantenemos la meta institucional de alcanzar la emisión neta cero de carbono en todos nuestros proyectos para 2030", dijo.
Además, Speichert destacó la relevancia local: "Somos globales, pero primero locales. Analizar la cadena de suministro de proximidad es indispensable; importar un material ecológico cuya logística genera una elevada huella de carbono resulta contraproducente".
Del ahorro energético al bienestar integral
La arquitectura corporativa transicionó de las eficiencias técnicas hacia la salud de los ocupantes. Cecilia Curcio, socia y directora del Estudio Rosellini, remarcó cómo la incorporación de factores biofílicos transforma la experiencia diaria. "Cuando realizamos nuestros primeros proyectos certificados, aspectos como el aprovechamiento de la iluminación natural y la apertura de visuales hacia el exterior se transformaron en revelaciones que cambiaron para siempre nuestro modo de proyectar”, dijo.
“La luz natural no es un simple recurso de ahorro energético; regula directamente el ritmo circadiano de los colaboradores, su estado de ánimo y su desempeño cognitivo. Hoy la sustentabilidad es la premisa innegociable sobre la cual parte cualquier dibujo en nuestro estudio", agregó.
En esa línea, Curcio señaló las resistencias culturales en los comitentes. "A menudo debemos explicar a las empresas que el confort laboral no atenta contra la productividad ni representa un lujo prescindible. Muy por el contrario, los colaboradores en entornos confortables y saludables son sensiblemente más eficientes, presentan menores índices de ausentismo y trasladan la conciencia ecológica aprendida en las oficinas a sus propios hogares, generando un impacto positivo en la comunidad", expresó.
Y destacó que “es nuestra estricta responsabilidad garantizar la trazabilidad, transparencia y calidad de los componentes de obra, involucrando además a los administradores del inmueble desde la fase de programación para que la sustentabilidad no se pierda durante la operación diaria".
Neuroarquitectura y la convivencia generacional
Por su parte, Pablo Swiecicki, director general de Estudio Swiecicki, abordó la viabilidad económica y el impacto demográfico. “Debemos desterrar el mito de que proyectar de manera sustentable incrementa desmedidamente los costos de obra”, dijo.
“La sustentabilidad es una decisión inteligente de negocio a mediano y largo plazo. Aunque la medición del bienestar sea más intangible en un balance inicial en comparación con el ahorro de agua o energía, la experiencia demuestra que los entornos cuidados optimizan el clima organizacional y retienen el talento", agregó.
Swiecicki dijo que las nuevas dinámicas demográficas definen el futuro de las oficinas. "Hoy convivimos con profesionales cuyo rango etario abarca desde los Baby Boomers hasta la Generación Alfa, lo que implica una enorme diversidad de hábitos, perfiles cognitivos y estilos de trabajo”, reflexionó.
“La oficina del futuro triunfa cuando ofrece una pluralidad de espacios: zonas de concentración profunda, áreas de bienestar, salas de meditación y rincones de encuentro informal. Para competir con la comodidad del hogar, el espacio físico debe ofrecer una experiencia superadora que inspire, cuide la salud y estimule la innovación colectiva", agregó.
El espacio corporativo se convirtió en un recurso estratégico activo. La integración fluida entre especificaciones de bajo impacto ambiental, el compromiso con el bienestar humano (Well) y la flexibilidad tipológica no constituye un valor agregado opuesto al negocio, sino la única vía sostenible para asegurar la relevancia edilicia y el crecimiento de las organizaciones en el tiempo.