Industria
29.10.2026

Nuevo paradigma

La industria petroquímica busca el punto justo entre ambiente y negocio

El sector debatió sobre estrategias sostenibles que aportan competitividad en el 9º Seminario del Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente (PCRMA)
 

Por: Paola Papaleo mail

La industria química y petroquímica tiene claro, cada vez más, que, la capacidad de anticipar exigencias, mejorar procesos y prevenir incidentes está cada vez más ligada a la sostenibilidad del negocio.

“El mundo no observa las cuestiones ambientales como un mero cumplimiento ambiental, y nosotros tampoco”, señaló dijo Ignacio Fiorito, coordinador de Medio Ambiente de la gerencia de Seguridad, Salud y Medio Ambiente de Unipar Argentina quien fue taxativo: “Detrás de cada mejora puede haber beneficios económicos, como por ejemplo, el que se observa a partir de  una reducción en el consumo de agua o energía eléctrica”.

Esa decisión corporativa es la que quedó expresada en el 9º Seminario del Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente (PCRMA), organizado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), en el que representantes de empresas y organismos públicos analizaron herramientas para mejorar la gestión ambiental.

El PCRMA es un programa voluntario que promueve la mejora continua en seguridad, salud ocupacional y medio ambiente. Se encuentra presente en más de 70 países y en Argentina es impulsado por la CIQyP.

 El Programa de Cuidado Responsable del Medio Ambiente (PCRMA) promueve la mejora continua en seguridad, salud ocupacional y medio ambiente. 

La industria tiene claro que, al tratarse de un sector expuesto a exigencias ambientales cada vez más complejas, medir el desempeño y gestionar los riesgos puede representar una oportunidad de eficiencia y diferenciación que abre las puertas para competir en los mercados internacionales. 

Medir para mejorar los resultados

El uso de indicadores ambientales y de seguridad para identificar oportunidades de mejora son clave en la industria. Así lo planteó Víctor Seguí, responsable de Medio Ambiente y Regulaciones de Dow Bahía Blanca, quien explicó que estos datos responden a requerimientos internos de las compañías pero también a solicitudes de organismos públicos y reportes sectoriales. “Unificar la información permite mantener coherencia entre las distintas exigencias, gestionar riesgos y mejorar la eficiencia operativa”, dijo. Para las empresas, contar con información sistematizada facilita la toma de decisiones y ayuda a detectar dónde existen posibilidades concretas de optimizar recursos.

Fiorito vinculó esta práctica con los ciclos de mejora continua: planificar, hacer, verificar y actuar. 

Ignacio Fiorito, Víctor Seguí y Máximo Montegroso analizaron la importancia de utilizar indicadores ambientales y de seguridad en las empresas.

Máximo Montegrosso - jefe Seguridad, Higiene y Medio Ambiente de Albaugh Latam South- explicó que la gestión de indicadores debe estar enfocada “en la seguridad basada en el comportamiento, con liderazgo de los mandos medios (desde gerentes hasta supervisores)” con el objetivo central de fortalecer la cultura de seguridad para prevenir incidentes y lograr cero accidentes.

Cumplir hoy para sostener mercados

La evolución de las regulaciones internacionales también plantea desafíos económicos. Juan José Galeano, director de Industria Sostenible de la Secretaría de Industria y Economía del Conocimiento, destacó la importancia de trabajar junto al sector privado para que las empresas comprendan qué se discute en otros mercados y cómo esas decisiones pueden afectar sus operaciones. “Hay desafíos como las discusiones sobre el uso de ciertos químicos que, si bien en principio parecen lejanas, en algunos años van a afectar el funcionamiento de nuestras empresas y a restringir sus posibilidades de exportación”, advirtió. 

En ese escenario, afirmó que “la capacitación y el financiamiento para adaptar procesos pueden contribuir a que la industria responda a las nuevas demandas y preserve su competitividad”.

Steven de Regter, de Internacional Council of Chemical Associations (ICCA), destacó la importancia de “Responsable Care”, a lo que definió como el compromiso de las empresas para garantizar la gestión segura de las sustancias químicas y sus desperdicios en toda la cadena de valor. Y, en ese sentido, destacó la necesidad de “crear productos más sustentables y seguros sobre la base de las demandas globales”. 

Steven de Regter, de Internacional Council of Chemical Associations (ICCA), dijo que la demanda gobal exige productos más sustentables y seguros,

Pero también, un punto central de debate para la industria son las relaciones sostenibles con la comunidad cercana. Juan Gowland - responsable de Asuntos Gubernamentales en Basf para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia-, destacó la confianza como uno de los pilares para generar consistencia a largo plazo. “Nosotros producimos productos que pueden afectar al medio ambiente si no se trabajan de la manera correcta, por eso es muy importante poder comunicar nuestros productos de manera proactiva para mitigar los riesgos del medio ambiente y generar resultados positivos en nuestras comunidades”, explicó.

A su turno, Daniel González Blanco, gerente de Relaciones Institucionales de Albaugh, mostró la magnitud de los recursos que puede demandar la gestión responsable de los productos más allá de su fabricación y comercialización. Al referirse a la gestión de envases vacíos de fitosanitarios que realizan bajo la ley 27.279, indicó que la compañía destina más de u$s 5 millones anuales al sistema. “Es una erogación muy muy importante que ponemos en el sistema para que el sistema funcione”, indicó.

Transporte seguro: una condición para operar

El debate por la gestión ambiental incluyó también la logística y, en este caso, el traslado de sustancias peligrosas. El panel integrado por Fernando Cortéz, subsecretario de transporte automotor de la Nación; Claudio Appezzato, gerente general de Emprimar; Felipe Abad, director de Relaciones Institucionales y Auditor General en Don Pedro; Leandro Maetta, coordinador de Logística en Albaugh Latam South, compartió que una mala logística puede afectar la reputación y confiabilidad del dador de carga. Asimismo, coincidieron en las responsabilidades compartidas entre empresas, transportistas y Estado. “El PCRMA debe funcionar como una herramienta activa de gestión y no como una acumulación de documentación para una auditoría” destacó Felipe Abad, para quien “la capacitación de los choferes, el control de las cargas y la verificación de los destinos forman parte de una estrategia que, cuando se implementa correctamente, permite optimizar operaciones y reducir costos”.

En ese sentido, Leandro Maetta agregó que la gestión del riesgo “comienza antes de iniciar el viaje, con evaluaciones de almacenamiento, carga, descarga y transporte, además de trazabilidad para conocer dónde se encuentra el producto y quién lo manipuló”. 

Con la mirada del Estado nacional, Fernando Cortéz aseguró “lo que no se haga bajo condiciones aceptables de sostenibilidad quedará fuera del mercado internacional” y planteó la necesidad de revisar las normas en conjunto con los actores involucrados y adaptarlas a las nuevas prácticas.

En un contexto de mayores demandas ambientales y logísticas, el PCRMA propone un marco de trabajo para que las empresas midan su desempeño, revisen sus prácticas y sostengan procesos de mejora continua. 

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