Negocios
22.07.2026

Son pioneras

Producen biomateriales y biotextiles con descartes de vino, tomate y ajo

El diseño las unió y encontraron la forma de darle una nueva vida a lo que desechan las principales industrias de Mendoza

Por: Milagros Oliver mail

Dos diseñadoras mendocinas dieron en la tecla con la fórmula para desarrollar biotextiles y biomateriales a partir de los descartes de las tres industrias líderes de la región cuyana: el vino, el tomate y el ajo. Son las primeras y únicas en el país en trabajar con este tipo de materia prima.

Bioeleven nació de la dupla entre Gabriela Negri, diseñadora industrial, y Analía Funes, licenciada en diseño y especializada en textiles, con formación en sostenibilidad textil. Ambas se conocieron trabajando como profesoras universitarias en Mendoza, y la idea de empezar con el proyecto surgió de una investigación que empezaron en 2022. 

“Nos empezamos a plantear qué podíamos hacer con esos descartes que generaban un gran volumen y terminaban incinerados o en algún vertedero. Al mismo tiempo, veníamos en búsqueda de materiales y formándonos en sostenibilidad”, relató Funes a Ecobiz. 

Los premios del Festival de la Vendimia fueron realizados con biomateriales.

El emprendimiento comenzó con el nombre Revit, orientado a rescatar solo el orujo de la uva. Tras participar de algunos concursos, recibieron propuestas para ampliar la investigación y ahí decidieron sumar la chala de ajo y el bagazo de tomate. Después de varios intentos y pruebas, la pegaron con la número 11, la que dio origen al nombre actual, en referencia a eleven (once en inglés).

Merch sustentable

Bioeleven tiene dos líneas comerciales, una es la venta de biotextiles símil cuero para otros diseñadores y creativos, y la otra es el merchandising para empresas, como biobolsas para botellas, portabotellas, etiquetas, estuches de lentes, llaveros y piezas personalizadas con grabado o serigrafía. También cuentan con una línea gastronómica, con individuales, posavasos, señaladores de copa, estuches porta cubiertos, paneras, servilleteros, porta cuenta y accesorios vitivinícolas como cortagotas. Este año, además desarrollaron los premios para los 90 años de la Vendimia en Mendoza, en conjunto con otras dos marcas locales. 

Gabriela Negri, diseñadora industrial, y Analía Funes, licenciada en diseño y especializada en textiles son las creadoras de Bioeleven.

“Todos los biomateriales son 100% orgánicos, biodegradables, compostables y libres de tóxicos”, aseguró Funes, y agregó que cuentan con respaldo técnico del Inti y el Conicet.

El biotextil se comercializa en tres medidas (80x60, 60x40 y 40x30 cm aprox.) y espesores de 2 a 5 mm, es apto para corte y grabado láser, pintura e impresión serigráfica, puede coserse con máquina convencional o de doble arrastre, y tolera los adhesivos de calzado y marroquinería.

Además, todos los años organizan un concurso de ideas para acercar el material a otros diseñadores y que puedan experimentar con él. La última edición, que convocó a creativos de otras provincias, la ganó una línea de productos de marroquinería, y una sombrerería mendocina reconocida recibió una mención especial.

El proceso

Bioeleven tiene alianzas con bodegas e industrias, que preparan el descarte que las diseñadoras luego acopian y utilizan para producir los biomateriales y biotextiles. “Lo único que pedimos es que el descarte nos lo entreguen seco. Por ejemplo, el orujo, que es el descarte de la molienda del vino, compuesto por semilla, olejo y escobajo, si se acopia fresco es riesgoso porque elimina alcohol y puede terminar quemado”, explicó Funes, y aclaró que ese protocolo es el mismo para la chala y el bagazo, los otros descartes con los que trabajan.

Los materiales producidos por Bioeleven pueden utilizarse para la elaboración de diferentes productos. 

Actualmente trabajan en un módulo de 40 pies, una planta “piloto” en Junín, que compraron gracias al financiamiento que obtuvieron del capital semilla de la fundación Bunge y Born y British Council. “El mayor desafío fue el salto de escala, porque teníamos tiempos de secados muy largos y hoy los hemos podido agilizar. Entonces esto también nos está permitiendo aumentar nuestra capacidad productiva y por ende procesar mayor volumen de descarte”, celebró la diseñadora, y adelantó que tienen pendiente otra fase de escalado que requiere otro tipo de espacio y una inversión mucho más grande, ya que tienen que crear maquinaria específica para estos procesos que hoy no existe en el mercado. 

Además, están empezando a generar nuevas alianzas con marcas y buscando nuevas certificaciones en el extranjero para comercializar sus productos en otros países. "Queremos llegar a grandes marcas, eso es lo que estamos buscando", cerró Funes.
 

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