Como la casita de Barbie
Buscan construir casas con residuos generados por impresoras 3D
La tecnología ya está instalada en el rubro de la construcción. Ahora una empresa decidió sumarle un proceso de economía circular
Una casa construida con impresión 3D ya no es una escena salida de una película futurista sino una realidad tangible. Y al estilo de la icónica "casita de Barbie", hoy la construcción modular utiliza estos materiales para diferentes soluciones habitacionales. Sin embargo, una empresa dio un paso más en el camino hacia la economía circular y está desarrollando equipos que utilicen el plástico reciclado proveniente de los residuos y sobrantes generados por estas grandes impresoras como materia prima.
Se trata de la firma argentina Impresoras 3D, una de las pioneras dentro de este ecosistema en Argentina, dedicada a la fabricación aditiva y el desarrollo de distintas soluciones tecnológicas en este segmento.
“Las impresoras 3D para construcción que estamos desarrollando en Argentina son equipos industriales de gran formato diseñados y fabricados íntegramente por nuestro equipo técnico. Una de sus principales ventajas es que se trata de tecnología nacional, lo que elimina las barreras asociadas a la importación de este tipo de maquinaria, reduce costos y agiliza los tiempos de implementación”, explicó Giannina Barbieri, al frente de la empresa.
La iniciativa busca aprovechar materiales que actualmente terminan descartados y reincorporarlos a nuevos procesos productivos, en articulación con recuperadores urbanos y empresas dedicadas al reciclaje de plásticos. El objetivo no es solamente reducir residuos y minimizar el impacto ambiental de la construcción, sino también crear una nueva cadena de valor alrededor de estos materiales.
La construcción es uno de los rubros en los que la impresión 3D está rompiendo moldes y en muchos lugares del mundo hay viviendas construidas en cuestión de horas gracias a impresoras 3D gigantes capaces de “imprimir” paredes completas con hormigón. Pero mientras gran parte de las experiencias actuales se basan en impresoras que utilizan hormigón con pequeños porcentajes de aditivos, este proyecto avanza en la construcción con materiales plásticos reciclados.
Estas máquinas tendrán un valor de mercado entre u$s 250 mil y u$s 500 mil y van a permitir que más desarrolladores, constructoras y emprendedores puedan acceder a soluciones innovadoras para la construcción sin depender de equipos importados ni de complejos procesos aduaneros. Además, se trata de impresoras cuyo mantenimiento y repuestos se gestionan íntegramente en el país, garantizando continuidad operativa y soporte técnico inmediato.
El costo de construcción de cada unidad habitacional, varía según el modelo y el tamaño de obra, pero representa un ahorro promedio del 40% frente a la construcción tradicional, gracias a la reducción de tiempos, desperdicio de materiales y necesidad de mano de obra intensiva.
“La comparación con la casa de Barbie no es casual. La posibilidad de diseñar espacios personalizados, producir módulos rápidamente y materializar una vivienda casi como si saliera de una máquina cambió por completo la percepción tradicional de la construcción. Pero detrás del efecto visual hay una transformación mucho más profunda: industrialización, automatización y nuevas formas de acceso a la vivienda”, señaló Barbieri.
Entre las principales ventajas aparece la velocidad. Mientras una obra convencional puede demorar varios meses, una estructura básica impresa en 3D puede levantarse en menos de 48 horas. También se reduce significativamente el desperdicio de materiales y la necesidad de mano de obra intensiva.
Otro de los factores clave es el costo. En distintos mercados, las viviendas impresas en 3D comienzan a utilizarse como solución para déficit habitacional, desarrollos sustentables y proyectos turísticos de rápida ejecución. Además, muchas de estas construcciones incorporan criterios de eficiencia energética y diseño bioclimático.
Este cambio también podría transformar el mercado laboral. A medida que la tecnología se expanda, crecerá la demanda de diseñadores 3D, especialistas en modelado digital, decoradores de interiores, desarrolladores de mobiliario personalizado, técnicos en fabricación aditiva y nuevos perfiles profesionales vinculados a la construcción digital.
Se trata de un sector emergente con un enorme potencial de crecimiento, capaz de generar nuevas oportunidades económicas al tiempo que impulsa modelos de producción más sustentables y eficientes.
En la Argentina, aunque todavía está en etapa inicial, los desarrolladores y las constructoras están mirando de cerca este modelo. En primer lugar, por el auge de la construcción modular, luego, por la necesidad de acelerar tiempos de obra y finalmente, por la búsqueda de sistemas más eficientes.
Según un análisis de mercado de impresoras 3D realizado por Market Data Forecast, el mercado global de impresoras 3D alcanzó los u$s 24.800 millones en 2025 y se espera que llegue a los u$s 179.800 millones en 2034 con un crecimiento del 24%.
Además, de acuerdo a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, cada año se presentan miles de patentes relacionadas con la fabricación aditiva que están transformando la fabricación pasando de la producción en masa a la personalización masiva.



