Minería sostenible
Transforma los residuos mineros y logró financiamiento para crecer
Es una biotech nacida en Antofagasta (Chile) que trabaja en la transformación de residuos de la industria y relaves a través de procesos biotecnológicos. Conocé el caso
Una startup chilena con sede en Antofagasta desarrolló una tecnología basada en nanopartículas capaz de transformar los desechos que genera la minería en insumos con valor agronómico e industrial. Se llama Rudanac Biotech y acaba de obtener financiamiento del programa Startup Ciencia 2026 un fondo del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Anid) de Chile.
La empresa opera en uno de los puntos más críticos de la minería moderna: el manejo de los relaves y los residuos.
La empresa trabaja en la revalorización de aceros, neumáticos fuera de uso y chatarra mediante procesos biotecnológicos que permiten transformarlos en nanopartículas de hierro con aplicaciones industriales y ambientales.
Por otro lado, también utiliza la misma tecnología con los relaves, que son los materiales sobrantes del proceso de extracción de minerales y representan uno de los pasivos ambientales más difíciles de gestionar en la actividad minera porque contienen metales pesados, químicos y sedimentos que pueden contaminar suelos y napas freáticas durante décadas.
La presión regulatoria y social sobre las grandes compañías mineras para reducir ese impacto crece año a año, especialmente en Chile, que concentra una parte importante de la producción mundial de cobre.
Rudanac trabaja precisamente con ese foco. Aplica nanotecnología para procesar esos residuos y darles una segunda vida. Tras ese proceso de transformación, la startup desarrolla biofertilizantes derivados de nanopartículas obtenidas a partir de los propios desechos mineros, lo que les permite ingresar al mercado de la agricultura sostenible con un insumo trazable y de origen circular. Por otro lado, trabaja en estabilizadores de relaves que buscan reducir el riesgo ambiental de esos depósitos, limitando la dispersión de contaminantes y facilitando su eventual rehabilitación.
El equipo de Rudanac cuenta con laboratorio propio y ocho ingenieros, y ha desarrollado más de 30 formulaciones para distintas necesidades industriales. La empresa tiene patentes registradas en Chile, Estados Unidos y otras jurisdicciones, lo que le otorga una posición competitiva sólida frente a potenciales inversores y socios estratégicos. Algunas de las mineras más importantes de la región, entre ellas Codelco, Pan American Silver y Antofagasta Minerals, ya participaron en pruebas piloto con sus productos.
El financiamiento de Startup Ciencia 2026 le permitirá a Rudanac avanzar en la validación comercial de sus dos aplicaciones centrales sin ceder participación accionaria, una ventaja estratégica para una empresa de base tecnológica que aún no abrió una ronda de capital de riesgo.
El caso de Rudanac se inscribe en una tendencia más amplia que está ganando terreno en América Latina: la intersección entre minería, economía circular y biotecnología como espacio de innovación con impacto ambiental medible.
En un contexto en que la demanda global de minerales críticos para la transición energética no para de crecer, las empresas que logren hacer más limpia la cadena de valor minera tienen por delante una oportunidad de negocio sustancial y con horizonte de largo plazo.



