Follaje de laboratorio
Cultivan un proyecto de arbol líquido para limpiar el aire urbano
Una compañía de biotecnología de Rafaela (Santa Fe) desarrolla un sistema que permite capturar más carbono que las especies naturales y complementar su función
Por: Eugenia Langone mail
“Hace 20 años cuando decía las mismas cosas que digo ahora me decían que era un hippie”, dice Marcelo Warner, biólogo y agrónomo, fundador de Tecnosustrato, una empresa y laboratorio que desarrolla soluciones para la regeneración biológica de los suelos en Rafaela (Santa Fe), que da un paso más hacia la calidad del aire. Junto a la Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf) trabajan en el desarrollo de un prototipo de “árbol líquido”, un dispositivo que consume 25 veces el dióxido de carbono (CO2) que un árbol y se alimenta en base a microalgas.
El «árbol líquido» es un sistema biotecnológico diseñado para purificar el aire. Se trata de un proceso de fotosíntesis que se lleva adelante a través de microalgas que al tiempo que se desarrollan en un medio acuoso, consumen dióxido de carbono. En Argentina hay un proyecto desarrollado por la empresa tecnológica de YPF, I Tec y en el mundo también está siendo analizado como una alternativa para limpiar el aire de las grandes urbes.
“La solución a la calidad del aire sería plantar árboles, muchos y en grandes cantidades, pero sucede que sólo en la etapa adulta los árboles capturan realmente el CO2 en su potencial total”, dice Warnes para explicar por qué Tecnosustrato, la firma que fundó junto a Horario Riera, se sumó al desarrollo de esto que considera “no es la solución ideal", porque lo ideal "sería recuperar nuestros bosques", pero sí "una buena solución en el corto plazo”.
El árbol líquido es un diseño mundial al que la firma rafaelina llegó a partir del intercambio que mantiene con otros investigadores y laboratorios. “La base es un sustrato de microalgas especiales que crecen y se desarrollan al tiempo que consumen CO2 -detalla-. Sobre eso, diseñamos un equipo de 600 litros de agua que lleva un volumen específico de algas que se desarrollan con luz constante, eso les permite crecer exponencialmente al tiempo que consumen 25 veces el CO2 que consume un árbol adulto”.
Si bien el proceso es entre 10 y 50 veces más eficiente que el de un árbol convencional por metro cuadrado, el desarrollo no está concebido para reemplazar a los árboles.
“Lo que queremos lograr son bosques mixtos de árboles y árboles líquidos porque tenemos que trabajar en conjugar la tecnología que tenemos a mano con lo natural y así generar mejoras”, explica Warnes, que inició su carrera hace 30 años como biólogo trabajando en el manejo de reservas naturales.
Hacia el prototipo
Desde el laboratorio de la compañía, dedicada al desarrollo de soluciones biotecnológicas aplicadas al campo como bioinsumos - Warnes está convencido que el intercambio y la generación de conocimiento es clave a través del intercambio con las Universidades, un ejercicio que mantienen con las Universidades Tecnológica y Nacional de Rafaela, pero también de otras provincias como la casa de estudios de Villa María.
En este proyecto específico, la firma estableció una alianza clave con la UNRaf para mejorar el modelo del árbol líquido y alcanzar para mediados de año un prototipo ya desarrollado.
“Con ellos trabajamos en la mejora del diseño básico, para lograr que sea más efectivo y para establecer la estructuración medioambiental de bosques mixtos de plantas y árboles líquidos”, explica a Ecobiz y marca que en todos los casos deben tratarse de productos “biológicos y orgánicos”.
Aunque no minimiza los costos que tiene el desarrollo, fundamentalmente la construcción de los piletones para la reproducción de las algas, Warnes apuesta por el proyecto. Y destaca que esas mismas algas que deben ser removidas y respuestas cada 30 o 35 días, pueden convertirse después en la materia prima de otros productos.
“Esas mismas algas se reutilizan para hacer biofertilizantes, productos que portan al suelo o incluso alimento para ganado”, detalla.
Coherencia en el hacer
Lograr suelos vivos a través de la regeneración biológica, así como la reconstrucción de su fertilidad y su desintoxicación, es el corazón de lo que se desarrolla en el laboratorio de análisis biológico de Tecnosustrato. Una idea que Warnes trabaja desde hace varias décadas y que se tradujo en la conformación de la compañía cinco años atrás.
Para el especialista, “ser coherente en el manejo de los productos y de los procesos de producción” es fundamental en el trabajo que hacen.
“Lo que nosotros ofrecemos es un sistema”, explica el biólogo y se explaya: “Lo que hacemos es tener biorreactores donde producimos los microorganismos que se van a encargar de recargar los suelos y desarrollamos procesos donde logramos micromoléculas que son las que van a cumplir funciones específicas”.
Sobre esa base se desarrollan diversos productos, como son protectores de semillas, nutricionales para plantas y otros que les permiten a la planta salir del estrés. “En todos los casos son productos biológicos y orgánicos, y otros los procesos que llevamos adelante tienen todas las certificaciones ambientales”, agrega.
En el proceso de producción, además, no utilizan agua de red ni de pozo, sino que se abastecen de agua de lluvia y sobre esa decisión montaron un circuito de reutilización del agua, lo que reduce aún más el consumo.
“Tenemos que ser conscientes de lo que nos está pasando. Si vos metes una pala en el suelo y no entra, o si no tenés insectos en el suelo, algo está mal”, concluye.



