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09.06.2026

Biocombustible para aviación

“Argentina tiene potencial para liderar el SAF, pero seguimos demorando decisiones”

Aldo Peiretti, ejecutivo para América latina en Topsoe, proveedora global de soluciones para la transición energética, planteó los límites de este mercado en el país

Por: Gabriela Arias mail

Mientras Brasil avanza con proyectos concretos de combustible sustentable para aviación (SAF), Argentina todavía no logra despegar. Falta de incentivos, demoras regulatorias y dificultades para cerrar acuerdos de largo plazo explican por qué el país sigue rezagado frente a otros mercados de la región.

“Brasil logró tener una ley de combustibles del futuro que incentiva este tipo de proyectos. Nosotros estamos muy lejos de eso”, afirma Aldo Peiretti, Technology Licensing Manager para América latina en Topsoe, un proveedor líder a nivel mundial de tecnología y soluciones para la transición energética.

El ejecutivo explicó que el gigante sudamericano no sólo apunta a la exportación sino también al abastecimiento interno, gracias a un mercado aeronáutico mucho más amplio y a una estrategia política definida. “En Brasil ya hay varios proyectos de escala importante. Hay decisión política de hacerlo”, señaló. 

En cambio, en Argentina el panorama todavía aparece más incierto. “Hoy no hay ningún incentivo para este tipo de proyectos y lo veo muy difícil salvo que sea una decisión estratégica de una compañía internacional”, sostuvo.

En el país el único proyecto que está consolidado en este sentido es el que está comenzando a desarrollar Santa Fe Bio, el holding conformado por Essential Energy Holding junto a YPF en las instalaciones de la ex Refinería San Lorenzo que tiene como principal destino fabricar SAF y está recién arrancando.

Un mercado que avanza en la región

Desde su rol en Topsoe, Peiretti participa en desarrollos vinculados al SAF en distintos países de América latina. La compañía trabaja actualmente en proyectos en Bolivia, Uruguay, Panamá, México, Chile, además de Brasil y Argentina.

“Brasil logró tener una ley de combustibles del futuro que incentiva este tipo de proyectos. Nosotros estamos muy lejos de eso”,

Según describió, Brasil se consolidó como el principal motor regional, mientras que otros países avanzan más lentamente. En el caso de México, destacó que “la decisión ya está tomada”, aunque el desarrollo se demoró por la estructura dominada por la estatal Pemex.

Chile, en tanto, aparece más rezagado. “Había comenzado con mucho impulso en 2020 con proyectos eléctricos y de combustibles renovables, pero hoy está bastante frenado. Se hicieron algunas plantas demo muy pequeñas y todavía no hay escala”, explicó.

Sobre Uruguay, el ejecutivo reconoció que lo sorprende positivamente: “Es un mercado chico, pero con un desarrollo renovable más avanzado que presenta señales interesantes”.

El potencial argentino y las trabas

Para Peiretti, - quien participó del encuentro Renergy Day organizado por estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) - Argentina tiene condiciones naturales para convertirse en un actor relevante dentro del mercado global de SAF, especialmente por su capacidad agroindustrial y disponibilidad de materias primas. Sin embargo, advirtió que los proyectos requieren inversiones elevadas y reglas estables. Tenemos proyectos que seguimos desde 2018 y ya podrían estar construidos y operando, pero seguimos dando vueltas alrededor de una decisión”, afirmó.

Según explicó, uno de los principales obstáculos es la dificultad para garantizar contratos de largo plazo, tanto para el abastecimiento de materia prima como para la venta del combustible producido. “Nadie va a hacer una inversión de este tipo si no tiene acuerdos de suministro y provisión a largo plazo”, señaló.

El ejecutivo remarcó además que existe una diferencia estructural entre una planta tradicional de biodiesel y una instalación de SAF o diesel renovable. “Estamos hablando de una refinería y no de una planta de biocombustible. La escala y las condiciones operativas son completamente distintas”, indicó.

Materias primas y oportunidades

Actualmente, muchos proyectos de SAF en el mundo comenzaron utilizando aceite de soja, aunque progresivamente migran hacia otras alternativas como grasas animales, aceites usados de cocina o residuos.

En ese escenario, Peiretti destacó una oportunidad específica para Argentina: la producción de carinata, una oleaginosa apta para certificar SAF bajo los estándares exigidos por la Unión Europea.  “La ventaja es que puede producirse en períodos donde el campo hoy está sin uso. Eso abre una oportunidad enorme”, explicó.

“Nadie va a hacer una inversión de este tipo si no tiene acuerdos de suministro y provisión a largo plazo”

No obstante, aclaró que todavía se trata de un desarrollo incipiente y que hace falta generar confianza para que los productores se animen a incorporar nuevos cultivos.

También consideró que el contexto internacional modificó parte del entusiasmo inicial por los combustibles renovables. “Empezaron a reaparecer proyectos fósiles y algunos desarrollos más desafiantes, como los e-fuels, se demoraron o se cayeron”, indicó. Aun así, sostuvo que el futuro será híbrido: “Vamos a producir más fósil, pero también más renovable. Ambas cosas van a convivir por la enorme demanda energética”.

El desafío de no llegar tarde

Peiretti estimó que un proyecto de SAF demanda entre tres y cinco años desde su planificación hasta la puesta en marcha, aunque aclaró que los tiempos dependen de la decisión estratégica de cada compañía y del contexto regulatorio.

Pese a las dificultades actuales, se mostró optimista respecto al desarrollo regional del sector. “Recorrí varios países en los últimos meses y veo que lentamente las cosas empiezan a moverse”, señaló.

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