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10.09.2026

Industria

“El agua es el corazón de cualquier actividad industrial”

El CEO de Eco Aguas y Bebidas Saludables, Pablo Abadía, analiza las claves de la eficiencia hídrica y el desafío de gestionar el recurso junto a la comunidad

Por: Gabriela Arias mail

En la gestión industrial moderna, el agua dejó de ser únicamente una variable ambiental para transformarse en un indicador crítico de eficiencia, planificación y continuidad operativa. Tras la reciente obtención de la certificación Alliance for Water Stewardship (AWS) en la planta bonaerense de Moreno - un hito que marcó el estándar de la compañía en la región y dio marco a este diálogo - , Pablo Abadía, CEO de Eco Aguas y Bebidas Saludables, dialogó con Ecobiz para analizar cómo se construye una cultura corporativa atravesada por el uso responsable del recurso.

“El agua es el corazón de cualquier actividad industrial y es el principal elemento del ser humano en su vida”, afirma Abadía. Desde esa premisa, el ejecutivo remarca que la certificación internacional no debe leerse como un destino final o un trofeo corporativo, sino como la validación técnica de un trabajo metodológico sostenido en el tiempo. “Más que cambiar algo, la norma refuerza el camino que venimos haciendo”, sostiene.

La métrica de la mejora continua

Uno de los ejes más sólidos de la gestión en Moreno reside en sus indicadores productivos. En el último año, la planta logró reducir un 4,5% el consumo de agua necesario para embotellar un litro de bebida en comparación con el período anterior. Sin embargo, para Abadía el número solo cobra valor si se lo encuadra dentro de una cultura de exigencia permanente.

“Lo que se baja en un año se evalúa, y al año siguiente se establece un nuevo objetivo: alcanzable y desafiante, pero realista. Y así se va trabajando de manera sistemática”, explica el CEO. En lugar de compromisos rígidos con horizontes a 10 o 15 años, la empresa prefiere una dinámica de revisión constante que acerque progresivamente a la operación a los estándares internacionales más exigentes.

"La apuesta es pasar de la simple obligación normativa a una cultura de gestión colectiva, donde cuidar el agua sea la única forma de garantizar viabilidad industrial, desarrollo de la comunidad y preservación del territorio”

Esta preparación previa también explicó el bajo impacto financiero que implicó auditarse bajo el estándar AWS. “Si no tenés los procesos establecidos, ni las buenas prácticas incorporadas en la línea de producción, adoptar este tipo de normas exige una inversión extraordinaria. En nuestro caso, al tener la cultura del cuidado del recurso consolidada desde el inicio, la implementación fluyó de manera natural sobre la operación existente”, detalla.

Tecnología, personas y “fertilización cruzada”

Para la conducción de Eco Aguas, la eficiencia hídrica no depende de una inversión millonaria puntual ni del hallazgo de una tecnología aislada. Se trata de una arquitectura que combina equipamiento, reingeniería de procesos y, sobre todo, capacitación constante del equipo humano.

“Esto no funciona si solo lo dice un líder, un cliente o un técnico. Tienen que estar todas las personas de la organización convencidas de trabajar en ese sentido, desde las acciones cotidianas hasta la gran operación industrial”, enfatiza Abadía.

En ese trayecto, la compañía apalanca su aprendizaje en dos vías estratégicas:

•    Benchmarking internacional: La firma toma como referencia la experiencia de plantas del Grupo Nestlé en mercados como Italia, Francia e Inglaterra, seleccionando aquellos establecimientos que operan sobre sistemas acuíferos con características hidrológicas comparables a las de Argentina.

•    Fertilización cruzada local: Existe un intercambio técnico constante entre la planta de Moreno y la de Tunuyán, en Mendoza —donde la empresa cuenta con otra operación clave para la gestión responsable del agua—. El trasvase de buenas prácticas y aprendizajes entre ambas geografías acelera la implementación de mejoras operativas en ambas regiones.

Este cruce técnico permanente entre las operaciones de Moreno y Tunuyán no solo busca estandarizar parámetros de calidad, sino también adaptar soluciones a la realidad hídrica de cada región. Mientras que la planta mendocina opera en un entorno árido con alta exigencia sobre napas de montaña, la unidad bonaerense enfrenta los retos propios de una cuenca urbana e industrial densamente poblada

“La certificación AWS, más que cambios drásticos, es el refuerzo de un camino que uno está convencido de llevar a cabo”

Según Abadía, esa complementariedad geográfica permite nutrir a los equipos de trabajo con herramientas diversas para optimizar el recurso, garantizando que cada litro ahorrado en el proceso de embotellado responda a un diagnóstico preciso del entorno hidrológico.

 “La gestión hídrica no tiene por qué construirse en solitario. Siempre hay procesos que se pueden optimizar y prácticas probadas por otros que se pueden adaptar para acelerar los resultados”, subraya.

La cuenca como territorio común

El punto de inflexión del enfoque de AWS - y de la visión que plantea Abadía para los próximos años -  pasa por romper los límites físicos de la planta industrial. La fábrica de Moreno opera sobre la cuenca del Río Reconquista, un ecosistema complejo donde el agua se consolida como un recurso compartido entre múltiples actores.

Ecobiz participó de una visita a la planta Moreno de la compañía donde se anunció la obtención de la certificación AWS.

“La certificación no solo valida lo que hacés hacia adentro. Te exige trabajar externamente, porque el cuidado de una cuenca es un compromiso colectivo y, para problemas colectivos, el tratamiento tiene que ser necesariamente colectivo”, analiza el directivo.

Ese cambio de mirada sintetiza el corazón de la estrategia: la sustentabilidad no debe funcionar como un programa paralelo a la producción, sino integrarse en la toma cotidiana de decisiones. En ese sentido, el ejecutivo entiende la certificación internacional AWS como un instrumento operativo que permite ordenar, medir y validar un proceso continuo, evitando que quede reducido a un mero trámite administrativo o publicitario. “Más que cambios drásticos, es el refuerzo de un camino que uno está convencido de llevar a cabo”, insiste.

Por eso, el principal reto a futuro para la conducción de Eco Aguas consiste en trasladar esa lógica de trabajo hacia el entorno social e industrial. La compañía puede perfeccionar sus líneas de llenado, ajustar indicadores de consumo y fijar metas anuales exigentes puertas adentro, pero la viabilidad del recurso hídrico depende de lo que hagan todos los actores que conviven en la cuenca del Río Reconquista. 

“Es un tema que debe trascender a Eco Aguas y Bebidas Saludables. La apuesta definitiva es pasar de la simple obligación normativa a una cultura de gestión colectiva, donde cuidar el agua sea la única forma de garantizar la viabilidad industrial, el desarrollo de la comunidad y la preservación del territorio”, concluye Abadía.
 

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