Actualidad
01.06.2026

Buenas prácticas

La Rural le quiere poner un sello verde al campo

La entidad agropecuaria lanzará un sello de Triple Impacto Agropecuario y Forestal. Antes, arma una consulta pública para elaborarlo

En un contexto donde los mercados globales empiezan a exigir algo más que volumen y calidad, la Sociedad Rural Argentina (SRA) decidió mover las fichas y presentar una herramienta que busca ordenar, medir y validar la sustentabilidad en el campo.

Se trata del nuevo Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal, una certificación voluntaria que apunta a reconocer a los establecimientos que logren integrar de manera verificable el desempeño ambiental, social y económico dentro de su sistema productivo.

Pero el lanzamiento no llega cerrado. La entidad decidió abrir el proceso a la comunidad y convocar a especialistas y actores del sector a participar de una consulta pública que estará vigente hasta el 18 de junio, con el objetivo de recoger aportes técnicos, observaciones e inquietudes que permitan ajustar y fortalecer el protocolo.

Del discurso a la evidencia

El sello nace con un objetivo claro: convertir la sustentabilidad en un proceso medible, trazable y auditable. En lugar de certificar productos aislados, el esquema pone el foco en el establecimiento como unidad integral, evaluando la coherencia entre decisiones productivas, gestión económica, prácticas ambientales y relaciones laborales.

La propuesta se inscribe en una tendencia global en la cual consumidores, inversores y cadenas de valor demandan cada vez más transparencia. En ese escenario, el agro argentino busca posicionarse no solo como proveedor de alimentos, sino como gestor responsable de recursos naturales y actor clave frente al cambio climático.

Participación abierta y construcción colectiva

Uno de los ejes del lanzamiento es la apertura del proceso. La Sociedad Rural Argentina invita a quienes conocen de cerca la actividad a involucrarse en el diseño final del instrumento. Remarcanque cada aporte será tratado con estricta confidencialidad y utilizado exclusivamente para fortalecer el sello, en línea con una lógica de mejora continua que atraviesa todo el esquema.

Qué hay detrás del sello

El sello establece una serie de condiciones mínimas para acceder a la certificación. Entre ellas, se destacan:

  • La existencia de políticas de gestión formalizadas, con indicadores y metas que permitan medir el desempeño ambiental, social y económico.
  • La adopción de buenas prácticas agropecuarias, con foco en la conservación de recursos, eficiencia en el uso de insumos y bienestar animal.
  • El cumplimiento de la normativa laboral, garantizando empleo formal y condiciones de trabajo seguras.
  • La incorporación de la gestión del riesgo climático dentro de la planificación productiva.

Uno de los puntos más sensibles del esquema es su adaptación a la realidad productiva argentina. El sello contempla la heterogeneidad del sector: distintas escalas, regiones y sistemas productivos. En lugar de imponer un modelo único, propone un camino de mejora continua, donde los establecimientos pueden mostrar avances progresivos en su desempeño. La lógica no es excluir, sino acompañar procesos.

La evaluación se estructura sobre cuatro “co-valores” que funcionan como ejes técnicos del sistema: balance de carbono; buenas prácticas y bienestar animal; trabajo y comunidad; y riesgo climático. Estos pilares reflejan una mirada integral del negocio agropecuario, donde la rentabilidad ya no se analiza en soledad, sino en equilibrio con variables ambientales y sociales.

La iniciativa busca alinear al productor argentino con estándares internacionales, facilitando la interoperabilidad con otros sistemas de certificación y mejorando su posicionamiento competitivo.

El formulario para participar de la consulta previa en este link

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