Expoagro 2025
El Club del Riego: la hermandad del campo para cuidar el agua
Empresas y técnicos crearon un espacio para potenciar el uso sostenible del agua en agricultura. Lo presentaron durante la muestra a campo en San Nicolás ¿De qué se trata?
La agricultura argentina asumió el desafío de utilizar el agua - un recurso muy utilizado para la producción - en forma sostenible. Con esa consigna nació el Club del Riego, un espacio de reflexión entre especialistas, investigadores y empresas hizo su aparición formal en la última Expoagro 2025. “Es fundamental tener un espacio para que puedan conocer lo que es el uso del riego sustentable en la agricultura”, indicó Aquiles Salinas, director del Inta Manfredi, durante la jornada de la que participó un gran número de productores.
En un contexto donde las variaciones en las precipitaciones son cada vez más frecuentes, “el uso eficiente del agua se convirtió en un factor determinante para la sostenibilidad y rentabilidad de las actividades agrícolas”, planteó el especialista.
“El agua es fundamental para la producción agrícola, ya que participa en procesos esenciales como la fotosíntesis”, explicó Salinas. Y agregó que “el 90 % del peso de la materia seca de una planta proviene de la combinación de carbono, hidrógeno y oxígeno, elementos que provienen del intercambio de agua y el dióxido de carbono para su fijación”.
Sin embargo, su distribución en el territorio nacional no es homogénea. “Lamentablemente el agua está mal distribuida en relación con las necesidades productivas”, dijo y explicó que “en la zona noreste, la región húmeda del país, se concentra el 80% de los recursos superficiales y subterráneos, mientras que en otras regiones los caudales son significativamente menores”.
En términos generales, para una amplia región pampeana, “el riego suplementario es una estrategia que, si se la utiliza en forma sostenible, sin afectar suelos o acuíferos, puede ser el gran salto para la producción argentina”, dijo Salinas.
Empresas del ecosistema
Ante este escenario, las empresas del ecosistema agropecuario vinculadas a la tecnología de riego plantearon alternativas para dar respuesta a una demanda cada vez más urgente como es el uso eficiente del recurso. Participaron Juan Amboldi, socio gerente de Galamb Agro; Hernan Manrique, presidente de HMSA, T-L Irrigation; Matías Babodo, gerente comercial, Irri-Ar; Martín Pasman, presidente de Valley Argentina; Martin Soto, gerente comercial de Tonka Solar; Tomas Pfisterer, gerente de operaciones Krebs de Irri Avance – Krebs; y representantes de Netafim Argentina.
Las empresas acercaron sus soluciones tecnológicas destinadas a un uso más sostenible del agua, un elemento clave para el productor, ya que la gestión adecuada del recurso hídrico no solo mejora el rendimiento de los cultivos, sino que también contribuye a la optimización de los recursos disponibles, favoreciendo un uso responsable y eficiente.

Según los ensayos realizados en Inta Manfredi, el impacto del riego es significativo. “En las regiones subhúmedas y semiáridas, la respuesta de los cultivos al agua aplicada es exponencial. En trigo, por ejemplo, se duplican las producciones, en maíz se incrementan en casi un 60 % y en soja, entre un 30 y un 35 %”, puntualizó Salinas.
Más allá del incremento en los rendimientos, Salinas destacó la estabilidad que proporciona el riego: “Cuando analizamos los últimos cinco años, en las zonas de secano muchas veces ni siquiera pudimos sembrar trigo por falta de agua. En cambio, bajo riego logramos rendimientos de entre 5.000 y 7.500 kilos, lo que demuestra que esta tecnología no solo aumenta la producción, sino que permite sostenerla en el tiempo”, agregó.
Por otra parte, los integrantes del Club del Riego explicaron que un aspecto a tener en cuenta es el energético al hora de encarar la tecnología con una mirada sustentable. En ese marco las energías alternativas son un auxilio para que “esta tecnología se difunda en zonas donde las instalaciones eléctricas son difíciles de conseguir o hay que priorizar la parte urbana”, señalaron.
Además, plantearon que otra pata esencial de este desarrollo es el financiamiento. “Se está trabajando en el otorgamiento de créditos al estilo de los países desarrollados, con un año y medio de gracia, porque entre que se compra el equipo y se lo instala, recién se lo utiliza en la siguiente campaña, y si de inmediato tiene que pagar las cuotas del costo del equipo, se hace muy difícil”, especificó Salinas y detalló que por eso, el Banco Nación está otorgando créditos con un año y medio de gracia, para que el productor pueda comenzar a utilizarlo antes de empezar a pagar.
Uso reducido
En Argentina se está utilizando riego en alrededor de 2,5 millones de hectáreas, sobre un área total en producción de 40 millones de hectáreas, “todavía estamos lejos, pero la idea es en el corto plazo duplicar esta superficie, en la zona de producción extensiva apoyando la inversión del privado, y en las zonas más áridas, donde son riegos colectivos, que provienen de diques, mejorando la eficiencia de aplicación”, indicó Salinas.
En cuanto a la durabilidad de un equipo de riego de pivot, el técnico precisó que el que poseen en el Inta Manfredi cumplirá 30 años en 2026, y el sistema de riego por goteo con que cuentan tiene 14 años de antigüedad.
En lo inmediato desde el Inta Manfredi están trabajando en hallar nuevas fuentes de agua, “porque la prioridad de los acuíferos primero la tiene el consumo humano, después la industria, en el tercer lugar estaba el agro, pero apareció un competidor nuevo que es el turismo, por eso el campo queda cada vez más relegado”.
La alternativa que se está analizando en los países desarrollados -y Argentina busca caminar la misma senda- “es el uso de aguas residuales, para utilizar toda el agua que sale de procesos industriales, humanos, e incluso pecuarios, como fertilizantes o para riego en producciones particulares, por ejemplo, en forestación”, concluyó el especialista.