Tecnologías
30.09.2024

Los residuos informáticos

Cuando la tecnología se va al tacho

Un 20% de las empresas y comercios no sabe qué hacer con equipos y accesorios tecnológicos en desuso, de los cuales más de la mitad aún tienen vida útil pero fueron reemplazados

Por: Eugenia Langone mail

Computadoras, impresoras, un antiguo mouse, decenas de viejos dispositivos, cables enredados y en desuso o teclados son parte de una suerte de “cementerio” tecnológico que habitan muchas empresas y comercios, que no encuentran un destino para estos equipos en desuso que se acumulan del mano del avance de la tecnología.

Forman parte de los denominados Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEEs) que son un problema en Argentina no sólo porque cada año se desechan tres kilos promedio por habitante más que el promedio mundial, sino porque además existe – según indican los especialistas – un “abismo” en la gestión correcta de los artefactos en desuso en relación a los países desarrollados.

Según los datos duros, en el país se desechan en promedio 11,24 kilos de RAEEs, contra 8 kilos a nivel global. Y aunque en la Unión Europea si bien se produce un promedio anual de 17 kilos por habitantes -seis kilos más promedio que en el país-, las gestiones son mejores. 

Además de la falta de sistemas integrales de descarte a nivel país, en Rosario y la región, una encuesta realizada entre empresas y comercios mostró que más de un 20% de los consultados “no saben qué hacer” con los RAEEs, es decir este conjunto de artefactos descartados por “obsoletos”, los cuales en más de la mitad de los casos aún funcionan, pero fueron reemplazos por “nueva tecnología”.  

Esos circuitos de descarte, las experiencias locales, los desafíos y la necesidad de generar un sistema integral de tratamiento de los RAEEs que se convierta además en una cadena de valor, generadora de empleo y valor agregado, fueron parte de un debate que tuvo lugar en la Bolsa de Comercio. 

Convocados por la Agencia de Desarrollo Región Rosario (Aderr) y la Comisión Público Privada de Sustentabilidad Ambiental (Cimpar), se reunieron desde cooperativas que llevan adelante la labor de reciclado en la ciudad hasta organizaciones que con más de tres décadas de trabajo en la recuperación  de materiales para su reutilización en espacios sociales, como es Nodo Tau, e instituciones que organizaron programas descarte de materiales obsoletos de cara a políticas más sustentables como hicieron Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la propia Bolsa de Comercio Rosario. 

Una guía 

Daniela Lozano, es ingeniera ambiental y participó desde Cimpar en la elaboración de una “Guía de buenas prácticas para el uso de aparatos eléctricos y electrónicos” destinada a empresas e industrias, que se presentó durante el evento. 

Para la especialista, una de las “alarmas” que debe atenderse en la ciudad en la región, y a lo que responde justamente el material elaborado, es que justamente más del 20% de los comercios e industrias de la zona desconocen que hacer con los artefactos una vez en desuso. 

Más aún, los resultados del relevamiento realizado por la entidad, mostró que en más del 60% de los casos los artefactos aún están en funcionamiento, pero son reemplazados por nuevas tecnologías lo que hace que “queden almacenados indefinidamente a la espera de la posibilidad de ser vendidos o donados”, explica. 

Incluso, para quienes quieren descartarlos, aparecen dificultades y obstáculos para su correcta gestión, así como falta de medios o recursos. O materiales específicos, como los toner de impresoras, que se recargan en una mínima proporción y que más del 60% de las empresas y comercios descartan hasta una decena cada año. 

Lozano recalcó la necesidad de “buscar no sólo extender lo más posible la vida útil de estos artefactos, sino además apelar a la concientización y proponer que, si se va a generar un residuo, hay que saber qué hacer con ello. Y en ese sentido va el manual”. 

La especialista dejó en claro que esa posibilidad “es aplicable a la mayor cantidad de situaciones posibles” es decir tanto a grades como medianas y pequeñas empresas con mayores y menores recursos, así como espacios especializados de mantenimiento y reparación.

“Hay etapas de gestión interna propuestas”, continuó, pero afirmó que “la disposición final de los RAEEs debe “ser pensada desde el momento mismo de la compra”. Y en ese sentido apuntó a la toma de conciencia.

La necesidad de sistemas integrales

Luis Martínez lleva casi 30 años de recorrido con Nodo Tau, la organización de inclusión digital que nació en 1995 con el objetivo de recuperar equipamiento en desuso para ser reutilizado en organizaciones barriales, sociales y comunitarias, pero que en el camino debieron aprender qué hacer con lo que ya no podía volver a encenderse. 

En estos años, no sólo aprendieron de RAEEs, sino que llegaron a montar en 2019 una planta de tratamiento de residuos informáticos y allí incluso se formaron jóvenes que conformaron cooperativas que hoy tiene vida propia, como son Tau y Fem Recicla. 

Sin embargo, para Martínez, la solución por delante y el principal déficit es la falta de in sistema integral del tratamiento de estos residuos que haga de ese proceso una cadena de valor, generadora de empleo y valor agregado en sí misma, pero en la que además participen todos los actores sociales involucrados, desde el Estado en sus tres niveles, los productores, distribuidores y comercializadores de los productos, y las organizaciones sociales.  

Organizada por Aderr y Cimpar se realizó en la Bolsa de Rosario una charla sobre gestión de residuos informáticos.

“Hay que pensar en un proceso de tres pasos, que se inicia con el cambio de enfoque sistemático, que pasa por pensar una economía circular, que estira al máximo la vida útil de sus productos y de los materiales que contienen y donde el reciclado es sólo una parte del circuito”, señaló Martínez durante la jornada donde además remarcó la responsabilidad ya sea de fabricantes o importadores. 

“Hay que empezar a empezar a introducir en la responsabilidad extendida del productor, o del importador en el caso de quien sea que ingrese el producto al mercado, porque son quienes determinan la calidad de eso se comercializa”, insistió. 

Sin dejar de lado “las dificultades de armonizar” un sistema en el que participan gran cantidad de actores que “deben establecer acuerdos y consensos”, y señaló algunos de los estándares internacionales que se manejan en el mundo y que establecen que debería establecerse al menos un punto de recepción permanente de RAEEs cada 20 mil habitantes.

De hecho, en la Unión Europea, todos los comercios y municipios están obligados a recepcionar los RAEEs que les sean alcanzados por los consumidores. 

En Argentina y Santa Fe, las bases normativas para llevar este proceso están ya tanto en la Ley Nacional de Residuos Domiciliarios, que establece la creación de sistemas especiales de gestión, incorpora la economía circular  y la responsabilidad extendida, así como la provincial.

Entre las organizaciones a las que Nodo Tau está asociada para el reciclaje de equipos no sólo se cuenta la propia Bolsa de Comercio, que inició el proceso en 2019, sino también la UNR, que en los últimos cinco años desde que comenzó el proceso de gestión de RAEEs lleva dadas de baja unas 23 toneladas de artefactos de manera correcta. 

El responsable de Política Ambiental de la UNR, Matías De Bueno, que contó la experiencia fue además contundente a la hora de señalar las responsabilidades. “No podemos no tratar los residuos que generamos. Argentina tiene una ley nacional de presupuestos mínimos para la gestión de RAEEs y hay una ley provincial; las leyes existen y las responsabilidades con la sostenibilidad también existe”, concluyó.
 

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