En la Rural
Le dieron chapa oficial al sello de triple impacto y el campo gana credencial verde
La herramienta lanzada por SRA busca reconocer y poner en valor prácticas que muchos establecimientos agropecuarios ya desarrollan
Por: Gabriela Arias mail
El gobierno argentino reconoció oficialmente al Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal Argentina, impulsado por la Sociedad Rural Argentina (SRA), una iniciativa lanzada por la entidad agropecuaria en conjunto con The Nature Conservancy (TNC) que fija un protocolo para identificar, evaluar y visibilizar prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en los establecimientos agropecuarios.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación reconoció oficialmente esta herramienta, que a partir de ahora quedó incorporada al Directorio de Esquemas de Diferenciación Agroindustriales, lo que fortalece el respaldo institucional de la iniciativa y abre una nueva etapa para una herramienta que busca poner en valor las buenas prácticas del sector agropecuario.
El reconocimiento llega luego de más de un año de trabajo técnico, instancias de consulta pública y construcción de consensos entre especialistas, con el objetivo de desarrollar un protocolo que permita identificar, evaluar y visibilizar prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en los establecimientos agropecuarios.
Un trabajo construido en alianza
Andrés Costamagna, director de la Comisión de Sostenibilidad de la SRA, destacó el trabajo conjunto que dio origen a la iniciativa. “No hay manera de liderar una agenda sostenible sin hacerlo de manera colaborativa y eso lo estamos haciendo de la mano de The Nature Conservancy”, dijo durante el encuentro “Financiamiento para una Producción Sostenible” realizado en el marco de la Expo Rural 2026, coordinado por Sol Herman, del área de Sostenibilidad de SRA y consultora en evaluación ambiental.
La alianza entre SRA y TNC permitió combinar la experiencia del sector productivo con el conocimiento técnico de una organización que trabaja desde hace décadas en proyectos de conservación y producción sostenible en distintos países.
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En esa línea, Denise Bussio, directora ejecutiva de TNC Argentina, sostuvo que el país ya cuenta con una base sólida para profundizar la transición hacia una ganadería más sostenible.
Según explicó, ese camino no solo contribuye a restaurar ecosistemas y conservar la biodiversidad, sino que también permite agregar valor a la producción y fortalecer el posicionamiento de Argentina frente a las nuevas demandas de los mercados.
Mucho más que una certificación
Lejos de sumar un sello más al mercado, la iniciativa fue concebida para reconocer y poner en valor prácticas que muchos establecimientos agropecuarios ya desarrollan, pero que hasta ahora no contaban con un lenguaje común para acreditarlas frente a compradores, organismos y entidades financieras.
María Camila Ajmat, del área de Sostenibilidad de la SRA, explicó que el protocolo fue diseñado para ordenar y sistematizar información que muchos productores ya generan, permitiendo evaluar de manera integral aspectos ambientales, sociales y de gobernanza bajo criterios homogéneos.

Pero el objetivo del sello va más allá de la medición. Ajmat remarcó que la propuesta parte de una mirada de largo plazo, donde la sostenibilidad no solo implica mejorar indicadores ambientales, sino también fortalecer la continuidad de las empresas agropecuarias y su capacidad de proyectarse hacia las próximas generaciones. En ese sentido, sostuvo que el desafío consiste en construir sistemas productivos capaces de conservar los recursos, generar valor y mantener vigente la actividad para quienes continuarán desarrollándola en el futuro.
¿Qué cambia con el reconocimiento oficial?
La incorporación al Directorio de Esquemas de Diferenciación Agroindustriales no implica una certificación estatal de los establecimientos, sino el reconocimiento institucional del esquema desarrollado por la SRA dentro del registro oficial de herramientas de diferenciación agroindustrial.
Ese respaldo fortalece la visibilidad del sello y puede favorecer su articulación con empresas, compradores, organismos públicos y entidades financieras interesadas en incorporar criterios de sostenibilidad y trazabilidad en sus procesos de evaluación.
En un contexto donde los mercados demandan cada vez mayor información sobre la forma en que se producen los alimentos, el desafío del Sello de Triple Impacto será consolidarse como una herramienta capaz de transformar las buenas prácticas en un atributo verificable, generando confianza, diferenciación y nuevas oportunidades para el agro argentino.

