Políticas
05.03.2026

Capacitación

Ciudades que respiran: las reservas urbanas ganan lugar en la agenda climática

Abren un espacio de formación para conocer cómo diseñar ciudades más habitables. Se expondrán casos de 15 municipios de Argentina

Por: Eugenia Langone mail

Amortiguar sonidos, filtrar polvo atmosférico, contribuir a la regulación de la temperatura de las ciudades y purificar su aire e incluso convertirse en una barrera natural que proteja a las poblaciones de inundaciones son parte de los enormes beneficios que aportan las reservas naturales urbanas, que mejoran la calidad de vida de las personas en las grandes urbes.

Si bien los especialistas coinciden en que contar con una reserva natural urbana no alcanza mantener la diversidad de es­pecies a escala planetaria, sí permite ofrecer espacios de disfrute popular de la natura­leza a la población cercana y, además, concientizar sobre la temática ambiental.

“Las reservas naturales urbanas, cuando se integran a la planificación climática, dejan de ser espacios aislados y pasan a formar parte de una política ambiental estructurada”, afirma Malena Armoa, coordinadora de capacitaciones y analista de planes de acción climática de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC) que abrió un espacio de capacitación donde se compartirán las experiencias de 15 municipios del país que cuentan con reservas o corredores naturales. 

La formación que ofrece la RAMCC busca potenciar las reservas naturales urbanas a través de la puesta en común de las experiencias existentes, pero además intercambiar herramientas de gestión, recuperar aprendizajes y buenas prácticas, así como también marcar los desafíos en el escenario actual de cada uno de los municipios. 

Si bien Armoa aclara que actualmente no existe un registro nacional unificado de la cantidad de reservas o corredores naturales destinados en el país, sí advierte que se trata de un fenómeno creciente entre los más de 100 municipios que ya cuentan con un Plan Local de Acción Climática (PLAC). Una gran mayoría integra a estas reservas como piezas estratégicas de infraestructura verde y adaptación al calentamiento global.

Por todo el territorio

La formación trabaja sobre la idea de que la idea de la reserva no es un "espacio aislado” en las ciudades. Para eso, se compartirá el trabajo de gestión de esos territorios que ya vienen llevando adelante grandes aglomerados urbanos como Rosario, un ejemplo de infraestructura verde a escala metropolitana a través del Bosque de los Constituyentes con 300 hectáreas, de las cuales 20 son de acceso al público. 

También se abordarán las experiencias bonaerenses como San Miguel, que llevó adelante una transformación radical al convertir un antiguo chatarrero y basural en un corredor ambiental, y Escobar con su Reserva Educativa de Ingeniero Maschwitz, donde se han recuperado 23 hectáreas bajo una gestión que combina servicios ecosistémicos con una fuerte participación comunitaria.

En la Reserva Educativa de Ingeniero Maschwitz se recuperaron 23 hectáreas bajo una gestión que combina servicios ecosistémicos con participación comunitaria.

Otros ejemplos a nivel nacional serán parte del encuentro, desde General Pico y La Pampa a las cordobesas Nono, Bell Ville, Salsipuedes y Agua de Oro, y Corrientes, entre muchas otras.

“Este tipo de experiencias muestra que, aunque no exista aún una medición agregada a escala país, sí se registran impactos concretos a nivel local en términos de biodiversidad, educación ambiental, restauración ecológica y fortalecimiento del vínculo entre ciudadanía y naturaleza urbana”, afirma Armoa. 

Diversidad de modelos, objetivo común

La puesta en común planteada en la capacitación permitirá trabajar a funcionarios y técnicos diferenciar y aplicar distintas figuras de protección sobre las que se puede trabajar y que mejor se adapten a las necesidades de cada territorio. 

Así, desde la red, diferencian la existencia de reservas naturales urbanas, que son más cercanas a las ciudades y conservan pequeños relictos de naturaleza nativa que son vitales para la biodiversidad y la sensibilización ciudadana, de los llamados corredores naturales, que son áreas alargadas que permiten la conexión entre dos o más regiones o fragmentos de ambientes naturales. 

A esas dos conformaciones se agregan las reservas de usos múltiples, que son territorios que equilibran la conservación con actividades productivas y turísticas sustentables, como el caso de la reserva "Río de los Pájaros" en Colón, Entre Ríos.

Con este espacio de formación, la RAMCC apuesta a que cada municipio, sin importar su tamaño, pueda convertir un terreno vacante en un pulmón vital para su comunidad.

Armoa explica que en sus planes de acción climática los municipios apuestan a “las reservas naturales urbanas como medidas concretas de adaptación, conservación de biodiversidad o infraestructura verde”, y agrega: “Esto les otorga un marco institucional formal dentro de la política pública local, integrándolas a una estrategia más amplia de mitigación y adaptación al cambio climático”. 

Cada uno, señala, con su propio enfoque prioriza ejes de trabajo que van desde la restauración ecológica y la educación ambiental hasta la gestión hídrica o el fortalecimiento del uso público.

Los interesados en conocer más sobre esta capacitación pueden acceder al siguiente link

 

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