Industria
15.04.2026

3° Summit Ruta Verde UIA

Poda residuos y mejora procesos: la fórmula de una metalmecánica para bajar su huella

Es proveedora directa de automotrices y encaró un camino profesional para descarbonizar sus operaciones. Aquí te lo contamos

 

Por: Sandra Cicaré mail

En la industria metalmecánica, la precisión se mide en micrones, pero hoy la competitividad también se mide en el impacto ambiental. EMU Saic logró transformar sus procesos internos para alcanzar metas que desafían los estándares del sector. Uno de sus logros más destacados es la gestión del scrap (desperdicio de material): en apenas un par de años, la empresa logró perforar su objetivo del 2,5% para situarse en menos de un 1,5%, una reducción drástica que minimiza el desperdicio de materia prima.

A esto se suma una gestión disruptiva de los fluidos industriales. Mediante un sistema de control exhaustivo y un diseño propio de monitoreo, la firma disminuyó el consumo de solubles a menos de la mitad en solo un año. “Se hace un control exhaustivo del soluble todos los viernes para controlar la concentración de cada una de las máquinas, lo cual antes se hacía cada 15 días o una vez por mes”, explicó Eduardo Vorchheimer, director de EMU quien participó del 3° Summit Industria Inteligente y Sustentable que organizó el programa Ruta Verde de la Unión Industrial Argentina (UIA) junto a Page - Onudi y coordinado por Laura Segura, directora de Innovación y Servicios de UIA.

Fundada en 1930, EMU es una empresa familiar del rubro metalmecánico radicada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), que supo escalar hasta convertirse en Tier 1, entregando directamente a las terminales automotrices, un estatus que pocas pymes locales ostentan. Sus negocios se reparte en un 65% en la industria automotriz, un 30% en agroindustria y metalmecánica, y un remanente en el sector de oil & gas.

“Siempre tuvimos la inquietud del medio ambiente y además las exigencias de nuestros principales clientes que son las automotrices”, agregó Vorchheimer y explicó que la firma certificó tempranamente en el año 1996 la norma ISO/TS 16949 (que es el estándar global de gestión de calidad automotriz) y la ISO 14.001 de medio ambiente. 

El estrecho vínculo con las automotrices les exigió empezar a indagar sobre cómo realizar la medición de huella de carbono, una demanda de las grandes corporaciones para sus proveedores (Alcance 3). “Veníamos trabajando con Toyota en este tema, nos interesó mucho el proceso de aprendizaje pero nos resultaba poco”, recordó el directivo para identificar el momento en el cual dieron el salto y se sumaron a la propuesta de Ruta Verde de UIA, un programa al que se inscribieron para ser parte de esta medición.

Eduardo Vorchheimer, director de EMU (izquierda), junto a los directivos las empresas Don Yeyo y Jomsalva, durante el 3° Summit de Ruta Verde UIA.

“Lo que no se mide no se puede cuantificar y nosotros queríamos saber dónde estábamos parados”, agregó el Vorchheimer.

El impulso para profesionalizar su estrategia de descarbonización de la mano del Ruta Verde fue virtuoso. “Tuvimos una reunión con ellos, conocieron la planta, las instalaciones y los procesos, y con base en eso realizaron la medición de huella de carbono sobre uno de los productos”, dijo. Esta colaboración no solo aportó datos técnicos, sino que desmitificó la complejidad de la transición energética para las pymes.

Este trabajo conjunto le permitió a EMU ordenar datos e indicadores de desempeño (KPI) y “en 2025 medimos nuestra huella para lograr una mejora y disminuirla”, dijo.

Además de la gestión de scrap y disminución de solubles, la empresa adoptó una estrategia integral que incluye el reciclaje documentado de viruta, fundición y aluminio, además del uso de embalajes retornables bajo la modalidad Just in Time.

EMU certificó en 1996 la norma ISO/TS 16949, de gestión de calidad automotriz y la ISO 14.001 de medio ambiente.

“Hace más de 15 años, sentando las bases para su actual desempeño sostenible”, agregó el directivo.

Para Vorchheimer, la gran enseñanza de este proceso es que la sostenibilidad es una competencia global frente a otros países, pero se gana con herramientas sencillas. “pequeñas cosas hacen grandes cosas al final del camino; no hacen falta grandes inversiones ni grandes equipos. Con orden y disciplina se genera muchísimo menos residuo”, sintetizó.

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