Bioenergía
“Argentina tiene maíz para hacer más del 100% del etanol que consume”
Tomás Beamonte, CEO de Bio4, aseguró que el crecimiento del bioetanol argentino dependerá de avanzar en una actualización regulatoria que permita ampliar los cortes obligatorios
Por: Gabriela Arias mail
“Brasil hoy trabaja con un corte de etanol del 30% y Argentina está en el 12%, pese a que tenemos maíz para hacer más del 100%”, afirmó Tomás Beamonte, CEO de Bio4, una de las principales productoras de bioetanol del país radicada en Rio Cuarto (Córdoba), compañía que opera actualmente a plena capacidad y en las próximas semanas incorporará una nueva destilación que le permitirá incrementar hasta un 30% su producción.
Beamonte aseguró que el bioetanol permite reducir más del 75% de las emisiones si se lo compara con la nafta y remarcó que el sector podría captar fuertes inversiones si avanza una actualización del marco regulatorio, algo que el sector viene reclamando con insistencia al gobierno nacional y mucho más ahora con la crisis generada por el incremento de los precios del petróleo a raíz del cierre en el Estrecho de Ormuz.
En diálogo con Ecobiz durante el Renergy Day - evento anual sobre energías renovables y movilidad sustentable organizado por Renergy ITBA -, el ejecutivo analizó el escenario actual del mercado de biocombustibles, las perspectivas de expansión del corte al 15% y el potencial de Córdoba como polo estratégico para el desarrollo de bioenergías.
El desafío regulatorio y el mercado interno
Beamonte explicó que Bio4 viene trabajando con niveles de demanda que le permiten sostener el funcionamiento a plena capacidad, aunque remarcó que el futuro del sector dependerá de la expansión del mercado interno. “Tenemos que trabajar sobre un mercado interno más allá de que como complemento se puedan hacer exportaciones, pero siempre van a ser saldos y cuestiones más estacionales”, sostuvo.
En ese marco, destacó la reciente flexibilización que habilita la posibilidad de elevar voluntariamente el corte de bioetanol en naftas del 12% al 15% mediante acuerdos entre petroleras y elaboradores de biocombustibles. “Queremos seguir fortaleciendo el uso de bioetanol en las naftas. Eso es fundamental para el desarrollo de las empresas y las capacidades”, afirmó.
Actualmente existe además un proyecto de ley presentado en el Congreso que busca elevar el corte obligatorio al 15% e incorporar el uso de vehículos flex fuel, capaces de funcionar con mezclas mucho más elevadas de etanol. Para Beamonte, Argentina todavía está lejos del desarrollo alcanzado por Brasil, donde el corte obligatorio ya llega al 30% y el etanol puro tiene una fuerte participación en el mercado automotor.
“En Brasil, de todo lo que consumen los autos nafteros, el 47% es etanol. Argentina está en el 12% y tenemos maíz para hacer más que el 100%”, remarcó.
Córdoba, bioenergía y agregado de valor
Beamonte destacó que uno de los principales beneficios del bioetanol es su impacto ambiental, ya que permite reducir más del 75% de las emisiones respecto del combustible fósil que reemplaza, según análisis de ciclo de vida realizados por la compañía.
Además, subrayó que el desarrollo de la industria genera un fuerte efecto económico en el interior productivo. “Estas industrias agregan mucho valor en origen a las materias primas, demandan puestos de trabajo calificados y generan desarrollo de proveedores y servicios”, explicó.
En paralelo, sostuvo que Córdoba logró consolidarse como una referencia nacional en bioenergías gracias a la articulación entre sector público y privado, el peso de la agroindustria y una agenda provincial orientada a combustibles más sustentables.
La provincia impulsa actualmente políticas vinculadas a mezclas E17 —naftas con 17% de bioetanol— y programas de promoción para la transición energética.
Respecto del futuro del sector, Beamonte consideró que el mayor potencial sigue estando en el etanol y sus co- productos, aunque también mencionó oportunidades vinculadas a combustibles sostenibles para aviación, maquinaria pesada y transporte.
“El desafío local es transformar maíz en etanol y coproductos en vez de exportarlo para que lo industrialicen en otros países”, concluyó.



