Desde la Puna
Tejieron un negocio de triple impacto y sus diseños llegan al mundo
Es una empresa social que elabora indumentaria de calidad premium en base a fibras naturales y biodegradables. Te contamos su historia
Por: Rosana Guerra mail
En la Puna argentina, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, una empresa convirtió un modelo de triple impacto - que combina producción en base a materias primas naturales e inclusión social, en una empresa de indumentaria textil con fuerte sello regional y productos de calidad mundial.
Esa es la historia de Hilandería Warmi, que certificó como empresa B y está dedicada a la producción de hilados creados con fibras naturales y biodegradables de animales de La Puna argentina. Con la materia prima de los camélidos, como la llama y la oveja, produce chalinas, bufandas, ponchos, ruanas y tejidos a mano.
La propuesta de indumentaria textil de esta empresa social surgió hace más de tres décadas de labor de trabajadores y trabajadoras que, en forma silenciosa pero persistente, fueron transformando sus vidas en una de las regiones más inhóspitas de Argentina, creando un impacto positivo para sus comunidades y para el ambiente.
“Un hito en la historia de esta empresa es que luego de 13 años desde mayo de este año, la Asociación Warmi Sayajsunqo posee el 100% de esa participación en Hilandería Warmi. El nuevo marco permite que la totalidad de las ganancias generadas por la marca sean reinvertidas totalmente en impacto positivo para la Puna”, cuenta Hugo Osedo, gerente general de Hilandería Warmi.
Antes la empresa estaba integrada por varios socios empresarios argentinos y la Asociación Civil Warmi Sayajsunqo, era uno más. Actualmente el 100% de la producción se realiza en Abra Pampa, localidad jujeña ubicada a unos 3800 metros sobre el nivel del mar, de la mano de trabajadores nacidos en este lugar y dentro de los cuales hay algunos hijos y nietos de asociados de Warmi Sayajsunqo.
La planta completa está asentada en la Puna, creando y agregando valor a la fibra en origen, hasta convertirla en un producto de calidad mundial.
Una de las características de Warmi es que antes de lograr la certificación como Empresa B ya funcionaba como una empresa de triple impacto, que genera oportunidades de inclusión social de las comunidades de la Puna Argentina.
La asociación Warmi Sayajsunqo, nació hace casi 20 años y pretende crear ese eslabón que le faltaba en la Puna para convertirse en una de las “cadenas de valor” de la fibra de camélidos que se soñó como un proyecto sostenible e inclusivo. En Hilandería Warmi las ganancias se reinvierten en su totalidad para seguir fortaleciendo, desarrollando e innovando en indumentaria textil sustentable.
El proceso virtuoso de convertir la fibra de llama en una hermosa ruana, ponchos, bufandas o mantas es un trabajo minucioso, cuidado y artesanal. Además permite crear herramienta económicas que pueden generar mejores oportunidades para las familias de la Puna. La existencia de este proyecto social y ambiental también evita que los jóvenes migren hacia otros lugares y se queden en sus
comunidades.
“El triple impacto en esta empresa se plasma desde una conciencia de los que nos falta, de la necesidad, de la escasez y de la postergación, pero también de las ideas claras, de los sueños anhelados y sobre todo de la perseverancia y la fortaleza interna. Warmi Sayajqsunqo en Quechua significa Mujer perseverante”, explica el empresario.
En cuanto al impacto social, el proyecto también genera mejores oportunidades para familias de la Puna y especialmente para los jóvenes de la comunidad. A través de un esquema de comercio justo se garantiza un precio adecuado y previsible para los pequeños productores de ovejas y llamas, protegiendo su economía familiar e integrándolos a esta nueva cadena de valor. Sus integrantes apuestan a
salvaguardar el saber hacer ancestral del hilado y el tejido, otorgándole valor de mercado global a una identidad cultural milenaria.
¿Cómo es el proceso?
En Hilandería Warmi procesan la fibra en la propia región, aportando un mayor valor agregado del producto textil (el diseño, el hilado, el tejido) que se queda en Jujuy. Además genera empleo genuino, calificado y digno en el territorio. “Ofrecemos al mercado corporativo y de consumo responsable productos de altísima calidad y diseño premium. Esto demuestra que los textiles de la Puna pueden competir en los segmentos más exigentes a nivel nacional e internacional, haciendo que el impacto social sea financieramente sostenible a largo plazo”, agrega Osedo.
Warmi además fue pionera en poner en funcionamiento un esquema de microfinanzas que abarca toda la región de la Puna de Jujuy, alcanzando a más de 60 comunidades de la región, donde se brindan microcréditos a las familias a tasas de interés más bajas que las del mercado, permitiendo el financiamiento accesible al productor o artesano para necesidades propias como vivienda, salud o diferentes urgencias.
La empresa no solo produce hilos sino telas con las cuales elabora sus propios productos, generando modelos colaborativos de valor compartido. El pequeño productor aporta la fibra de llama y Warmi la tecnología y la capacidad productiva para producir hilo, que se divide de forma equitativa en un 50% para el productor y un 50% para hilandería.
“Se trata de un modelo de producción colaborativo donde no hay dinero de por medio, solo hay colaboración, sinergia e ideas claras para fortalecer de forma real la cadena de valor de la fibra en la Puna y que el pequeño productor pueda multiplicar hasta por 10 veces su ganancia utilizando o vendiendo el hilo”, reflexiona el gerente.
Gustavo Torres, jefe de Producción y Mantenimiento Eléctrico y Mecánico en Hilanderia Warmi, lidera la planificación, gestión de la producción y el mantenimiento de la planta, asegurando la disponibilidad y confiabilidad de los equipos para garantizar una operación eficiente, la calidad de nuestros productos y la seguridad de las personas. “Formar parte de la Hilandería Warmi significa integrar un proyecto que trasciende la industria textil. Agregamos valor a las fibras naturales de camélidos (llama) y ovinos (oveja) de la Puna, transformándolas en una prenda de alta calidad que llega a los diversos mercados. Al mismo tiempo, reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo sostenible de la región, la generación de empleos local y la preservación de nuestra identidad y tradición”, dice con orgullo.
María Emilia Torres, integra el área de Confección de Hilandería Warmi y su trabajo consiste en confeccionar bolsas (packaging) 100% de algodón, la colocación de etiquetas y la limpieza de prendas, cuidando que cada detalle refleje la identidad del producto. “Ser parte de esta empresa es muy significativo para mí, porque contribuimos a transformar las nobles fibras de animales de La Puna como la llama y la oveja, en prendas que llevan consigo nuestra identidad, la dedicación de muchas manos, y el valor de una tradición que representa la cultura y el trabajo del norte argentino”, concluye.

