Negocios
25.05.2026

Nuevos negocios

El movimiento de empresas B cumple dos décadas y Argentina es un referente global

El país ocupa el segundo lugar en Latinoamérica con 294 empresas B certificadas, más de 45.800 empleos formales y u$s 5.700 millones en facturación anual

En 2006, 81 empresas se unieron para demostrar que un negocio puede ser rentable y, al mismo tiempo, beneficiar a las personas y al planeta. Dos décadas después, este grupo, reunido en el Movimiento B a partir de una iniciativa de B Lab, reúne a más de 10.800 compañías en 104 países, emplea a más de un millón de personas y consolida un modelo que ya no es excepción sino tendencia.

Argentina ocupa un lugar destacado en este mapa. Con 294 Empresas B Certificadas distribuidas en 30 sectores y 16 provincias, el país es el décimo del mundo y el segundo de América latina con mayor cantidad de firmas bajo este estándar. Solo en los últimos meses, 23 nuevas compañías se sumaron a la comunidad, en un año en que fue el territorio de la región donde más empresas aplicaron a la certificación.

"Argentina tiene una gran oportunidad, con un escenario de mayor previsibilidad económica y seguridad jurídica para implementar proyectos de desarrollo a largo plazo", dijo Fernanda Mierez, cofundadora y copresidenta de Sistema B Argentina.

El peso económico del sector es concreto: las Empresas B argentinas generan más de 45.800 puestos de trabajo formales y facturan en conjunto más de u$s 5.700 millones al año. Entre las incorporaciones recientes figuran nombres como La Anónima, Urbano Express y McCain, lo que evidencia que el modelo trasciende las pymes y se expande hacia compañías de escala nacional.

El impacto potencial del movimiento trasciende lo económico. Según el estudio "La naturaleza del negocio" de B Lab, si todas las empresas gestionaran su huella ambiental como lo hacen hoy las Empresas B, el aumento de temperatura global podría reducirse en 0,5 °C para el año 2100. La resiliencia del modelo también quedó probada en contextos de crisis: el 95% de las Empresas B superó la pandemia de Covid 19, frente al 88% de las empresas tradicionales.

Cuatro fases 

El crecimiento del Movimiento B puede leerse en cuatro etapas. Entre 2006 y 2011, la Evaluación de Impacto B codificó los principios fundacionales y el estado de Maryland (EEUU) incorporó las Sociedades de Beneficio en su legislación. De 2011 a 2016, con la creación de Sistema B en Latinoamérica - de la mano de cuatro empresarios de la región, entre ellos el argentino Pedro Tarak- , el movimiento llegó a 37 países. Natura Cosméticos se convirtió en la primera Empresa B que cotizó en Bolsa.

Entre 2016 y 2021, el Covid 9 aceleró la demanda: las solicitudes de certificación aumentaron un 38% y Argentina alcanzó las 100 Empresas B. Desde 2021 a la fecha, el modelo creció de forma exponencial - de 5.000 a más de 10.000 empresas en el mundo - , con la incorporación de gigantes como Danone y Nespresso a nivel global, y la sanción de marcos legales de Gobernanza de Partes Interesadas en 54 jurisdicciones de todo el planeta.

"Gracias al Movimiento B hoy estos temas son parte de la conversación pública. El gran aporte de Latinoamérica ha sido nuestro enfoque sistémico: las empresas no están solas, son parte de un ecosistema", dijo Pedro Tarak, empresario argentino y cofundador de Sistema B.

Los fundadores de B Lab y Sistema B durante el último encuentro en Argentina.

El arraigo del modelo también se refleja entre quienes se sumaron a este movimiento. Irene Berardo, directora de Fixit (la Empresa B certificada más antigua de Santa Fe), lo define con una metáfora deportiva: "El valor de la Comunidad de Empresas B es encontrar cohesión en la heterogeneidad. Es como una cancha de fútbol abierta 24/7: hay una base compartida de creencias y formas de hacer negocios". Déborah Sabsay, cofundadora de Lucenza y primera Empresa B de Mar del Plata, suma otro ángulo: "Comenzamos por convicción. Pero hoy, además, elegimos continuar porque nos hace más competitivos en todo sentido: con la comunidad, los clientes y los colaboradores".

La próxima etapa: estándares más exigentes

De cara a los próximos años, la certificación B se vuelve más rigurosa. Los nuevos estándares exigen a las empresas cumplir umbrales mínimos en siete áreas de impacto que van desde acción climática hasta derechos humanos, verificados por auditores externos independientes.

"A 20 años de los inicios, el foco se desplaza hacia la necesidad de escalar el impacto e influir de forma estructural en la economía, movilizando el poder colectivo de miles de empresas para impulsar cambios regulatorios, culturales y de mercado a escala", reflexionó Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina.

"El Movimiento B trasciende la certificación de empresas individuales. Nuestro objetivo es cambiar la economía, lo que implica involucrarnos en la política y cambiar las leyes. B Lab ayudó a llevar la legislación de las Empresas B - que integra el propósito de una empresa en su estructura legal - a los primeros estados de Estados Unidos y hoy el movimiento encabeza campañas políticas en todo el mundo, incluida la Ley de Mejores Negocios ( Better Business Act ) en el Reino Unido", señaló el informe de Impacto elaborado por B Lab.

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