Ahora van por los autos
Trajo baterías de litio que guardan la energía para “usarla después"
Apunta a industrias y cooperativas eléctricas. Prometen retorno de la inversión a tres años.
Por: Rodrigo Elias mail
Huawei, la empresa china presente en Argentina desde 2001, profundizó su estrategia en energía digital con soluciones de almacenamiento orientadas al sector industrial. A través de su batería Luna 2000-215, la firma busca combinar reducción de costos, mayor estabilidad eléctrica y menor huella de carbono.
Ignacio Dapena, director de Digital Energy de Huawei para Argentina, Paraguay y Uruguay, explicó en diálogo con Ecobiz que la tecnología permite sustituir generación diésel, optimizar picos de demanda y garantizar continuidad operativa en zonas con cortes frecuentes.
En el área de energía digital, la firma aplica su desarrollo tecnológico a la transformación del sistema eléctrico, integrando inteligencia artificial en electrónica de potencia para acelerar la migración desde fuentes tradicionales hacia soluciones renovables. “Contribuimos con innovación aplicada a inversores y baterías, desde una vivienda hasta un parque de generación a gran escala”, explicó Dapena.
Innovación
Aunque muchos asocian a Huawei con telecomunicaciones, la compañía desarrolló en la última década una unidad de energía digital basada en electrónica de potencia, inversores solares y baterías de litio. Dapena señaló que la empresa trasladó su know-how tecnológico hacia el desarrollo de soluciones fotovoltaicas y de almacenamiento, integrando inteligencia artificial en la gestión energética.
En el corazón del sistema se encuentra el inversor solar, que transforma la corriente continua generada por los paneles en corriente alterna utilizable por industrias y hogares. A esa tecnología se sumó la batería Luna 2000-215, diseñada para el segmento comercial e industrial, capaz de operar como respaldo ante cortes o como herramienta de gestión de demanda.
Impacto económico y ambiental
El impacto económico es uno de los principales motores de adopción. Dapena explicó que el retorno de inversión depende de la estructura tarifaria y la ubicación geográfica, pero afirmó que, en comparación con un grupo electrógeno diésel, en sectores como el agro el repago llegó a tres años. También destacó que la reducción del capex y mejoras en el esquema arancelario hicieron más competitiva la tecnología.
El almacenamiento permite realizar “peak shaving”, es decir, recortar picos de potencia contratada y desplazar consumo hacia horarios más económicos. En un contexto donde muchas industrias pagan la potencia aunque no la utilicen, la posibilidad de optimizar ese costo se convierte en una ventaja directa sobre la estructura financiera de la empresa. “En energía, eficiencia es sinónimo de ingresos”, sostuvo Dapena al describir la lógica del negocio renovable.
Por otro lado, al sustituir generación fósil y maximizar autoconsumo renovable, las baterías reducen emisiones y mejoran la calidad energética de los procesos productivos. Dapena remarcó que la solución es especialmente viable en zonas con redes de alimentación débiles, donde la inestabilidad eléctrica condiciona la productividad industrial.
La compañía aseguró haber alcanzado una participación superior al 90% en grandes generadores renovables del país, lo que consolidó su posicionamiento tecnológico. Además, avanzó en programas de certificación técnica para formar profesionales locales y fortalecer el ecosistema de partners.
Necesidad de inversión
Dapena consideró que la Argentina necesita fortalecer su infraestructura energética para sostener el crecimiento productivo. Señaló que la energía y el gas son condiciones básicas para la competitividad industrial y que la eficiencia impacta directamente en la productividad. “Una industria sin energía no puede tener productividad, y cuanto más eficiente sea esa energía, mayor competitividad vamos a lograr”, afirmó. También destacó que en los últimos años creció el aporte renovable y que tanto generadores tradicionales como nuevos actores del sector ven oportunidades de inversión, por lo que definió el panorama como positivo.
En cuanto al rol del Estado, sostuvo que la clave pasa por ofrecer reglas claras y seguridad jurídica para atraer capital en un sector intensivo en inversión. “Estamos hablando de proyectos de gran escala que requieren previsibilidad”, explicó. Además, remarcó que el costo energético tiene un peso cada vez mayor en la estructura productiva y que tanto empresas como usuarios finales son conscientes de esa variable al momento de decidir inversiones.
Proyectos a futuro
De cara a los próximos años, Huawei proyecta una mayor electrificación de la economía y un crecimiento sostenido de la demanda. Dapena afirmó que las baterías “llegaron para quedarse” y que cumplirán un rol clave en estabilidad de red e integración renovable.
En el frente de energía digital, Huawei también amplió su estrategia hacia la electromovilidad. A través de su unidad Drive One, la compañía coopera con la industria automotriz en el desarrollo de motores eléctricos y soluciones de carga. En esa línea, trasladó su experiencia en carga rápida de dispositivos móviles al segmento vehicular y desarrolló tecnología de carga ultra rápida para autos eléctricos.
“Hoy estamos ofreciendo en Argentina soluciones capaces de recuperar hasta un kilómetro de autonomía por segundo, dependiendo del vehículo”, afirmó Dapena. Y concluyó: “Las mayores contaminaciones a nivel global vienen por la industria del transporte, y hoy en Argentina ofrecemos al mercado las soluciones de carga ultra rápida para acompañar de la mejor manera el desarrollo de la industria”.


