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10.12.2024

Miradas

"Hay que cuantificar económicamente los servicios ecosistémicos"

El especialista en finanzas sustentables, Rodolfo Tarraubella, planteó que las empresas deben incluir en sus costos el beneficio que reciben de quienes regeneran y conservan el ambiente

Por: Sandra Cicaré mail

“Hay que blindar la sostenibilidad con rentabilidad, para que no se convierta en filantropía”. Así de asertiva fue la frase que pronunció Rodolfo Tarraubella, presidente de la fundación Ecoconciencia, quien desde los años 90 cuando ingresó al mundo de las finanzas dirigiendo una compañía familiar, decidió que había que darle una vuelta de tuerca al mundo de los negocios y su vínculo con la naturaleza.

Reconocido por ser uno de los pioneros en las finanzas sustentables y el desarrollo de bonos verdes, Tarraubella es un convencido de que es necesario “cuantificar económicamente los servicios ecosistémicos”, es decir las prácticas de conservación que permiten a muchas empresas contar con beneficios que no llegan por arte de magia, sino porque otros, en algún eslabón de la cadena, hicieron las cosas bien. Se trata, en rigor, de incluir dentro del esquema de costos de una compañía, los servicios que derivan de las buenas prácticas que otros realizan.

Pero llegar a esa convicción no es sólo un largo camino sino, además, un proceso que fue mutando en el tiempo. “Ya no es suficiente mitigar el daño causado, es necesario regenerar lo que se ha destruido”, dijo Tarraubella recordando cuando hace más de dos décadas era de las primeras voces dentro del sector financiero que proponía instrumentos verdes o financiamiento climático. “Éramos como enanitos verdes que les presentábamos a las sociedades de Bolsa estas ideas”, recordó quien unió la rigurosidad de los números con la sensibilidad del guitarrista clásico que llegó a tocar el concierto de Aranjuez en el Teatro Colón allá por los años 80. Además de licenciado en finanzas, tiene posgrados en cambio climático y Protocolo de Kyoto.

Esos saberes son los que amalgamó en una de sus principales tareas, el tratamiento de los conflictos medioambientales, que aborda a través del Sistema de Transparencia Comunitaria. Se trata de una metodología pacífica de resolución de conflictos que lo lleva, por ejemplo, a trabajar a más de 4.000 metros de altura junto a comunidades argentinas y compañías mineras para resolver los conflictos de intereses que los atraviesan.
 
Economía regenerativa

En un mundo donde los desafíos del cambio climático se imponen, desde Fundación Ecoconciencia están enfocados en el modelo regenerativo que le plantea a las empresas un cambio sistémico y las acompañan en ese proceso. Esto implica replantear las cadenas de suministro, priorizando prácticas agrícolas sostenibles, reutilización y reciclaje de materiales e implementación de tecnologías limpias.

Eso, acompañado por la promoción de la inclusión social y la equidad. “No se trata de cuidar o plantar un arbolito, sino que hay que pensar seriamente en cuantificar los servicios ecosistémicos”, planteó durante una extensa charla con Ecobiz.

Y puso un ejemplo concreto. “Si el canal de Panamá tiene la cota alta que le permite la circulación y el comercio internacional, es por el trabajo de aquellos dueños de bosques que conservaron y permitieron mantener el régimen de lluvias”, explicó y “ese servicio tiene que estar contenido dentro de los costos de quien recibe el beneficio”, acotó.

La regeneración de ambientes naturales se impone ante el cambio climático.

Esa combinación entre finanzas y naturaleza es una simbiosis que surgió desde el inicio de su trabajo cuando se le instaló con fuerza la idea del “propósito”. En ese camino, fue quien desarrolló la primera tarjeta de crédito ecológica del mundo que se llamó Mastercard Ecoconciencia, que en el año 92 ganó distintos premios y terminó siendo administrada por el Lloyd Bank. También fue representante del mayor fondo de inversión de bonos de carbono del mundo, con el que trabajaron hasta que se produjo la crisis de Lehman Brothers.

La experiencia y la decisión terminaron por darle institucionalidad a la fundación Ecoconciencia en 1996, aunque había un camino previo ya andado. “Nos dedicamos a blindar la paz, la sostenibilidad y la naturaleza”, sintetizó.

Los fondos y la COP29

Actualmente, en este camino de acompañar a las empresas en la regeneración vienen trabajando para lograr “ser un acreditador del Fondo Verde para el Clima”, el financiamiento internacional que tiene préstamos con plazos de 10 y 20 años a tasas del 0,5% anual a través de instrumentos tanto para el sector público como privado como equity, donaciones, préstamos concesionales o garantías.

Sin embargo, esa posibilidad del financiamiento climático puede quedar trunco para la Argentina, especialmente luego de la decisión del gobierno nacional de retirarse de la COP29 que se realizó en Azerbaiyán. 

Para Tarraubella el futuro en este sentido es una incógnita. “En la COP29 se firmó un acuerdo de financiamiento por 300 mil millones de dólares anuales para proyectos vinculados con el clima y Argentina está en retirada ¿eso significa que le va a decir que no a esos fondos que pueden ingresar al país?”, se preguntó el titular de Ecoconciencia. “¿El gobierno será tan pragmático con estos temas o como ocurrió con China va a rever su postura?”, agregó y aclaró que al momento de posicionarse frente a estos temas es clave tener en cuenta que Estados Unidos, un país con el que está alineado el gobierno de Javier Milei “es el que pone la plata para estos fondos”, mientras que “nosotros somos los beneficiarios”, con lo cual el lugar desde donde se para cada uno es diferente.

Una mesa de diálogo

Tarraubella viene trabajando hace años en juntar a sectores en pugna, mediante el sistema de transparencia comunitaria, orientada a abordar los conflictos socioambientales, particularmente en sectores como la minería, donde las tensiones entre las comunidades y las empresas son frecuentes.

Para el titular de Ecoconciencia, en Argentina “se fomentó el conflicto”, en materia de explotación minera, lo que generó que “en Chile haya entre 50 y 60 mil millones de dólares de exportación en ese sector y en el país 3.500 millones de dólares”, planteó, aún “compartiendo la misma Cordillera”.

Por eso, para el especialista de lo que se trata es de desarmar esos conflictos, tender puentes y “dejar de hacer activismo desde Buenos Aires sin conocer a las comunidades, ni su situación o sus condiciones de vida o cultura”.

Y según planteó el sistema de transparencia comunitaria no se trata de convencer a los habitantes de esas localidades para lograr un beneficio económico de las empresas. “Buscamos que la gente sepa, investigue, se informe con análisis técnicos, científicos y no en base a creencias”, afirmó, lo que implica también compromisos por parte de las compañías para resolver demandas de la comunidad.

Eso toma forma a través de mecanismos de “participación comunitaria” con “protocolos de transparencia” que la empresa está obligada a cumplir. El rol de Ecoconciencia es monitorear el proceso para sumar quejas, reclamos o sugerencias.

Hoy trabajan en regiones donde están instaladas empresas mineras como Glencore, Mara (Minera Agua Rica Alumbrera que es la fusión de La Alumbrera y Agua Rica) y  Arcadium Lithium, la productora de litio que fue adquirida por Río Tinto.

“Queremos generar una integración comunitaria participativa, donde la empresa sea un agente de cambio social para que la gente tenga trabajo, y haya transformación”, de modo que “el éxito no sea sólo tener ganancias financieras económicas en el balance”.

También hacia el concepto de “naturaleza positiva”, es decir que “una empresa minera deje de ser la que hace daño y a través de la tecnología o la regeneración no deje una huella huella ecológica”, finalizó.
 

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