De residuo a negocio
Convierten los residuos avícolas en anabólicos para el suelo
La firma, con planta en La Pampa, procesa unas 30 toneladas diarias de fertilizante orgánico y busca expandirse. Apuestan por la energía solar
Por: Rodrigo Elias mail
El guano avícola - el excremento que generan las aves de corral - puede ser un problema ambiental, pero también una fuente de nutrientes para el suelo. Sobre esa premisa, la empresa Fertierra SA, con planta industrial en la localidad de Rolón (La Pampa) desarrolló un fertilizante orgánico granulado que lleva ese mismo nombre y mediante el cual logró transformar ese residuo en un insumo para el agro.
“Vimos la posibilidad de resolver una problemática de la granja y transformar ese material en un producto útil para otros productores”, explicó Agustín Amigo Orge, director de Proyectos y Sustentabilidad de Fertierra y Granja Avícola Don Andrés, en diálogo con Ecobiz. “Buscamos que la solución ambiental se sostenga con un negocio viable”, adhirió quien además es fundador de EcoCircular.
La iniciativa nació a partir de la necesidad de Granja Avícola Don Andrés, radicada en Rivera (Buenos Aires), de encontrar una solución para los residuos que generaba la producción.
El proyecto comenzó en 2022 junto a Pablo Felsinger, propietario de la granja avícola. La iniciativa surgió de la necesidad de mejorar el manejo del guano y reducir los olores asociados a su aplicación. Después de evaluar distintas alternativas (entre ellas la producción de biogás), avanzaron con el compostaje a gran escala y la granulación.
Del residuo al insumo agrícola
“El proceso empieza en la granja de Rivera, donde el guano se retira mediante cintas transportadoras y se lleva al predio de compostaje, donde se mezcla con materiales vegetales que aportan carbono y estructura”, explicó. Allí se organiza en pilas que reciben volteos periódicos. Durante el tratamiento se controla la temperatura y la humedad para obtener un material sanitizado, estable y maduro.
El compostaje lleva entre tres y cuatro meses, según la época del año y las condiciones climáticas. La operación procesa unas 30 toneladas diarias de guano, que luego se trasladan a la planta de Fertierra en Rolón para su acondicionamiento y granulación.
El resultado es un gránulo de aproximadamente dos milímetros, diseñado para facilitar el transporte y permitir una aplicación uniforme con maquinaria agrícola convencional.
El fertilizante aporta materia orgánica y nutrientes. Según Amigo Orge, también puede contribuir a mejorar la estructura, la porosidad, la retención de agua y la actividad biológica del suelo. Su incorporación y la eventual reducción de fertilizantes convencionales dependen, sin embargo, del cultivo, las características del lote y las recomendaciones agronómicas.
La empresa ya realizó ensayos en su región, con distintas dosis del producto, tratamientos con fosfato monoamónico (MAP) y un testigo. En las primeras evaluaciones observó una respuesta favorable en el desarrollo de las raíces con una de las dosis. También lleva adelante pruebas en Cuyo y otras zonas del país.
Energía solar y expansión comercial
La economía circular también se extiende al funcionamiento del sistema productivo. Parte del fertilizante se aplica en campos de la empresa para producir maíz, que posteriormente se utiliza como alimento de las aves. De esta manera, se busca recuperar nutrientes y reincorporarlos al circuito.
A su vez, la planta de Rolón cuenta con un sistema fotovoltaico instalado sobre cocheras. Está compuesto por unos 180 paneles bifaciales, con una potencia cercana a los 100 kilovatios pico (kWp) y una generación potencial de aproximadamente 13.000 kWh mensuales, variable según la época del año.
“El parque se diseñó para ahorrar más del 50% de la electricidad que consume la fábrica”, señaló el directivo. El sistema también fue pensado para aprovechar los excedentes de generación e inyectarlos a la red, con el objetivo de compensar parte del consumo de la granja de la misma compañía.
En el plano comercial, Fertierra comenzó a operar en el sudoeste bonaerense y La Pampa, y ya realizó envíos a Mendoza y San Juan. Allí identifica oportunidades en producciones de frutales, vid, olivo y pistacho, además de cultivos extensivos.
La compañía busca ampliar su presencia nacional y considera la exportación como una posibilidad futura. Para avanzar, reconoce tres condiciones centrales: contar con resultados agronómicos consistentes, ofrecer asesoramiento técnico y sostener una logística competitiva.



