La nueva belleza
La cosmética cambia de piel y busca una fórmula más verde
La biotecnología gana terreno entre las grandes industrias del sector. Cómo funciona el nuevo concepto holítico para el cuidado personal
La sustentabilidad comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la transformación de la industria cosmética. El desarrollo de ingredientes de origen biotecnológico, la búsqueda de alternativas a los insumos fósiles y la incorporación de criterios de economía circular están redefiniendo la manera en que se formulan los productos para el cuidado de la piel y el cabello.
En ese escenario, la Asociación Argentina de Químicos Cosméticos (AAQC) y Basf organizaron la jornada “La belleza del futuro: innovaciones en bioactivos”, un encuentro que reunió a especialistas de la industria para analizar las tendencias científicas y tecnológicas que están impulsando una nueva generación de ingredientes para el sector.
Uno de los ejes de la actividad fue el papel de los bioactivos en el desarrollo de formulaciones que combinen eficacia, innovación y sustentabilidad. Estos ingredientes, utilizados por sus funciones específicas sobre la piel y el cabello, forman parte de una estrategia de la industria para responder a consumidores que demandan productos con beneficios concretos y un mayor compromiso ambiental.
Ceramidas biotecnológicas
Durante la jornada, la multinacional presentó una nueva línea de ceramidas de origen biotecnológico destinada a aplicaciones para el cuidado de la piel, el cuero cabelludo y el cabello que comercializa bajo la marca Ceressence.
Las ceramidas son componentes lipídicos que cumplen una función importante en la barrera protectora de la piel, ya que contribuyen a mantener la hidratación y limitar la pérdida de agua. Su incorporación en formulaciones cosméticas busca reforzar esa barrera, favorecer la retención de humedad y ayudar a proteger frente a las agresiones externas.
La propuesta apunta a ofrecer a los formuladores herramientas para desarrollar productos con funciones específicas, desde cremas y tratamientos hidratantes hasta soluciones para el cuidado del cuero cabelludo y el cabello.
El origen biotecnológico de estos ingredientes se inscribe en una tendencia más amplia hacia la incorporación de nuevas tecnologías en la producción de materias primas cosméticas. No obstante, el impacto ambiental de cada ingrediente depende también de factores como el proceso de fabricación, el consumo energético, las materias primas utilizadas y el ciclo de vida del producto.
De ingredientes funcionales a la belleza integral
La jornada también puso el foco en el crecimiento de una concepción más holística del cuidado personal. Bajo esta perspectiva, la innovación no se limita a mejorar la apariencia de la piel o el cabello, sino que busca combinar beneficios funcionales, respaldo científico y nuevas experiencias de uso. Así lo detalló Daniella Lopes, especialista en Innovación Cosmética de Basf para América del Sur, quien participó del encuentro y explicó que este mercado está en constante evolución y señaló que los los bioactivos están adquiriendo una fuerte participación en el desarrollo de formulaciones innovadoras.
Para las empresas del sector, el desafío consiste en traducir los avances científicos en ingredientes que puedan incorporarse de manera eficiente a los procesos industriales y ofrecer resultados verificables para los consumidores.
En este contexto, la sustentabilidad también aparece como un factor de diferenciación competitiva. El desarrollo de ingredientes a partir de recursos renovables, la investigación biotecnológica y la optimización de los procesos productivos abren posibilidades para reducir la dependencia de determinadas materias primas de origen fósil. Sin embargo, para evaluar sus beneficios ambientales es necesario analizar cada solución de manera integral.
Oportunidad para la industria argentina
La incorporación de bioactivos también plantea oportunidades para los laboratorios y fabricantes argentinos, tanto por la posibilidad de desarrollar productos de mayor valor agregado como por el potencial de aprovechar recursos biológicos locales mediante investigación y biotecnología.
Viviana Mesch, directora académica de la AAQC, destacó la importancia de vincular a los profesionales de la región con los avances científicos y tecnológicos internacionales. Según explicó, estos encuentros "son clave para impulsar el avance científico y tecnológico local. Funcionan como un puente directo entre la vanguardia global y los profesionales de la región, facilitando el acceso a nuevas metodologías y regulaciones". Además, "consolidan un ecosistema técnico-comercial que estimula la competitividad, incentiva la innovación en laboratorios locales y posiciona a la cosmética argentina a nivel internacional".
Mesch identificó tres áreas de oportunidad para Argentina y la región: el aprovechamiento de la biodiversidad local para crear ingredientes diferenciados; el desarrollo de tecnologías verdes y alternativas renovables bajo principios de economía circular; y la generación de mayor valor agregado para mejorar la calidad de los productos y acceder a mercados internacionales más exigentes.
Por su parte, Javier Nieves Piazza, gerente de la división Químicos para el Cuidado Personal y del Hogar de Basf, sostuvo que el futuro de la belleza "estará marcada por soluciones que integren de manera holística la innovación científica, la sustentabilidad y una comprensión clara de las demandas de los consumidores". En ese sentido, planteó que "los bioactivos son una oportunidad clave para desarrollar productos cosméticos y de cuidado personal capaces de brindar con beneficios tangibles y respaldados por la ciencia".
El ejecutivo también destacó la importancia de la colaboración con instituciones como la AAQC para acercar conocimiento, compartir tendencias y convertir los avances científicos en soluciones concretas para la industria.
Este intercambio mostró como la transformación va más allá del lanzamiento de nuevos ingredientes: la industria cosmética busca combinar desempeño, innovación tecnológica y criterios de sustentabilidad para responder a un mercado cada vez más exigente. Para Argentina, el desafío será aprovechar estas tendencias para fortalecer sus capacidades científicas e industriales, desarrollar ingredientes diferenciados y avanzar hacia productos con mayor valor agregado y un impacto ambiental medible.



