Hogar
21.10.2026

Día Mundial del Ahorro de Energía

Cinco hábitos para reducir el consumo eléctrico en casa y en la oficina

Reducir usos innecesarios e incorporar hábitos más eficientes son claves a la hora de avanzar en la eficiencia energética. Aquí algunos consejos

La luz que quedó prendida en una habitación vacía, el aparato que sigue con su lucecita de espera, el aire acondicionado que enfría una habitación donde no hay nadie. En una casa, el desperdicio de energía se esconde en gestos chicos. En una oficina, un edificio o un centro de datos, los mismos descuidos se multiplican por cientos de equipos. La escala cambia, pero la pérdida es la misma, y en ambos casos empezar a ahorrar supone mirar con atención en el consumo.

En un escenario marcado por la electrificación, la digitalización y una demanda de energía cada vez mayor, mejorar la eficiencia energética es clave para aprovechar mejor los recursos disponibles. Según estimaciones citadas por la compañía Schneider Electric, más del 60% de la energía generada se pierde antes de convertirse en útil, lo que evidencia el potencial de optimizar su uso.

En el marco del Día Mundial del Ahorro de Energía, la empresa líder en tecnología energética, compartió cinco recomendaciones para reducir consumos innecesarios en hogares y oficinas, incorporar hábitos más eficientes y aprovechar las herramientas tecnológicas para gestionar mejor la electricidad.

Ahorrar energía no implica necesariamente resignar confort ni modificar por completo las rutinas. Pequeñas decisiones, como regular la climatización, aprovechar la luz natural o elegir equipos eficientes, pueden contribuir a optimizar el consumo. A su vez, las tecnologías de monitoreo y automatización permiten conocer cómo se utiliza la electricidad, identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones a partir de información concreta.

Cinco hábitos de eficiencia

  • Regular la climatización: configurar el aire acondicionado en torno a los 24 °C durante el verano ayuda a mantener el confort sin exigir de más al equipo. También es importante limpiar los filtros periódicamente, mantener puertas y ventanas cerradas mientras funciona y evitar climatizar espacios que no se están utilizando.
  • Aprovechar la luz natural y elegir iluminación LED: abrir cortinas y persianas durante el día permite reducir el uso de luz artificial. Para los ambientes que necesitan iluminación, las lámparas LED ofrecen una alternativa de menor consumo frente a las tecnologías tradicionales.
  • Elegir electrodomésticos eficientes: al renovar equipos, conviene comparar sus etiquetas de eficiencia energética y considerar cuánto consumen durante su uso. También ayuda utilizarlos con cargas adecuadas y evitar ciclos innecesarios, especialmente en lavarropas y lavavajillas.
  • Evitar consumos innecesarios: apagar luces y equipos cuando no se utilizan es un hábito sencillo que puede marcar una diferencia. En el caso de los dispositivos que permanecen en modo de espera, desconectarlos cuando sea apropiado permite evitar parte del consumo que se produce incluso cuando no están en uso activo.
  • Medir para identificar oportunidades de ahorro: conocer cuánto y cuándo se consume electricidad permite detectar equipos de alto consumo, reconocer patrones y corregir hábitos. En hogares, oficinas e instalaciones de mayor escala, las soluciones de monitoreo y gestión energética brindan información para orientar las decisiones y mejorar la eficiencia de manera sostenida.
  •  Combinar hábitos eficientes y tecnología es clave para avanzar hacia un consumo más responsable, tanto en hogares como en empresas, señalan desde Schneider Electric.

     

“El ahorro energético empieza con decisiones cotidianas, pero también requiere herramientas que permitan entender cómo y dónde se consume la electricidad. Medir, identificar oportunidades de mejora y gestionar la energía con información precisa ayuda a evitar desperdicios y a utilizar mejor los recursos disponibles. La combinación de hábitos eficientes y tecnología es clave para avanzar hacia un consumo más responsable, tanto en los hogares como en las empresas”, señaló Cristian Lagos, director de Negocios de Schneider Electric.

La tecnología, una aliada

Además de los hábitos individuales, la digitalización permite llevar la eficiencia a una escala mayor. Los sistemas de medición, monitoreo y automatización ayudan a visualizar el consumo en tiempo real, detectar desvíos y ajustar el funcionamiento de los equipos según las necesidades de cada espacio.

Este desafío es especialmente relevante para los centros de datos, que actualmente representan entre el 2% y el 3% del consumo eléctrico global.

A medida que se expande la inteligencia artificial, crece la necesidad de contar con infraestructuras capaces de responder a una mayor demanda de procesamiento sin comprometer la eficiencia. En este contexto, la digitalización, el monitoreo en tiempo real y la gestión inteligente de la energía son claves para optimizar el consumo desde el diseño de las instalaciones y a lo largo de toda su operación. 

En edificios e instalaciones industriales, estas tecnologías también permiten gestionar de forma más eficiente la iluminación, la climatización y los sistemas eléctricos, identificar desvíos y anticipar necesidades de mantenimiento. De esta manera, la eficiencia deja de depender exclusivamente de acciones aisladas y se convierte en parte de una gestión continua basada en datos.

“Avanzar hacia un uso más eficiente de la electricidad requiere combinar hábitos responsables, decisiones informadas y tecnología. Un enfoque que permite reducir consumos evitables, aprovechar mejor los recursos y acompañar las necesidades energéticas de una sociedad cada vez más electrificada”, indicaron desde Schneider Electric.
 

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