Campo
07.10.2026

Modelo circular

Con trazabilidad y regeneración exportan carne premium y van por el bioetanol

Es una empresa del sur santafesino que combina agricultura y ganadería regenerativa en un modelo de negocios circular y rentable

Por: Sandra Cicaré mail

En Bouquet, al sur de Santa Fe, la empresa Barlovento hizo carne - literalmente - el concepto de sustentabilidad y economía circular. Nació hace menos de nueve años trabajando y regenerando un campo degradado, hoy vende carne premium con trazabilidad electrónica a mercados exigentes de Europa y Medio Oriente, y analiza en el corto plazo montar una planta de bioetanol que cierre su lógica de economía circular, un proyecto que busca concretarlo mediante alianzas estratégicas. "Hoy para nosotros la sustentabilidad es una condición necesaria para la existencia de la empresa", afirmó Rubén Vittori, gerente general, quien junto a Ornela Rossi, gerente de producción, participaron del Foro Agricultura Regenerativa en Acción que se realizó en Rosario, organizado por Syngenta y la provincia de Santa Fe.

La historia de Barlovento empieza con un diagnóstico incómodo. El campo estaba degradado por efecto de la erosión hídrica y baja productividad por un manejo agrícola intensivo. Frente a eso, la decisión fue integrar agricultura y ganadería con técnicas conservacionistas. Vittori recordó que la sustentabilidad "demanda inversión" y que hay que tener claros los tiempos para hacerla, pero también aclaró que es parte de la génesis de la compañía. 

Parte del campo está cerca del arroyo Tortugas, en zona de pendiente, y eso “exigió invertir en canales, terrazas y la sistematización de todos los lotes para contener el suelo, que es principal sustento de vida de toda la empresa", planteó Rossi, quien dijo que lo más difícil  fue hacer “un cambio de mentalidad”, que representó “entender que no es cambiar algo en un lote o en el campo, sino en todo el ambiente en el cual vivimos", con sus externalidades positivas y negativas. 

Rubén Vittori y Ornela Rossi, contaron la experiencia de Barlovento en el Foro Agricultura Regenerativa en Acción que se realizó en Rosario.

De esa manera, explicó que integrar ganadería con agricultura “genera muchos beneficios”, no solo ambientales sino económicos y de mercado. 

La empresa tiene 4.200 cabezas de ganado en un feedlot pero también 300 hectáreas bajo ganadería regenerativa. Además, 2.500 hectáreas de producción agrícola. 

Para combinar ambos procesos, en agricultura incorporaron cultivos de servicio y alternativos, de hecho son pioneros en la zona en sumar carinata y camelina, usados para producir combustible de aviación sostenible. En ganadería, tomaron varias decisiones: por un lado, utilizaron prácticas regenerativas que secuestra carbono del ambiente, fija nitrógeno atmosférico y además, plantaron 6.300 algarrobos para generar sombra y promover el bienestar animal. 

El círculo se cierra con el feedlot. El barrido de los corrales se composta durante meses y luego se utiliza como biofertilizante, para aportar fósforo, calcio y ácidos húmicos y fúlvicos al suelo. “Hoy hay lotes con 30 partes por millón (pp) de fósforo”, ejemplificó Rossi y aclaró que no dejan de aportar otros nutrientes químicos a los cultivos, pero el compost es un extra pensado para recuperar suelos degradados. 

Las prácticas de biodiversidad no se agotan ahí. Rossi contó que un socio apicultor instala sus colmenas en el área ganadera, y la polinización ayuda a que las especies semillen y se autosiembren, mientras el ganado traslada semillas de leguminosas en su rumen de un lote a otro. 

Por otra parte, relató que en el feedlot se utilizan pequeñas avispas para el control de moscas, que no sólo bajan el estrés animal sino el bienestar de los trabajadores.

La compañía exporta carnes calidad premium a Europa y Medio Oriente.

La compañía busca bajar al mínimo el uso de productos químicos. “No pulverizamos para reducir insectos, no usamos ivermectinas para desparasitar a los animales y en  agricultura usamos curasemillas biológicos en trigo y soja y biofertilizantes foliares”, dijo. Pero además, con técnicas de manejo suman sustentabilidad. Por caso, pulverizan con drones en forma selectiva o realizan mapas de malezas para realizar aplicaciones dirigidas que reducen el uso de productos.

A la altura de mercados exigentes

“Contamos con un sistema de producción integrado que reúne ganadería, agricultura y desde allí producción de carne premium a los mercados externos”, resumió Vittori, quien planteó que la trazabilidad , "está de moda", pero en Barlovento se hace de forma electrónica desde 2019, con capacidad para acumular hasta 80 datos por cabeza que se analizan mes a mes. 

Ese recorrido tiene una traducción comercial concreta. La empresa produce carne premium para nichos que, según Vittori, exigen trazabilidad y sustentabilidad: Inglaterra, España, Suiza y Qatar, y ahora Alemania. Muchos de esos negocios se cerraron simplemente mostrando lo que hacían. Frente a las exigencias europeas, entre ellas el reglamento EUDR, Vittori sostuvo que lo que hacen "pasa todas las normas", porque lo decidieron desde el comienzo, y que para ellos es cuestión de certificarlo y mostrarlo. Rossi agrega que la sustentabilidad, desde la génesis de la empresa, "no es solo ambiental, sino social y económica".

Un salto de valor agregado

"No lo podemos hacer solos", reconoce Vittori. Para él, las alianzas estratégicas y la integración vertical fueron las piezas clave que sostuvieron todo el sistema de regeneración, y cita como referencia modelos como los de PepsiCo y Syngenta.

Barlovento tuvo que recuperar un campo degradado por la erosión hídrica y el manejo intensivo y logró convertirlo en un modelo agro ganadero de calidad.

El empresario indicó que “es clave valorizar” todo ese proceso que llevan adelante, porque “la regeneración y la sustentabilidad demandan inversión”, agregó y señaló que eso demanda tiempos y también “integración”.

En ese camino se inscribe la decisión de sumar un nuevo eslabón al proceso, que es la producción de energía. Vittori explicó que tienen en carpeta, en el corto plazo, construir una planta de bioetanol que transforme el maíz en tres productos: biocombustible, burlanda húmeda para alimentar al ganado y vinaza, que tiene su propio mercado. 

Vittori aseguró que una planta de bioetanol exige moler al menos 20.000 toneladas de maíz por año, un volumen que solo se alcanza con aliados o socios estratégicos. “Estamos en un proceso de búsqueda de empresas que quieran sumarse a nuestro proyecto y visión”, agregó y consideró que los partners pueden ser productores que realicen maíz y quieran diversificar, acopios que se integren a la cadena o incluso el propio frigorífico de la empresa que se asocie “desde arriba", dijo. "Hoy las conversaciones no se detienen", aseguró Vittori y planteó que si aparecen los socios “es un proyecto de muy corto plazo”.
 

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