Políticas
30.09.2026

2° Foro de Economía Circular

El cinturón verde que hace 25 años le puso freno a la basura

La Municipalidad de Rosario (Santa Fe) presentó los resultados de un modelo de producción en periurbanos que se convirtió en una referencia internacional

Por: Eugenia Langone mail

Si “el mejor residuo es el que no se genera”, la experiencia modelo de producción de alimentos del Cinturón Verde de Rosario es un ejemplo de eso: potencia la comercialización de cercanía, evita los transportes y no utiliza plásticos; no tiene desperdicios de excedentes de producción y ni de envases plásticos de fitosanitarios. La experiencia, que lleva 25 años y es internacionalmente reconocida, se volvió a presentar en el 2° Foro de Economía Circular y Gestión de Residuos. 

Actualmente, en el marco del programa que se formalizó en 2001 existen 55 unidades productivas emplazadas en 1.200 hectáreas del periurbano de la ciudad más poblada de la provincia de Santa Fe, donde el 100% de los predios lo sostienen familias que se encargan de la producción y comercialización de alimentos. 

De todas ellas, una decena de los establecimientos ya alcanzaron un esquema completamente agroecológico donde no se aplican insumos de síntesis química o biológica. Mayoritariamente, se trata de explotaciones hortícolas, aunque  funcionan además dos producciones extensivas de alfalfa agroecológica.

El programa se sostiene con la intervención de las Secretarías de Ambiente y Espacio Público, de Desarrollo Humano y Hábitat, y de Salud de Rosario, además del Instituto del Alimento. Luciana Bassi, parte de los equipos, remarca que la clave en materia de residuos está “en el mismo diseño productivo de la política pública”. 

La experta puntualizó que eso permite “disminuir la producción de residuos desde el principio y se enmarca en dos pilares: el productivo y el pilar de la comercialización”. 

A partir de ese concepto, el primero “hito”, como lo define Bassi, está dado por el la no utilización de agroquímicos de síntesis química. 

“En la producción convencional, eso genera un residuo peligroso que implica trazabilidad y gestión bajo un régimen específico. Lo que hacemos en el cinturón verde es básicamente no generar ese residuo peligroso”, dice para explicar una diferencia fundamental. 

El Cinturón Verde de Rosario reúne a 55 unidades productivas emplazadas en 1.200 hectáreas del periurbano de la ciudad.

Sin embargo, existen diferencias clave entre los productos registrados como biocontroladores - que conservan la trazabilidad de los químicos sintéticos - y las enmiendas biológicas. Estas últimas generan un residuo no peligroso que recibe el tratamiento de cualquier plástico convencional, permitiendo achicar la cadena de impacto ambiental en las fases iniciales de la producción primaria.

Comercio en la cercanía 

A la estrategia que se da en la producción, se suma el segundo pilar con eje en la comercialización, que desde el inicio apuesta fuerte a la reducción drástica de plásticos y descartables, la reutilización de materiales y el comercio de cercanía.

"Todos los productores nuestros trabajan con cajones de varios usos, con lo cual no generamos ese desperdicio. No hay empaquetados, no se usan films para los cajones ni se generan bandejas de plástico”, detalló Bassi. 

Esta modalidad de venta directa de los productores en diez puntos fijos de Rosario, además de los mercados del Centro y del Patio, no sólo reduce la contaminación por plásticos de un solo uso, sino que fomenta nuevos hábitos de consumo en la ciudadanía. 

“Los compradores asisten habitualmente con sus propias bolsas reutilizables, un hábito reforzado por entregas anuales organizadas en los puntos de venta municipales. De este modo, se consolida un vínculo cercano”, agregó. 

Otro aspecto crítico abordado por el modelo es la erradicación del desperdicio de alimentos ocasionado por la logística de larga distancia.

De acuerdo a datos nacionales, la integrante de los equipos del municipio indicó que “hay verduras que recorren hasta 800 kilómetros antes de llegar a la mesa registran mermas calculadas en un 40%. Eso en el cinturón verde no pasa porque lo que se ve acá se cosechó hoy a la mañana".

La prevención de pérdidas, explicó, se complementa con una rigurosa planificación de la cosecha basada en las condiciones climáticas y la demanda prevista para cada punto de venta. Incluso cuando surgen sobreproducciones temporales, este circuito permite derivar la producción. 

"Cuando hay algo que sobra, no se descarta -continuó-. Al hacer un circuito tan corto, el mismo circuito le encuentra salida a esa sobreproducción en el circuito gastronómico o en emprendimientos, generando entornos que permiten el no desperdicio y el no residuo”. 

Actualmente, los productores rosarinos distribuyen cerca de 787 kilos semanales de hortalizas agroecológicas a sus puntos de venta. “Anualmente estamos en un promedio de producción de más de 40 toneladas. Un orgullo”, dijo Bassi para cerrar.

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