Negocios
25.09.2026

Ciencia y diseño

Con microorganismos y residuos tejieron una alternativa al cuero

Dos emprenedoras de Mar del Plata crearon un biotextil. Lograron varias certificaciones y premios y apuntan a internacionalizarse

 

Por: Eugenia Langone mail

Rocío Errecaborde y Melina Nisenbaum son +USO, una firma marplatense que fusionó diseño y ciencia para hacer Revium, un biotextil creado desde cero a partir de celulosa bacteriana y residuos industriales que está pensado para que las industrias exploren su uso y el desarrollo de materiales.

El proyecto del material biobasado, nacido en 2023 que ya tiene certificaciones de buen diseño y libre de plásticos, ahora busca sustentar su producción y apunta a internacionalizarse. 

“Podría decirse que viene a reemplazar el cuero o los plásticos, pero la verdad es que es otra cosa: un material que tiene su propia personalidad”, define en forma certera Melina, bióloga y la pata científica en esta sociedad, para referirse a este biocuero nacido en laboratorio y que se aplica al diseño, packaging, encuadernaciones y accesorios. 

Con los sellos de Buen Diseño y de Bioproducto Argentino, que certifica que el 90% del material es de origen biológico, la dupla sumó en estas semanas la distinción Franco Argentino en Innovación, que otorgan el Conicet, el Institut français d'Argentine (Embajada de Francia) y la empresa TotalEnergies en Argentina.

Revium, el material creado por el estudio +USO, está realizado a partir de celulosa bacteriana y residuos industriales.

El proyecto premiado es, justamente, el que busca lograr ahora el escalado de la producción de celulosa para la fabricación del material flexible que permite el reemplazo de los plásticos. “Es un impulso”, dicen sobre la distinción. 

De kombucha a biotextil

El disparador del proyecto fue la propia búsqueda de Rocío, la pata diseñadora del equipo, que en 2023 buceaba en la experimentación para encontrar un material textil que fuera sustentable y que pudiera ser utilizado por otros diseñadores. 

La kombucha obtenida del gin tonic, es decir los residuos que quedan de la fermentación de la bebida, dieron lugar a las primeras pruebas que permitieron iniciar la producción del material. La primera validación tuvo lugar nada menos que en Milán durante la Isola Desing Festival, un evento que tiene lugar en el marco de la Semana de Diseño en la capital de la moda, donde la empresaria desembarcó junto a la también marplatense Odette Hangbags. El stand llamó tanto la atención que hasta logró seducir a la Reina Máxima de Holanda, conocida por su interés en la combinación de moda y cuidado ambiental. 

Convertir en negocio el proyecto fue el segundo paso y para eso, Rocío se incorporó a la Incubadora de la Universidad de Mar del Plata. “Fue en ese proceso que pude empezar a ver lo atractivo del negocio en la economía circular, la idea de tener un desecho y hacer de eso un producto vendible”, contó a Ecobiz. 

Un proceso completo, que va desde el desecho y los microorganismos a la posibilidad de crear un producto de diseño. 

Sin embargo, lo que no podía resolver era el cuello de botella que se le presentaba en la producción por falta de materia prima, es decir los residuos, y necesitaba escalar la producción. Fue en ese momento que se sumó Melina, investigadora del Conicet, con un perfil fuertemente vinculado a la producción y un genuino interés en transformar eso que hace en el laboratorio en aplicaciones concretas. 

“Me encanta la pata empresarial, vengo de una familia de pymes y siempre busqué relacionarme con el sector socioproductivo para solucionar sus problemas. Y esta es la primera vez que generé un proyecto de investigación a partir de un problema industrial concreto que había que resolver”, explicó. 

Con estos pasos dados, ya comercializan el producto en lámina de 60 por 40 centímetros con emprendedores, ofrecen kits para principiantes para que hagan sus primeros pasos en la utilización del material y lanzaron Perla, una línea de accesorios para regalos empresariales y ediciones limitadas. 

Así, a la par que intentan insertar en el mercado un material innovador, y en un contexto recesivo de la industria textil, no dejan de buscar en el laboratorio darle volumen a la producción. 

Escalar para crecer

“Ahora desde el área de investigación trabajamos en el escalado de la celulosa bacteriana”, afirmó Melina, al tiempo que detalló el proceso que se lleva adelante en el laboratorio con la kombucha, ese fermento que no más que “una comunidad de microorganismos” a la que busca alimentar para que se reproduzca. 

“En el proceso lo que utilizamos son los cultivos microbianos, los tomamos como punto de crecimiento para, a partir de allí, multiplicarlo y generar la celulosa. Para eso, se les da de comer otros residuos industriales orgánicos como pulpa de fruta”, explicó para dar cuenta del doble beneficio: dar un destino a otros residuos que si bien son orgánicos y compostables, por su generación sostenida requieren de un proceso.

Rocío Errecaborde (izquierda), junto a la Reina Máxima de Holanda, que conoció de primera mano los biotextiles de +USO.

Lo cierto es que esa celulosa que Melina cultiva en el laboratorio es que la después, procesada con otros ingredientes como pueden ser polvo de yerba, cenizas o tintes minerales, es cocinada y vertida en bastidores con un soporte textil para deshidratarse y convertirse en las láminas que ya se comercializan. 

“Justamente la búsqueda de escalar el material tiene que ver con poder producir láminas de mayor tamaño para otros usos”, cuenta Rocío sin desconocer “las dificultades” de insertar un material innovador más allá de que la recepción “es muy buena”. 

“Hay que educar también”, agregó Melina sobre la apuesta a que los diseñadores prueben y las empresas también piensen en clave de sustentabilidad a la hora de elegir los regalos corporativos. 

Melina Nisenbaum es biotecnóloga y la pata científica de la empresa.


Mientras tanto buscan dejar atrás el proceso artesanal para poder crecer y cruzar la frontera. Si bien son muchos los países que tienen desarrollo de biomateriales para la industria del diseño, Melina aclara que “en ninguno se alcanzó un escalado que permita todavía llegar al mercado de manera masiva y sigue siendo de nicho”. 

Con ese escenario, la apuesta es “concientizar” a nivel local, pero sobre todo “internalizar el proyecto y salir en busca de mercados que ya son más conscientes en el uso de estos materiales. Es un camino largo y arduo, pero vamos”, concluyó la bióloga.
 

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